
El juicio por el ARA San Juan vuelve con presión por pericias sobre el material probatorio
Actualidad04/05/2026
REDACCIÓNFamiliares reclaman un análisis técnico más profundo del material del submarino, mientras el debate oral busca definir responsabilidades de la Armada.

El juicio por el hundimiento del ARA San Juan vuelve este lunes a Río Gallegos con una disputa abierta por el alcance de las pruebas que todavía pueden incorporarse al debate. Después de una semana de cuarto intermedio, el Tribunal Oral de Santa Cruz retoma las audiencias en un proceso que busca determinar responsabilidades penales de exintegrantes de la Armada Argentina. La tensión principal está puesta en el pedido de familiares para que se analicen de manera exhaustiva cerca de cinco terabytes de imágenes y videos del submarino.
El planteo fue presentado formalmente por Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes, y apunta a profundizar el estudio técnico de la totalidad del material probatorio. Según el reclamo de las familias, ese análisis resulta necesario para esclarecer el hecho y evitar que el juicio derive en condenas limitadas. La tragedia dejó 44 muertos, pero el expediente todavía no determinó responsabilidades políticas.


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El debate oral comenzó el 3 de marzo ante el Tribunal Oral de Santa Cruz, integrado por Mario Reynaldi, Enrique Baronet y Luis Giménez, con Guillermo Quadrini como suplente. La reanudación llega luego de un tramo inicial en el que se escuchó el requerimiento a juicio y se ordenó la dinámica para la producción de testimonios. Para el proceso fueron citados 120 testigos, con la posibilidad de que las partes negocien el orden según la relevancia de cada declaración.
En el banquillo están los exoficiales Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa. Todos están acusados de incumplimiento de deberes de funcionario público, omisión de deberes del oficio y estrago culposo agravado por el resultado de muerte. Son los únicos imputados del expediente, lo que marca uno de los límites más sensibles del proceso para los familiares de las víctimas.
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El pedido de nuevas pericias no surgió en esta etapa de manera aislada. Tagliapietra ya había solicitado estudios de ese tipo en mayo de 2019, en marzo y noviembre de 2020 ante la Cámara, y nuevamente en marzo de 2026, al inicio del actual juicio. La insistencia se apoya en la idea de que el material visual del submarino podría aportar elementos decisivos para reconstruir lo ocurrido y precisar responsabilidades.
La querella mayoritaria, representada por la abogada Valeria Carreras, mantiene una postura distinta respecto del momento procesal. Carreras, que representa a 34 familias, presentó análisis técnicos que confirmaron que las imágenes corresponden efectivamente al ARA San Juan, aunque no acompañó el pedido de nuevas pericias en esta instancia. Sostuvo: “no somos partidarias de este tipo de pericias porque no es procesalmente el momento”.
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La abogada también expuso la dificultad que podría traer una ampliación probatoria de ese volumen en pleno debate oral. “Claro que todos quieren saber como fueron los minutos finales del submarino, claro que si, pero si no se puede, ¿cuánto más va a tardar la duración de este juicio?”, señaló Carreras. Su posición refleja una preocupación por los tiempos del proceso, frente a la demanda de otros familiares que priorizan un análisis técnico más extenso antes de avanzar hacia una sentencia.
Durante las primeras audiencias, la fiscalía afirmó que el hundimiento no fue un hecho fortuito, sino una “tragedia previsible”. Esa definición se vinculó con fallas críticas de mantenimiento y alertas previas que, según la instrucción, advertían sobre el deterioro de las baterías y la falta de ingresos a dique seco. Entre esos antecedentes aparecen informes de la SIGEN y de la propia Inspección General de la Armada, que habrían sido ignorados.
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La discusión por las pericias se cruza con el objetivo central del juicio, que no solo debe reconstruir una cadena técnica, sino también establecer si hubo incumplimientos concretos dentro de la estructura naval. La acusación contra los exoficiales se apoya en la presunta omisión de deberes vinculados con el estado operativo del submarino. Para las familias que reclaman nuevos estudios, el riesgo es que el debate avance sin revisar en profundidad todo el material disponible.
El cronograma prevé que las audiencias continúen de manera alternada hasta julio, de lunes a jueves en semanas intercaladas. La continuidad del juicio dependerá ahora del modo en que el Tribunal administre la producción de prueba, los testimonios pendientes y los planteos de las partes. El punto pendiente es si el proceso prioriza cerrar el debate con el material ya incorporado o si habilita nuevas medidas que podrían extender los tiempos, pero también ampliar el alcance técnico de la causa.
















