
El Gobierno cedió ante los laboratorios y cambia el proyecto de patentes
Actualidad08/05/2026
REDACCIÓNEl oficialismo aceptó dejar en reserva el Capítulo II del tratado internacional. El proyecto volverá a comisiones y, si Diputados lo aprueba, deberá regresar al Senado.

El Gobierno nacional aceptó modificar el proyecto de adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), en medio de la presión de los laboratorios nacionales y de las negociaciones con bloques dialoguistas en la Cámara de Diputados. La clave del cambio será dejar en reserva el Capítulo II del acuerdo, uno de los puntos más resistidos por la industria farmacéutica local.
La decisión apunta a destrabar una iniciativa que el oficialismo quería aprobar con rapidez, pero que quedó frenada por la resistencia de cámaras del sector como CILFA y Cooperala. El proyecto volverá el martes a las comisiones de Relaciones Exteriores, Industria y Legislación General, con la intención de emitir dictamen y dejarlo listo para la sesión prevista para el 20 de mayo.


La modificación implica que la Argentina avanzaría con la adhesión al PCT, pero sin aceptar por ahora el mecanismo previsto en el Capítulo II, vinculado al examen preliminar internacional sobre la patentabilidad de las invenciones. El texto del tratado identifica ese apartado como el régimen de examen preliminar internacional, con artículos que regulan la solicitud, el procedimiento, los informes y sus efectos dentro del sistema de cooperación en patentes.
Ese punto era observado con preocupación por los laboratorios nacionales, que advertían sobre un posible impacto en la política local de propiedad intelectual y en la competencia con empresas extranjeras. En abril, el tratamiento ya había sido suspendido en Diputados justamente por las presiones cruzadas entre el Gobierno, sectores industriales y la industria farmacéutica.
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Fuentes oficiales vinculadas a la Secretaría de Desregulación resumieron el giro con una frase directa: “Vamos a hacer la reserva al capítulo II, y con eso todos contentos”. Con esa salida, el oficialismo busca reducir resistencias y conseguir los votos necesarios para avanzar con la adhesión al tratado.
El cambio, sin embargo, altera la hoja de ruta legislativa. Como el Senado había aprobado el tratado en 1998, pero sin esta nueva reserva planteada ahora por Diputados, el expediente deberá volver a la Cámara alta si obtiene media sanción el 20 de mayo. Ese paso puede demorar la implementación de una medida que el Ejecutivo había comprometido dentro de su agenda comercial con Estados Unidos.
La discusión forma parte del acuerdo comercial y de inversión recíproca firmado entre la Argentina y Estados Unidos. La Embajada norteamericana informó en febrero que ambos países habían formalizado un entendimiento para profundizar la cooperación bilateral en comercio e inversiones, con capítulos vinculados a acceso a mercados, estándares regulatorios y propiedad intelectual.
El tratado PCT, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, busca simplificar y abaratar la protección de invenciones cuando una empresa, investigador o institución pretende solicitar patentes en varios países. Según la propia OMPI, el sistema permite presentar una solicitud internacional que luego puede ser utilizada como base para ingresar en las fases nacionales de los países adheridos.
Para los defensores del proyecto, la adhesión permitiría modernizar el sistema argentino, facilitar la protección de desarrollos locales en el exterior y alinear al país con estándares internacionales. En esa línea, sectores favorables al PCT sostienen que el mecanismo puede favorecer a innovadores, universidades, empresas tecnológicas y firmas que buscan escalar sus invenciones fuera del mercado local.
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Para los críticos, en cambio, el riesgo está en el impacto sobre la industria farmacéutica nacional. Las cámaras locales temen que una adhesión plena, sin reservas, fortalezca la posición de grandes compañías internacionales y limite el margen regulatorio argentino sobre patentes medicinales, un área especialmente sensible por sus efectos sobre precios, competencia y acceso a medicamentos.
La negociación también expone una tensión política dentro del propio Gobierno. El oficialismo buscaba cumplir con los plazos asumidos frente a Washington, pero la resistencia del sector farmacéutico obligó a recalcular. Cancillería y Desregulación quedaron en el centro de una decisión que intenta equilibrar el compromiso internacional con la necesidad de evitar una crisis con un sector empresario de fuerte peso local.
El nuevo cronograma legislativo deja la votación de Diputados para el 20 de mayo, en una sesión que podría incluir además otros proyectos de alto impacto, como la llamada ley Hojarasca y la discusión sobre el régimen de zona fría para usuarios de gas. Si la adhesión al PCT sale con cambios, el Senado deberá volver a intervenir antes de que la Argentina pueda completar formalmente el proceso.
Así, el Gobierno logró encaminar el debate, pero al costo de aceptar una modificación sustancial. La reserva al Capítulo II aparece como una salida política para que el proyecto avance, aunque también confirma que el lobby de los laboratorios nacionales consiguió frenar la versión original y obligar al oficialismo a rediseñar su estrategia parlamentaria.














