El déficit de Vitamina D persiste aunque tomes sol: la clave está en el hígado y el intestino

Actualidad10/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Muchos pacientes no logran normalizar sus niveles a pesar de la suplementación y la exposición al aire libre. Especialistas advierten que una inflamación digestiva o un mal funcionamiento renal impiden que el cuerpo active este nutriente esencial para el cerebro.

Vitamina D. Imagen creada con IA generativa por #LA17
Vitamina D. Imagen creada con IA generativa por #LA17

La aparición de valores insuficientes de Vitamina D en los análisis de sangre ya no se explica únicamente por el encierro o el teletrabajo. Un cambio de paradigma en la medicina clínica pone el foco en por qué el organismo falla al procesar lo que recibe, incluso cuando hay suplementación de por medio. El médico y divulgador Jesús Vázquez sostiene que, en muchos casos, el problema no es la cantidad de luz solar que recibe la piel, sino una incapacidad orgánica interna para transformar esa materia prima en un recurso útil para el sistema inmunológico.

El funcionamiento del aparato digestivo aparece como el primer gran obstáculo en esta cadena metabólica. Si el intestino se encuentra en mal estado o inflamado, la absorción del nutriente se ve severamente comprometida, lo que anula cualquier esfuerzo por compensar la falta mediante la dieta. Según Vázquez, "la falta de vitamina D no es por falta de sol, sino por problemas digestivos como un intestino inflamado o un hígado irritado", una situación que impide la correcta síntesis de la vitamina a pesar de los hábitos saludables del paciente.


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La activación final de la Vitamina D depende de un proceso técnico que involucra directamente al hígado y a los riñones. Cuando estos órganos están sobrecargados o funcionan de manera deficiente, el nutriente permanece en un estado inactivo dentro del torrente sanguíneo, sin poder cumplir sus funciones regulatorias. Esta es la razón por la cual muchas personas, al ver resultados bajos en sus analíticas durante el verano, cometen el error de suspender las dosis recetadas creyendo que el sol de temporada será suficiente.

El impacto de este déficit silencioso excede largamente la salud de los huesos y el calcio. Los niveles insuficientes se vinculan hoy con una mayor probabilidad de sufrir enfermedades neurodegenerativas y un deterioro cognitivo acelerado. Vázquez remarcó que esta hormona "regula el sistema inmune, disminuye la inflamación y sus niveles bajos se relacionan con mayor riesgo de sufrir alzhéimer", lo que transforma al control de la Vitamina D en una herramienta de prevención neurológica fundamental.


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Los grupos de riesgo identificados por los informes sanitarios incluyen a los mayores de 65 años, donde el déficit alcanza al 60% de la población, pero también a personas posmenopáusicas y con piel oscura. En estos casos, la suplementación bajo supervisión médica es la recomendación estándar de entidades como la Sociedad Española de Endocrinología. Sin embargo, el seguimiento profesional es indispensable para evitar la hipervitaminosis D, una condición provocada por el exceso de acumulación que puede resultar tóxica para el organismo.

Para acompañar los tratamientos, la nutrición ofrece aliados específicos que deben integrarse a la mesa diaria. Pescados grasos como el atún y las sardinas, el aceite de hígado de bacalao y la yema de huevo son fuentes naturales de este compuesto, al igual que el hígado de vaca y ciertos productos fortificados. Aun así, la dieta por sí sola rara vez logra revertir un cuadro de carencia profunda si no se soluciona primero la irritación hepática o digestiva que bloquea la activación.


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La viralización de estas advertencias médicas busca frenar la automedicación y la toma de decisiones unilaterales frente a los resultados de laboratorio. La Vitamina D funciona como un engranaje protector contra la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares, pero su efectividad depende de un equilibrio sistémico. Realizar estudios de seguimiento periódicos permite entender si la falta de respuesta a los suplementos es una cuestión de dosis o una señal de que otro órgano necesita atención inmediata.

En países con alta exposición solar, las cifras de insuficiencia siguen siendo preocupantes y alcanzan a casi la mitad de los habitantes. Este fenómeno confirma que el estilo de vida actual demanda una mirada más profunda sobre el metabolismo humano. No basta con estar al aire libre; el cuerpo debe estar en condiciones biológicas de procesar esa energía para mantener a raya la inflamación crónica que debilita al sistema inmune.

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