El oficialismo se fractura por el ritmo de la reforma electoral y la eliminación de las PASO

Política14/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Karina Milei exige acelerar los cambios para desarticular al peronismo, mientras Patricia Bullrich advierte que sin acuerdos con los gobernadores no alcanzan los votos en el Senado.

Gabinete foto Presidencia
Gabinete foto Presidencia

“Haganlo ya” fue la instrucción tajante que Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem transmitieron durante la última reunión de la mesa política en Casa Rosada. La orden tiene un destinatario directo: la conducción del bloque oficialista en la Cámara Alta, que debe pilotar un proyecto que busca reconfigurar las reglas de juego antes de que el escenario político se disperse. Sin embargo, la respuesta interna no fue de alineamiento ciego, sino de una advertencia cruda sobre las posibilidades reales de éxito en el recinto.

Patricia Bullrich, quien lleva el pulso de la bancada libertaria en el Senado, manifestó sus dudas frente a la urgencia de la Secretaría General de la Presidencia. Para la ex ministra de Seguridad, la estrategia de atropellar el trámite parlamentario es desacertada si no se construyen consensos previos con los mandatarios provinciales que hoy actúan como aliados tácticos. “Hay que ir despacio, no hay que soplar las velitas con tanta anticipación”, lanzó la senadora antes de retirarse de forma anticipada del encuentro del martes.


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La premura de la Casa Rosada por activar la Comisión de Asuntos Constitucionales este miércoles esconde, según la lectura de la oposición, un intento de blindaje mediático. En los pasillos del Congreso se comenta que el Gobierno busca desplazar del centro de la escena los cuestionamientos y pedidos de interpelación que pesan sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Al instalar una discusión de fondo sobre el sistema de votación, el oficialismo intenta retomar la iniciativa y obligar a sus detractores a una postura defensiva.

El punto de mayor fricción radica en la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). El círculo íntimo del Presidente entiende que terminar con las primarias dejaría al peronismo sin una herramienta institucional para resolver su actual crisis de liderazgo. Sin esa instancia obligatoria, la fragmentación de la oposición dura jugaría a favor de una fuerza nueva que, pese a su debilidad territorial, conserva la centralidad del discurso público.


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Frente a esta postura de máxima, el realismo político de la bancada plantea alternativas menos drásticas para no romper puentes definitivos con el resto de las fuerzas. Una de las opciones que circula es transformar las PASO en “PAS”, quitando la obligatoriedad y adoptando un modelo de inscripción previa similar al que rige en Estados Unidos. Otra salida que se baraja en los despachos es una nueva suspensión por única vez, una maniobra que ya cuenta con antecedentes y que podría sumar voluntades ajenas si se negocia correctamente.

La viabilidad de estos acuerdos choca de frente con la ambición territorial de Karina Milei. La secretaria general proyecta listas propias de La Libertad Avanza en todas las provincias para las elecciones de 2027, lo que genera una desconfianza inmediata en los gobernadores. Los mandatarios provinciales no están dispuestos a ceder las reglas electorales actuales si no reciben garantías de que el Gobierno nacional no intentará disputarles el poder territorial en sus propios distritos en el corto plazo.


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Dentro del propio oficialismo, algunas voces en la Cámara de Diputados sugieren que la prudencia debería primar sobre la urgencia. El argumento es económico y electoral: nadie puede asegurar hoy cómo llegará el bolsillo de los votantes a la próxima instancia presidencial. “Y en Argentina hay balotaje. Lo mejor es conservar la gobernabilidad”, advierten desde los sectores que prefieren no tensar la cuerda con los aliados actuales ante la posibilidad de un escenario de segunda vuelta.

El trámite que comenzó este miércoles en las comisiones del Senado pondrá a prueba si el entusiasmo de los Menem logra doblegar la resistencia de una oposición que vigila de cerca los movimientos de la Rosada. La paradoja interna es clara: mientras el Ejecutivo busca imponer un ritmo vertiginoso para consolidar su poder, el Poder Legislativo le devuelve un espejo de minorías que exige una negociación fina y lenta.

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