
El cambio físico de Pequeño J en la cárcel, mientras espera el juicio por el crimen de las tres jóvenes
Policiales09/05/2026
REDACCIÓNTony Valverde Victoriano, principal acusado por el triple crimen de Florencio Varela, permanece en una celda individual sin contacto con otros internos. Su abogado prepara pruebas para negar su participación.

El régimen de detención para Tony Janzen Valverde Victoriano en la Unidad 24 de Marcos Paz es de un blindaje absoluto. El joven de 20 años, conocido como "Pequeño J", pasa sus horas en una celda individual, segregado del resto de la población carcelaria por disposición del Servicio Penitenciario Federal. Quienes logran acceder a él deben atravesar un sistema de seguridad que emula los estándares internacionales de máxima restricción: el contacto es exclusivamente a través de un vidrio y “hay protocolo hasta para poder pasarle un papel”, según confirmaron fuentes vinculadas a su custodia.
Su llegada a la Argentina el lunes pasado reveló una imagen que desconcertó a los efectivos de Interpol que participaron de la extradición. Lejos de la estética juvenil con la que se lo buscó intensamente tras el crimen de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, Valverde Victoriano se presentó con el cráneo rapado por la policía peruana y una contextura física notablemente más robusta. Ante los oficiales que lo custodiaron en el vuelo de la Fuerza Aérea, el acusado explicó que en los siete meses que pasó en el penal de Cañete “había hecho pesas”, lo que transformó su fisionomía de manera radical.


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En el plano judicial, la estrategia de la defensa técnica ya se puso en marcha con el objetivo de derribar la imputación por homicidio agravado con alevosía y ensañamiento. Al presentarse ante el juez Jorge Rodríguez, del Juzgado Federal N° 2 de Morón, el joven optó por un camino breve: se limitó a negar que fue parte del triple crimen. Su abogado, Lucas Contreras Alderete, trabaja ahora en la recolección de evidencia para sostener que no existen elementos de convicción suficientes que ubiquen a su cliente en la escena de los asesinatos ocurridos en la vivienda de la calle Chañar.
El traslado de "Pequeño J" no fue un movimiento aislado, sino parte de una compleja operación transnacional multiextradición. El avión Embraer ERJ 140LR sirvió como puente para trasladar a cuatro detenidos entre Argentina, Perú y Paraguay, en un despliegue coordinado por cancillerías y oficinas de Interpol. Durante las horas de vuelo, Valverde Victoriano mantuvo un silencio casi total, rompiéndolo únicamente para ingerir empanadas salteñas durante una escala técnica y comentar su frustrado deseo de dejarse rastas, plan que se vio interrumpido cuando fue rapado en la cárcel de Lima.
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Mientras tanto, el SPF mantiene canales abiertos con la madre y una hermana del detenido en Perú, gestionando videollamadas supervisadas como única vía de contacto familiar. La rigurosidad del protocolo no responde a una clasificación de "alto riesgo" por indisciplina, sino a la sensibilidad extrema de la causa, vinculada presuntamente a una venganza narco. El hermetismo que rodea a Valverde Victoriano en Marcos Paz busca evitar filtraciones o represalias que pongan en riesgo la continuidad de la instrucción.
La fiscalía sostiene que el rol del joven fue determinante en la tortura y posterior ejecución de las tres víctimas, quienes fueron engañadas en Ciudad Evita antes de ser trasladadas a la casa donde fueron halladas enterradas. Sin embargo, Contreras Alderete insiste en que la investigación carece de pruebas de contundencia directa contra su defendido. En las próximas horas, la defensa planea solicitar una ampliación de indagatoria y, paralelamente, tramitar un pedido de excarcelación fundamentado en la falta de mérito que ya benefició a otros implicados en la causa.
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El caso ya cuenta con otros 11 detenidos e imputados, aunque la figura de "Pequeño J" es central para los investigadores que buscan cerrar el círculo sobre los autores materiales. La camioneta incendiada y los cuerpos hallados cuatro días después de la desaparición conforman un cuadro probatorio que la justicia intenta blindar antes de la etapa de juicio. A pesar de la gravedad de los cargos, el entorno del joven peruano asegura que el expediente es más frágil de lo que aparenta y que no hay rastros biológicos o testigos que lo señalen de forma unívoca.
La Unidad 24 de Marcos Paz, inaugurada en 1996 para jóvenes adultos, es hoy el escenario donde el imputado espera el avance de las pericias técnicas. Sus rutinas son mínimas y controladas bajo escáneres de metales y avisos previos por correo electrónico para cualquier gestión oficial. La fisonomía del joven que entró al país como el extraditado número 50 del año dista mucho de aquel fugitivo que escapó oculto en un camión hacia la frontera norte.
El futuro de Valverde Victoriano depende ahora de la solidez de las pruebas de ADN y del análisis de los teléfonos secuestrados a los otros sospechosos identificados. Mientras la defensa técnica prepara su propia hipótesis para desvincularlo del ensañamiento y la violencia de género que describe la acusación, el principal imputado permanece en el centro de un dispositivo de seguridad que no admite errores. La causa del triple crimen de Florencio Varela entra en una fase donde la precisión científica será el único camino para romper el silencio del vidrio de Marcos Paz.















