
El Decreto 302/2026 oficializó un aumento parcial de los impuestos a los combustibles. La Patagonia mantiene un esquema diferenciado frente al impacto fiscal.

Los surtidores de todo el país recibirán el primer minuto de mayo con una actualización del Decreto 302/2026 que impactará de forma directa en el precio final del litro. Esta normativa establece que los nuevos valores impositivos regirán para todos los hechos imponibles que se concreten durante el mes. La actualización no es total, ya que el equipo económico resolvió aplicar apenas una fracción del incremento que venía postergado de períodos anteriores para evitar un salto mayor.
Esta decisión de no aplicar el ajuste completo tiene un trasfondo financiero que la administración de Javier Milei vigila con atención para no disparar el índice de precios. Según cálculos de la consultora Economía y Energía, las demoras aplicadas durante el ciclo anterior significaron una renuncia fiscal que trepa a los US$ 2.326 millones. Es una cifra que muestra el costo real de utilizar los tributos a las naftas como un ancla parcial en la lucha contra la inflación.
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Si se analiza la nafta sin plomo y la variante virgen, el aumento del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos quedó fijado técnicamente en $10,398 por cada litro. A ese número hay que integrarle una carga adicional de $0,637 vinculada directamente al gravamen por el Dióxido de Carbono. Estas cifras representan el esfuerzo que el Estado nacional decidió recuperar de manera inmediata para este nuevo período de facturación en las estaciones de servicio.
El incremento sobre el gasoil presenta una estructura todavía más compleja porque combina diferentes ítems según la zona geográfica de carga. El impuesto base sobre los Combustibles Líquidos sube $9,269, pero a eso se le deben sumar otros $1,056 correspondientes al Dióxido de Carbono. Se trata de una sumatoria técnica que impacta en los costos de flete y logística de todo el territorio argentino, afectando la competitividad de las empresas.
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En las provincias de la Patagonia, el impacto del gasoil tiene un tratamiento diferencial que busca amortiguar el peso de este insumo en las economías regionales. El esquema alcanza a jurisdicciones como Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y La Pampa. La normativa incorpora un aumento específico de $5,019 para estas zonas alcanzadas por el régimen diferencial, donde el combustible es un recurso vital para la producción y la actividad cotidiana.
El argumento oficial para este desdoblamiento de la suba quedó plasmado en el texto del decreto con una mirada puesta en la actividad económica. El Gobierno sostuvo que “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir parcialmente los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones”. Esta frase confirma que el alivio es, en realidad, una transición hacia un escenario de mayor presión impositiva.
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La inestabilidad de los valores internacionales del crudo también juega su partido en esta decisión, especialmente por la tensión del conflicto en Medio Oriente. En la región, no somos los únicos que aplican medidas de contención, ya que varios países vecinos activaron subsidios o acuerdos para frenar la escalada en alimentos y transporte. La Argentina optó por dosificar el componente impositivo propio para que el salto en los surtidores locales sea un poco más gradual.
Todo el ajuste que no se aplica durante este mes pasará a formar parte de la agenda de junio, lo que genera una expectativa de suba constante. El Ejecutivo nacional busca graduar el traslado a los precios finales en un momento donde la movilidad y el consumo tienen un peso específico alto en el presupuesto. Este diferimiento opera como un límite operativo que posterga la resolución definitiva del atraso tributario acumulado durante los últimos años.
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Este aumento termina afectando no solo al automovilista particular, sino también a toda la cadena de distribución de bienes que depende del transporte terrestre. Cada peso que se agrega al costo del gasoil o la nafta termina filtrándose en los precios de las góndolas a través de los costos logísticos elevados. El sendero fiscal sostenible enfrentará su verdadera prueba de fuego cuando llegue el momento de aplicar la totalidad del ajuste pendiente en las próximas semanas.
Fuente: NA.

















