
Una llama de grandes dimensiones en la caldera obligó a evacuar dos escuelas
Chubut14/05/2026
REDACCIÓNEl desperfecto en un regulador provocó un principio de incendio en el edificio que comparten la Primaria 88 y la Secundaria 42. El suministro de gas fue cortado y los alumnos volverán a la virtualidad.

Una falla en el regulador de la caldera principal del edificio escolar del barrio Rotary desató momentos de extrema tensión este miércoles, cuando el equipo comenzó a despedir llamas de gran magnitud en plena jornada escolar. El incidente afectó directamente a la Escuela Primaria N° 88 y al Secundario N° 42, instituciones que comparten el sistema de calefacción y la sala de máquinas. Ante la detección del olor a gas y el fuego en el equipo, el personal docente activó los protocolos de emergencia para retirar a todos los presentes del establecimiento.
“Lo que sucedió fue que el regulador que tiene esta caldera tenía una pérdida de gas, lo que provocó esta llama grande dentro de este equipo”, describió Vanina Galván, secretaria general de ADOSAC Caleta Olivia. La evacuación de los menores se realizó de forma ordenada hacia el exterior del gimnasio, lugar donde se ubica la sala de calderas. Un factor determinante para que el egreso fuera rápido fue la baja densidad de alumnos en el edificio, debido a que el sector docente se encuentra bajo medidas de fuerza gremiales.


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La inspección técnica posterior al siniestro reveló errores de diseño que agravan la peligrosidad de la instalación eléctrica y de gas en el predio. Se detectó que las rejillas de ventilación de la sala de máquinas, fundamentales para evitar la acumulación de gases tóxicos o explosivos, están orientadas hacia el interior del edificio. “Las rejillas que tiene la sala de equipos deben estar hacia afuera y actualmente están hacia adentro”, detalló Galván, marcando una irregularidad que deberá corregirse para obtener una nueva habilitación.
El corte total del suministro dispuesto por las autoridades dejó a las dos escuelas sin posibilidad de mantener la presencialidad durante el resto de la semana. Al tratarse de un sistema unificado, el frío comenzó a apoderarse de las aulas apenas se cerraron las llaves de paso, lo que forzó a una reorganización pedagógica mediante plataformas virtuales. Los directivos informaron que no habrá asistencia de alumnos en las aulas, por lo menos, hasta que finalicen los peritajes de la Dirección Regional y Distrigas.
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Las deficiencias estructurales del edificio no son nuevas para la comunidad educativa del barrio Rotary, que ya el año pasado había atravesado intervenciones por problemas similares. Existen reclamos históricos sobre el diámetro de las cañerías de calefacción en los sectores ampliados de la secundaria, donde el calor no llega de manera suficiente. “Los caños son muy chicos y la calefacción no llega correctamente a las últimas aulas. Por eso tenían que ir rotando los cursos”, explicaron desde el sindicato docente.
La solución definitiva del conflicto depende ahora de un circuito administrativo que vincula a Caleta Olivia con la capital provincial. Tras la elaboración del informe técnico de daños, el expediente debe ser elevado a Río Gallegos, desde donde se emitirá la orden para contratar a un gasista matriculado específico. Esta triangulación burocrática suele demorar los tiempos de respuesta, mientras los padres de los estudiantes exigen que se realice un reemplazo integral de los componentes dañados y no un arreglo cosmético.
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En la institución aseguran que muchas de las reparaciones previas fueron insuficientes y solo sirvieron para sostener la actividad por periodos cortos de tiempo. La comunidad docente sostiene que los problemas persisten a pesar de las promesas oficiales y que los arreglos realizados anteriormente no atacaron las fallas de fondo. “Venimos denunciando hace mucho tiempo las malas condiciones de los edificios y que los arreglos son solamente para las fotos”, sentenció la dirigente sindical respecto al estado general de la infraestructura escolar.
Pese al riesgo que implicó la pérdida de gas y el posterior fuego en el quemador, el comportamiento de los profesores evitó que la situación pasara a mayores. No se registraron heridos ni casos de intoxicación, gracias a que no se minimizó el alerta inicial emanado desde la sala de máquinas. “Los profes actuaron muy bien. Ante una pérdida de gas no se puede minimizar absolutamente nada”, resaltó Galván al evaluar el desempeño del personal durante la contingencia del mediodía.
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El regreso a las aulas queda condicionado a la aprobación de un nuevo informe de seguridad que garantice que la caldera es apta para funcionar sin riesgos de nuevas fugas. Mientras tanto, se solicitará que Bomberos realice capacitaciones de evacuación y manejo de contingencias químicas dentro del establecimiento. La incertidumbre radica en si las obras de adecuación de las rejillas y el cambio de regulador serán suficientes para evitar que, con la llegada de las temperaturas más bajas del invierno, el sistema vuelva a colapsar.
















