
Apps con IA hechas en Argentina: tres amigos ya trabajan con más de 220 compañías
Enfoques08/05/2026
REDACCIÓNFEX nació en el living de una casa, automatiza tareas administrativas y ahora apunta a crecer en la Patagonia al ritmo de Vaca Muerta.

Tres amigos que fueron compañeros de colegio transformaron una idea inicial en una startup de inteligencia artificial que ya trabaja con más de 220 compañías. La empresa se llama FEX, nació en el living de una casa y desarrolla herramientas para automatizar tareas administrativas que suelen consumir horas de trabajo en empresas de distintos tamaños y sectores.
El proyecto fue impulsado por Agustín Mendilaharzu, actual CEO de la compañía, junto a Joaquín Eidlicz, COO, y Martín Anús, CTO. Los tres compartían una historia previa de amistad, conversaciones sobre tecnología y modelos de negocio, pero el salto llegó cuando identificaron un problema concreto: el desorden administrativo que enfrentan muchas empresas al procesar facturas, comprobantes, mails, sistemas antiguos y planillas interminables.


Antes de fundar FEX, Mendilaharzu trabajó en Boston Consulting Group, una de las consultoras estratégicas más importantes del mundo, con proyectos vinculados a empresas de distintas regiones. Esa experiencia le permitió observar procesos corporativos complejos y detectar una oportunidad: mientras en Europa y Estados Unidos ya existían soluciones más avanzadas para automatizar tareas administrativas, en Latinoamérica todavía había mucho espacio para desarrollar tecnología aplicada a problemas cotidianos.
“En Europa y Estados Unidos esto ya estaba mucho más avanzado, pero en Latinoamérica prácticamente no había nadie jugando fuerte ahí”, explicó Agustín. Ese diagnóstico terminó de empujarlo a renunciar y salir a construir la empresa que imaginaba desde hacía años.
OTRAS NOTICIAS:
Para iniciar el proyecto convocó a sus dos amigos del colegio. Con Joaquín ya compartía desde la adolescencia discusiones sobre posibles startups y oportunidades de negocio. Martín, en cambio, venía del mundo técnico más duro: trabajaba en una compañía desarrollando microchips para autos de última generación y formaba parte de un equipo de ingeniería altamente especializado.
Convencerlo no fue inmediato. Según recordó Mendilaharzu, cuando le propusieron sumarse a una startup enfocada en automatización administrativa, Anús respondió con sorpresa: “¿Qué tengo que ver yo con facturas?”. Al principio aceptó ayudar una hora por día con desafíos tecnológicos puntuales, pero esa colaboración creció rápido. Una hora se convirtió en dos, después en cuatro y finalmente en jornadas completas, hasta que dejó su trabajo y se integró definitivamente al proyecto.
El inicio fue completamente artesanal. Los fundadores visitaban empresas, se sentaban junto a empleados administrativos y observaban cómo circulaba la información dentro de cada organización. Querían entender qué ocurría desde que una empresa decidía comprar algo hasta que finalmente se pagaba una factura. “Yo no tenía idea de cómo compra una empresa. No sabía qué pasaba desde que alguien decide comprar algo hasta que eso finalmente se paga”, reconoció Agustín.
Ese trabajo de campo les mostró que no había dos empresas iguales. Cada una cargaba comprobantes de manera distinta, usaba reglas propias, planillas diferentes y circuitos internos particulares. Allí apareció el verdadero desafío: construir una herramienta simple para resolver un problema complejo, poco vistoso y muchas veces ignorado por otras startups.
OTRAS NOTICIAS:
Mendilaharzu lo definió como “el barro administrativo que nadie quiere tocar”. La primera versión de la plataforma estuvo lejos de ser perfecta, pero el equipo eligió salir rápido al mercado, probar con clientes reales y mejorar a partir de cada error. Actualmente, la compañía asegura que habla semanalmente con unas 15 empresas usuarias para entender qué obstáculos siguen apareciendo y cómo debe evolucionar el producto.
Uno de los aprendizajes más importantes llegó con una prueba inesperada. Cuando advirtieron que la plataforma se estaba volviendo demasiado compleja, decidieron sentar frente a la computadora a los abuelos de Agustín, de 84 y 88 años. “Nos pusimos en un Zoom con mis abuelos de 84 y 88 años y les pedimos que usaran la plataforma prácticamente sin explicarles nada”, relató. La experiencia modificó por completo el diseño del sistema.
El resultado fue una interfaz más simple y directa. Hoy, el Agente Operativo de FEX funciona con apenas cuatro botones principales, aunque detrás de esa apariencia sencilla trabaja una inteligencia artificial capaz de procesar grandes volúmenes de información. “Diseñamos el sistema para que lo pudieran usar hasta mis abuelos”, resumió Mendilaharzu.
La startup define sus soluciones como “empleados IA”. Su principal herramienta automatiza la carga de comprobantes de proveedores: recibe facturas o documentos por mail, WhatsApp, PDF o imágenes, extrae los datos, valida la información y la carga en el sistema de gestión de la empresa en cuestión de minutos. También puede detectar anomalías, diferencias de precios e inconsistencias entre lo acordado y lo facturado.
Según la compañía, este sistema permite ahorrar hasta un 80% del tiempo destinado a tareas manuales y repetitivas, además de reducir errores humanos y estandarizar criterios administrativos. Con el tiempo, FEX desarrolló también el Agente Analítico, una inteligencia artificial conectada a los datos de la empresa para responder consultas en lenguaje natural, generar reportes, monitorear riesgos o detectar anomalías.
“Es como conversar con tu empresa”, explicó Mendilaharzu sobre esta segunda herramienta. La idea es que cualquier usuario pueda preguntar cuánto stock hay disponible, pedir gráficos o solicitar información de gestión sin depender de planillas complejas ni de especialistas técnicos.
OTRAS NOTICIAS:
El crecimiento fue acelerado. Durante 2025, FEX pasó de tener 25 clientes a superar los 180, y actualmente ya trabaja con más de 220 compañías. Entre sus usuarios aparecen firmas como Maronti, Ojo de Agua, Grupo Slots, Petrosa, Hileret y Mendoza Vineyards, además de empresas de distintos sectores productivos.
La compañía también empezó a expandir su equipo interno. De un grupo inicial de cinco personas pasó a tener 14 trabajadores, nuevas búsquedas laborales abiertas y oficinas propias en el barrio porteño de Colegiales. La ambición, sin embargo, apunta a una escala mayor. “Queremos construir un titán regional”, afirmó Agustín.
La Patagonia se convirtió en una de las regiones donde FEX busca crecer especialmente. Mendilaharzu recorrió empresas vinculadas al movimiento económico generado por Vaca Muerta y observó que muchas compañías se preparan para años de expansión acelerada. Para esas firmas, ordenar procesos internos antes del salto de escala puede ser una ventaja decisiva.
“La inteligencia artificial ayuda muchísimo cuando una empresa necesita escalar rápido sin multiplicar el caos administrativo”, sostuvo. En ese contexto, FEX busca posicionarse como una herramienta útil para empresas que quieren crecer sin que las tareas repetitivas, los errores de carga o la falta de información ordenada frenen su desarrollo.
El caso de estos tres jóvenes muestra cómo la inteligencia artificial también puede aplicarse a problemas concretos de empresas reales, lejos de la imagen de tecnología reservada únicamente para Silicon Valley. Mendilaharzu lo planteó con claridad: “La inteligencia artificial no es algo reservado para Silicon Valley. Nosotros también podemos usar estas tecnologías para resolver problemas reales de empresas reales”.















