
El Fondo Nacional de Turismo llega al Congreso con presión por recursos sin usar
Turismo28/04/2026
REDACCIÓNUn proyecto busca extender el financiamiento hasta 2035, ordenar la ejecución del dinero recaudado y sostener la promoción turística en un contexto de menor consumo.

El dinero recaudado para sostener políticas turísticas quedó en el centro de una discusión legislativa que apunta a extender la vida del Fondo Nacional de Turismo hasta 2035. La propuesta busca dar previsibilidad a una herramienta que financia promoción, desarrollo y competitividad en una actividad con fuerte impacto sobre las economías regionales. El planteo también expone una preocupación concreta: la diferencia entre los fondos disponibles y los recursos efectivamente ejecutados.
La iniciativa fue presentada por la diputada nacional Ana María Ianni, quien propone que la continuidad del Fondo quede respaldada por una ley y no por una decisión administrativa de corto plazo. El debate no surge desde cero, ya que en 2024 hubo un intento legislativo previo que no prosperó. Luego, el Poder Ejecutivo prorrogó la vigencia del instrumento por decreto, aunque solo hasta diciembre de 2027.


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El proyecto parte de una premisa institucional: el turismo necesita reglas estables para planificar inversiones, campañas y políticas de alcance federal. Según el planteo de Ianni, un fondo financiado en gran parte con recursos tributarios no debería depender exclusivamente de decretos. Esa discusión ubica al Congreso como el ámbito donde se debería definir una continuidad de largo plazo.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que el 50% de lo recaudado por trámites arancelarios vinculados al turismo se destine de manera específica a la promoción del turismo nacional. Ese uso tendría participación del Consejo Federal del Turismo, lo que busca incorporar una mirada territorial en la asignación de recursos. La intención es que los fondos no queden concentrados en decisiones aisladas, sino vinculados a estrategias de promoción con alcance nacional.
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La discusión más sensible aparece en la ejecución presupuestaria. De acuerdo con datos oficiales incluidos en la iniciativa, durante 2025 el Fondo Nacional de Turismo recaudó más de $358 mil millones, pero el nivel de gasto efectivo fue considerablemente menor. Esa brecha instaló críticas dentro del sector, porque limita la capacidad de sostener acciones concretas aun cuando existen recursos disponibles.
La subejecución no representa solo un problema contable. Cuando el dinero no llega a programas, campañas o destinos, se reduce la posibilidad de fortalecer economías locales que dependen del movimiento turístico. En regiones donde hoteles, comercios, prestadores y trabajadores estacionales viven de la actividad, la demora en aplicar recursos puede tener impacto directo sobre empleo e ingresos.
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El contexto económico vuelve más sensible la discusión. La actividad turística enfrenta un escenario de menor consumo, con señales de caída en el gasto promedio de los viajeros incluso en períodos tradicionalmente fuertes como Semana Santa. En ese marco, un fondo con recursos estables puede funcionar como herramienta para sostener promoción, mejorar competitividad y acompañar destinos emergentes.
El peso del turismo dentro de la economía nacional explica parte de la presión sectorial. La actividad representa cerca del 6% del PBI y genera más de un millón de empleos, según los datos incluidos en el debate. Por eso, la discusión sobre el Fondo excede la continuidad de una partida presupuestaria y alcanza a una cadena que involucra transporte, gastronomía, alojamiento, comercio y servicios.















