
Un estudio masivo abre interrogantes sobre beneficio real de la colonoscopía respecto del cáncer
Enfoques06/05/2026
REDACCIÓNTras 13 años de seguimiento a 84 mil pacientes, investigadores detectaron que la diferencia de mortalidad entre quienes se hacen el estudio y quienes no es de apenas 0,06 puntos porcentuales. Sugieren que otros avances médicos están volviendo menos determinante al cribado.

La medicina preventiva atraviesa un momento de revisión profunda tras la publicación de los resultados finales del ensayo clínico NordICC en la revista The Lancet. El informe, que monitoreó a más de 84.000 ciudadanos europeos durante más de una década, arroja cifras que obligan a mirar la colonoscopía ya no como una salvación individual garantizada, sino como una herramienta de salud pública de impacto moderado. El dato más impactante revela que el riesgo de muerte fue del 0,41% en el grupo que se realizó el estudio, frente a un 0,47% en el grupo que no lo hizo.
Esta brecha de solo 0,06 puntos porcentuales en la letalidad absoluta pone en duda la aritmética tradicional del beneficio del cribado poblacional. Según los expertos que lideraron el estudio, la mortalidad por cáncer colorrectal bajó de forma generalizada en los últimos veinte años, incluso entre quienes no se someten a controles preventivos. Esto se debe a que el diagnóstico a partir de síntomas hoy cuenta con cirugías mucho más precisas y terapias sistémicas, como la inmunoterapia, que logran resultados que antes eran imposibles.


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Otro de los hallazgos que encendió el debate técnico es la baja tasa de efectividad en la detección temprana real. De todas las personas diagnosticadas con cáncer en el grupo que se realizó los testeos, solo el 16% fue detectado mediante la colonoscopía antes de que aparecieran las molestias físicas. La gran mayoría de los casos terminó diagnosticándose más tarde, una vez que el paciente ya presentaba síntomas claros, lo que equiparó los tiempos de tratamiento con el grupo que nunca pasó por el quirófano preventivamente.
Los especialistas polacos que encabezaron la investigación, dirigidos por Michal F. Kaminski, destacaron que el panorama terapéutico está en constante evolución. Al mejorar el pronóstico del cáncer detectado clínicamente, el valor adicional que ofrece un estudio preventivo disminuye de forma inevitable. La pregunta que surge ahora es cuántos procedimientos médicos y a qué costo debe financiar un Estado para evitar una sola muerte en un contexto donde los tratamientos curativos son cada vez más eficaces.
A pesar de estas cifras sobre mortalidad, la colonoscopía demostró ser una intervención eficaz para la prevención de la enfermedad en sí misma. El estudio registró una reducción relativa del 19% en la incidencia del cáncer, cifra que podría saltar al 45% si todos los pacientes invitados a realizarse el estudio hubieran asistido. Evitar un diagnóstico de cáncer y sus consecuencias a largo plazo es, para muchos médicos y pacientes, un resultado valioso por derecho propio, más allá de si altera o no las estadísticas de supervivencia final.
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Desde sectores académicos como la Universidad de Nueva York, plantean que estos resultados obligan a los responsables políticos a reevaluar las prioridades de inversión. “Los beneficios modestos o inciertos en la mortalidad exigen una consideración explícita de su valor”, advierten los analistas de salud pública. En muchos escenarios, el dinero destinado a colonoscopías masivas podría generar mayores beneficios si se redirige a campañas contra el tabaco o la prevención de la obesidad.
La respuesta de las sociedades médicas internacionales no se hizo esperar, defendiendo el valor del tamizaje desde los 45 años. Entidades como la SAGES insisten en que el hallazgo de un beneficio menor al esperado en la mortalidad no debe invalidar las recomendaciones nacionales. El argumento central de los cirujanos es que la colonoscopía sigue siendo el único método capaz de extirpar pólipos antes de que se vuelvan malignos, reduciendo la cantidad de personas enfermas.
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El debate se traslada ahora al terreno de la gestión sanitaria global. Si la colonoscopía previene alrededor de ocho casos de cáncer por cada 1.000 personas en un ciclo de 13 años, el costo operativo de cada procedimiento entra en la balanza de las prioridades estatales. Los sistemas de salud deben decidir si profundizan este modelo o si apuestan a optimizar las vías de tratamiento una vez que la enfermedad se presenta, dado que la sobrevida en ese punto ha mejorado radicalmente.















