
Un clásico terminó con bengalas, agresiones y un título que quedó en suspenso
Deporte10/05/2026
REDACCIÓNLos ultras del Slavia Praga invadieron la cancha cuando el equipo estaba cerca de ser campeón y atacaron a jugadores y simpatizantes del Sparta.

El clásico de Praga entre Slavia y Sparta terminó con una imagen que recorrió el mundo y dejó al fútbol checo frente a un escándalo disciplinario. Cuando el equipo local estaba a minutos de ganar el partido y acercarse a la consagración en la liga, un grupo numeroso de ultras invadió el campo con bengalas, petardos y humo rojo. La escena frenó el juego, puso en riesgo a futbolistas y público visitante, y convirtió una posible celebración deportiva en una noche de violencia.
El encuentro se disputaba en el Fortuna Arena y entraba en su tramo final. Slavia ganaba 3-2 frente a su clásico rival y tenía la posibilidad de sellar el campeonato ante su gente, pero la invasión del campo obligó a suspender el partido. La prensa internacional informó que cientos de hinchas ingresaron al césped en los últimos minutos, mientras algunos arrojaban pirotecnia hacia la tribuna visitante y otros se acercaban a jugadores del Sparta.


Uno de los momentos más graves involucró al arquero del Sparta, Jakub Surovcík, quien fue alcanzado por un objeto durante los incidentes. Medios internacionales señalaron que el futbolista denunció amenazas y agresiones, y que evalúa llevar el caso por la vía legal. La situación también afectó a otros integrantes del plantel visitante y obligó a jugadores, cuerpos técnicos y personal del estadio a buscar resguardo.
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La seguridad privada y la policía no lograron controlar de inmediato la irrupción de los ultras. Las imágenes mostraron a personas corriendo por el césped entre humo, bengalas y corridas, mientras parte del público observaba sin poder entender cómo un partido que podía terminar en festejo derivaba en descontrol. La Liga Checa condenó los hechos y los calificó como totalmente inaceptables, en un contexto donde las sanciones podrían alterar el desenlace del torneo.
El presidente del Slavia, Jaroslav Tvrdík, publicó un comunicado duro al día siguiente. Definió lo ocurrido como “la peor vergüenza” en sus once años al frente del club y como “el momento más difícil en la historia moderna del equipo”. También separó a los responsables de la identidad del club y afirmó: “Un grupo de personas –me niego a llamarlas aficionados– irrumpió en el terreno de juego, agredió a jugadores del Sparta Praga y lanzó pirotecnia al sector de los aficionados visitantes. Eso no es fútbol. Eso no es Slavia. Es una vergüenza que todos cargamos”.
La reacción institucional fue inmediata. Tvrdík anunció el cierre de la Tribuna Norte, el sector donde se ubica el núcleo ultra del club, hasta que todos los responsables sean identificados y puestos a disposición judicial. El dirigente aseguró que la medida se mantendrá incluso si eso implica clausurar la grada durante toda la próxima temporada. Además, confirmó que los autores identificados recibirán prohibiciones de por vida para ingresar al estadio y que el club reclamará indemnizaciones por los daños y eventuales sanciones.
El Slavia también pidió disculpas al Sparta, a los jugadores agredidos, a los hinchas visitantes y al fútbol checo en general. En su mensaje, Tvrdík sostuvo que ser dirigente implica asumir responsabilidades sin atenuantes y remarcó: “Ser líder significa en primer lugar asumir la responsabilidad con la mayor contundencia y sin paliativos, incluso cuando duele. Sobre todo cuando duele”. La frase marcó el tono de una respuesta que intenta contener el daño deportivo, institucional y reputacional.
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La consecuencia deportiva todavía puede ser severa. Si el tribunal disciplinario decide dar por perdido el partido al Slavia, el equipo local podría perder una oportunidad directa de consagrarse y ver reducida su ventaja sobre el Sparta. Reportes europeos indicaron que una sanción posible sería una derrota administrativa por 3-0, además de multas, clausura parcial o total del estadio y medidas adicionales contra los sectores involucrados.
El episodio golpea especialmente porque ocurrió en el partido más importante del fútbol checo. El derbi entre Slavia y Sparta concentra rivalidad histórica, tensión deportiva y una carga simbólica que excede los puntos. Esta vez, esa intensidad quedó desbordada por un sector que invadió el campo antes del final, atacó al rival y dejó al propio club al borde de una sanción que podría modificar la definición del campeonato.
La imagen final no fue la de un equipo levantando un título, sino la de jugadores rodeados por humo y corridas. Para el fútbol checo, el incidente abre una discusión urgente sobre seguridad, control de accesos, responsabilidad de los clubes y límites frente a grupos violentos. Para el Slavia, el costo puede ser todavía mayor: una noche que parecía destinada a la celebración terminó convertida en un problema judicial, disciplinario y deportivo.














