
Dormís más, te cuesta arrancar y no sabés por qué: lo que cambia en otoño
Otros Temas16/05/2026
REDACCIÓNEl cansancio, la falta de energía y los cambios en el ánimo suelen aparecer cuando los días se acortan, aunque muchas personas no relacionan esos síntomas con la menor exposición a la luz solar.

Hay personas que empiezan a levantarse con más sueño aunque duerman la misma cantidad de horas. Otras sienten desgano durante gran parte del día, pierden concentración o notan cambios repentinos en el humor sin encontrar una explicación clara. Con la llegada del otoño, esos síntomas se vuelven más frecuentes y especialistas advierten que no siempre responden al estrés cotidiano ni a la rutina laboral.
El acortamiento de los días y la reducción de la luz natural producen modificaciones biológicas que alteran distintos procesos del organismo. A medida que avanzan las semanas con menos horas de sol, el cuerpo modifica sus ritmos y aparecen cambios que impactan tanto en la energía física como en el estado emocional. Muchas veces esos efectos se naturalizan y pasan desapercibidos hasta que interfieren directamente en la vida diaria.


La sensación de cansancio persistente aparece entre los síntomas más comunes de esta época del año. También suelen registrarse irritabilidad, aumento del apetito —sobre todo por alimentos ricos en carbohidratos—, alteraciones en el sueño y dificultades para mantener la atención durante actividades cotidianas. En algunos casos, el malestar se intensifica y condiciona el rendimiento laboral, el descanso y la motivación personal.
El fenómeno tiene una explicación vinculada al funcionamiento interno del organismo. La menor exposición solar modifica la producción de serotonina, relacionada con el bienestar emocional, y también altera los niveles de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño. A eso se suma el impacto sobre el ritmo circadiano, el reloj biológico que organiza múltiples funciones del cuerpo a lo largo del día.
OTRAS NOTICIAS
“El cuerpo humano está preparado para responder a la luz natural. Cuando las horas de sol disminuyen, pueden producirse cambios físicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos o se naturalizan”, explicó la licenciada Liliana Acuña, psicóloga de Boreal Salud. La especialista señaló además que muchas personas consultan recién cuando el agotamiento y la apatía empiezan a afectar su rutina cotidiana.
Aunque algunos atraviesan este período con molestias leves, otras personas desarrollan cuadros más intensos vinculados al llamado Trastorno Afectivo Estacional. Se trata de una condición reconocida dentro del ámbito de la salud mental que suele aparecer durante los meses con menor cantidad de luz natural. Los síntomas pueden incluir tristeza persistente, pérdida de interés por actividades habituales y cambios marcados en el descanso o la alimentación.
Los cambios de estación también modifican hábitos cotidianos que terminan potenciando la sensación de agotamiento. Con temperaturas más bajas y menos horas de luz, muchas personas reducen las actividades al aire libre, hacen menos ejercicio y pasan más tiempo en espacios cerrados. Esa combinación favorece rutinas más sedentarias que impactan directamente sobre el bienestar físico y emocional.
OTRAS NOTICIAS
Desde el ámbito profesional advierten además que suele minimizarse este tipo de síntomas por considerarlos propios del otoño. “Muchas veces los síntomas se minimizan porque se consideran normales de esta época del año, pero cuando persisten o afectan la calidad de vida es importante consultar con profesionales”, señalaron desde Boreal Salud. Los especialistas remarcaron que existen herramientas y tratamientos eficaces para atravesar este período de manera saludable.
Entre las recomendaciones más habituales aparecen mantener horarios de sueño estables, aprovechar las horas de luz natural y sostener espacios de actividad física y socialización. También se aconseja evitar el aislamiento prolongado y prestar atención a los cambios emocionales que se sostienen durante varias semanas. En situaciones más severas, los profesionales pueden indicar psicoterapia, acompañamiento médico o tratamientos específicos como la fototerapia.
La fototerapia utiliza luz artificial intensa para compensar la falta de exposición solar y suele emplearse en determinados cuadros vinculados a los cambios estacionales. Su aplicación depende de cada caso y requiere supervisión profesional. Los especialistas remarcan que detectar a tiempo los síntomas permite evitar que el malestar avance durante los meses más fríos y ayuda a sostener una mejor calidad de vida en otoño e invierno.














