
El exministro recibió prisión domiciliaria por problemas de salud. Las familias de las víctimas repudiaron la medida y recordaron los 52 muertos.

Los familiares de las víctimas de la Tragedia de Once repudiaron la decisión judicial que le otorgó prisión domiciliaria al exministro de Planificación Federal Julio De Vido, condenado por administración fraudulenta en la causa vinculada al choque ferroviario que dejó 52 muertos y más de 700 heridos.
La medida fue concedida por razones de salud, luego de que el exfuncionario sufriera un infarto el 1° de abril y recibiera la colocación de un stent. Además, De Vido padece otras afecciones, entre ellas diabetes insulinodependiente, fibrilación auricular persistente e hipertensión arterial, por lo que abandonará el penal de Ezeiza y continuará bajo control periódico del juez de ejecución.


La reacción de los familiares fue inmediata. En un comunicado difundido por Paolo Menghini, padre de Lucas Menghini Rey, las familias expresaron su rechazo a la resolución y remarcaron que agotaron todas las instancias disponibles para intentar evitar que el exministro accediera al beneficio.
“Recibimos la cédula judicial en la que se nos notifica que le fue otorgada la prisión domiciliaria al corrupto condenado Julio De Vido”, señalaron los familiares, al cuestionar que el deterioro de salud del exfuncionario haya sido considerado suficiente para habilitar el traslado a su domicilio.
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En el mismo texto, indicaron que la Justicia dio por acreditado que su estado médico “imposibilitaba su adecuado tratamiento intramuros”, aunque remarcaron que se mantuvieron atentos durante todo el proceso para impedir cualquier maniobra que redujera el cumplimiento efectivo de la condena.
“En todo este tiempo hemos estado atentos a que ningún artilugio le sirviese para estar entre rejas menos de lo que le correspondiese. Ni un minuto menos”, expresaron, al recordar el largo recorrido judicial que sostienen desde el choque ocurrido el 22 de febrero de 2012 en la estación Once.
Las familias fueron especialmente duras al referirse al impacto simbólico de la decisión. “Hoy el responsable de 52 muertes de inocentes se va a su casa, a cumplir la condena por administración fraudulenta que recibió en base a nuestra lucha y a un enorme cúmulo de pruebas”, afirmaron.
Aunque aclararon que respetan la decisión de la Cámara de Casación, los familiares remarcaron que ninguna condición médica modifica, para ellos, la responsabilidad política y judicial del exministro. “Ninguna de sus patologías ni remedio que pueda tomar, ni su edad ni su estado de salud lo hacen menos corrupto, menos delincuente, menos siniestro”, sostuvieron.
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El comunicado también volvió a apuntar contra el rol de De Vido como funcionario público. Las familias recordaron que tenía bajo su órbita áreas centrales del sistema ferroviario y lo acusaron de haber incumplido la obligación elemental de cuidar a los usuarios. “Se enriqueció violando cuanta ley tuvo adelante, y vulnerando la que debiera ser la más sagrada para un funcionario: cuidar del pueblo. No lo hizo, y llevó a la muerte a nuestros familiares”, expresaron.
El repudio cerró con una frase cargada de dolor y bronca. “Sigue y seguirá enfermo de codicia, de poder. Enfermo de cinismo, enfermo del veneno de la corrupción que lleva en cada milímetro de su cuerpo”, manifestaron los familiares, antes de ratificar que no habrá reconciliación posible.
“No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Justicia por los muertos y heridos de Once”, concluyeron. La decisión judicial vuelve a poner en el centro una causa que marcó a la Argentina y que, para las familias, sigue siendo una pelea abierta contra la impunidad y por la memoria de quienes murieron en el tren.















