
7 de mayo, Día de las Contraseñas: las claves más inseguras siguen siendo las más usadas
Otros Temas07/05/2026
REDACCIÓNUn informe de ciberseguridad advierte que millones de usuarios repiten claves débiles y previsibles, una práctica que facilita el trabajo de los ciberdelincuentes.

Las advertencias se repiten cada año, pero los hábitos cambian poco. Las contraseñas más inseguras del mundo siguen siendo también algunas de las más utilizadas por los usuarios, pese al crecimiento de los ciberataques, las filtraciones de datos y las campañas de concientización sobre seguridad digital. Claves como “123456”, “admin” y “password” continúan al frente de los rankings globales y muestran que la comodidad todavía pesa más que la protección de las cuentas personales.


El dato vuelve a tomar fuerza en la previa del Día Mundial de la Contraseña, una fecha impulsada por empresas del sector tecnológico y de ciberseguridad para promover el uso de credenciales más robustas. Sin embargo, los informes recientes muestran que millones de personas siguen eligiendo secuencias simples, nombres genéricos o combinaciones fáciles de adivinar, que pueden ser vulneradas en cuestión de segundos.
Según el análisis elaborado por NordPass y NordStellar, firmas especializadas en gestión y protección de contraseñas, las claves “123456”, “admin” y “12345678” volvieron a ocupar el podio mundial entre las más repetidas durante 2025. En el ranking también aparecen opciones igual de frágiles, como “password”, “Pass@123”, “admin123” y combinaciones derivadas del teclado, entre ellas “qwerty” o “qwerty123”.
El relevamiento incluyó datos de 44 países y registros provenientes de la dark web, aunque las compañías aclararon que no compran ni adquieren información personal para elaborar el informe. El resultado vuelve a mostrar un patrón sostenido: los usuarios conocen los riesgos, pero muchas veces priorizan la facilidad para recordar una clave por encima de la seguridad de sus cuentas.
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La tendencia se repite en distintas regiones del mundo. En países como España, México, China, Chile y Emiratos Árabes, las contraseñas más usadas incluyen “admin”, “123456” y “12345678”. En Estados Unidos, Reino Unido, Sudáfrica y Japón, también aparecen entre las más frecuentes “admin”, “password” y “123456”. La coincidencia entre países muestra que el problema no depende solo de una cultura digital específica, sino de hábitos globales.
El informe también advierte que las diferencias generacionales no modifican demasiado el comportamiento. Personas de distintas edades repiten patrones similares al crear sus credenciales y muchas optan por claves previsibles, cortas o reutilizadas en varias plataformas. Esa práctica aumenta el riesgo de que una filtración en un servicio termine comprometiendo otras cuentas vinculadas al mismo usuario.
Los especialistas insisten en una serie de recomendaciones básicas: usar contraseñas largas, combinar mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales, evitar fechas de cumpleaños, nombres propios o secuencias de teclado, y no repetir la misma clave en distintas plataformas. También recomiendan utilizar gestores de contraseñas, que permiten almacenar credenciales complejas bajo una clave maestra.
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Otra medida clave es activar el doble factor de autenticación siempre que esté disponible. Ese sistema agrega una capa extra de seguridad mediante códigos, mensajes, aplicaciones de autenticación o reconocimiento biométrico. De esta manera, incluso si una contraseña queda expuesta, el atacante necesita un segundo paso para ingresar a la cuenta.
La preocupación crece además por el avance de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la computación cuántica. Aunque no implican por sí solas un colapso inmediato de la seguridad digital, sí pueden acelerar los ataques y mejorar la capacidad de los ciberdelincuentes para detectar patrones. El responsable de Operaciones Globales de Consumo de Panda Security, Hervé Lambert, lo resumió con una advertencia: “La inteligencia artificial no rompe la ciberseguridad, la acelera para bien y para mal; y la computación cuántica no es el apocalipsis, pero sí un cambio estructural en cómo protegemos la información”.
Lambert explicó además que la inteligencia artificial no rompe claves de manera mágica, pero sí puede aumentar la probabilidad de aciertos al analizar comportamientos, generar variantes probables y priorizar intentos más eficaces. Por eso, el factor humano sigue siendo decisivo: mientras los usuarios continúen reutilizando claves o eligiendo combinaciones obvias, la puerta de entrada para los ataques seguirá abierta.
El mensaje de los expertos es claro: una contraseña débil puede convertir cualquier cuenta en un blanco fácil. En un entorno donde cada vez más actividades dependen de servicios digitales, desde bancos hasta redes sociales, correos, plataformas laborales y billeteras virtuales, mejorar los hábitos de seguridad dejó de ser una recomendación técnica para convertirse en una necesidad cotidiana.














