
La autora Natalí Narváez y el historiador Marco Zorril hablaron en #LA17 sobre memoria obrera, ciencia social y una historia que sigue presente en Sierra Grande.

La historia minera de Sierra Grande llegará este miércoles a la Universidad del Chubut en Puerto Madryn con la presentación de un libro que reconstruye la huelga de HIPASAM y sus marcas en la memoria obrera de la región. La actividad será libre y gratuita, comenzará a las 16 en el auditorio de la sede ubicada en Leandro Alem 1573 y reunirá a la autora Natalí Narváez con protagonistas y referentes vinculados al proceso histórico.
En una entrevista realizada en #LA17, Narváez explicó que la investigación no nació solamente de una inquietud académica, sino también de una relación personal con la historia de la localidad. “Yo soy de Sierra Grande, tengo familia que ha trabajado en la mina e HIPASAM atraviesa a toda la comunidad”, señaló la historiadora, al describir una experiencia colectiva que marcó a generaciones enteras.


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El libro aborda la huelga minera de los años 70, pero también dialoga con debates actuales sobre trabajo, memoria, derechos laborales y proyectos productivos. Para Narváez, reconstruir ese proceso implica recuperar una parte central del movimiento obrero patagónico y aportar herramientas a demandas que todavía atraviesan a la comunidad. “Tiene que ver también con un aporte a las actuales demandas que estos colectivos obreros vienen ejerciendo”, expresó durante la charla.
La presentación contará con la participación de Raúl Luna, exsecretario general del sindicato minero AOMA y trabajador enfermero de HIPASAM, cuyo testimonio fue relevante para la investigación. Narváez contó en #LA17 que Luna fue detenido junto a su compañera, estuvo preso en Rawson durante varios meses y luego sufrió el exilio, como ocurrió con otros trabajadores alcanzados por procesos represivos en el país.
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También estará Laura Curati, integrante del colectivo de denuncia en el juicio de lesa humanidad vinculado a Sierra Grande. Según explicó la autora, Curati acompañó a familias mineras durante inspecciones oculares y distintas instancias judiciales. Su presencia permite enlazar el libro con el proceso de memoria, verdad y justicia que todavía atraviesa a quienes vivieron o heredaron esa historia.
El historiador Marco Zorril, investigador del CONICET en la Universidad del Chubut, será comentarista de la obra y moderador de la charla. En la entrevista, destacó la potencia del libro por su modo de interrogar el pasado y por la forma en que habilita nuevas voces. “Una de las cosas que me maravilla del libro es cómo pregunta, cómo pregunta pero no retóricamente, pregunta de verdad”, sostuvo.
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Zorril también remarcó que la investigación permite responder, desde un caso concreto, para qué sirven las ciencias sociales. En ese sentido, vinculó el trabajo de Narváez con su aporte al juicio de lesa humanidad por la represión a la huelga y con la posibilidad de discutir sentidos comunes sobre el pasado. “Este libro es una respuesta hermosa a esa pregunta”, afirmó al referirse al valor social de la producción histórica.
La autora planteó que IPASAM no puede pensarse únicamente como una empresa del pasado, porque su recuerdo sigue ordenando discusiones actuales en Sierra Grande. La minería, el empleo, la dignidad laboral y las condiciones de los proyectos productivos aparecen atravesados por aquella experiencia. “HIPASAM es una esperanza para muchos trabajadores, porque fue el piso o dejó como el piso de lo que es la dignidad”, señaló Narváez.
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Ese punto resulta central para entender por qué la memoria de la empresa continúa activa en la comunidad. Narváez advirtió que cada nuevo proyecto productivo que intenta instalarse en Sierra Grande queda atravesado por lo que significó HIPASAM para la vida local. En su mirada, la historia de la empresa dejó aprendizajes sobre leyes laborales, seguridad, organización obrera, solidaridad y vínculos con otros sectores políticos.
La entrevista también dejó una reflexión sobre la necesidad de generar espacios públicos para escuchar testimonios y producir memoria. Narváez contó que, al llevar el libro a escuelas secundarias de Sierra Grande, muchos estudiantes no conocían la huelga de 1975 o apenas tenían referencias familiares dispersas. “Eso nos habla a nosotros de una necesidad de seguir pensando el acontecimiento en el presente”, explicó.
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La presentación en la Universidad del Chubut se propone justamente como uno de esos espacios de diálogo. Narváez insistió en que no alcanza con que alguien quiera contar su experiencia ni con que una historiadora esté dispuesta a escucharla, porque también hacen falta instituciones que habiliten la circulación de esas voces. “Esos espacios son fundamentales en estos tiempos democráticos, son elementales para la salud de esta democracia y para la salud de nuestra historia”, afirmó.
El encuentro también reunirá a dos universidades públicas, ya que Narváez se desempeña en la Universidad Nacional de la Patagonia y la actividad tendrá lugar en la Universidad del Chubut. Para Zorril, esa articulación cobra especial relevancia en un contexto complejo para la investigación y las ciencias sociales. La actividad dejará planteada una conversación abierta sobre una huelga minera que todavía interpela al presente, no como recuerdo cerrado, sino como una memoria en disputa que sigue preguntando por trabajo, justicia y dignidad.


















