
Las motos más baratas dispararon las ventas y el sector ya habla de un año histórico
Actualidad16/05/2026
REDACCIÓNEl mercado argentino atraviesa uno de sus mejores momentos y proyecta cifras récord impulsadas por créditos, ensamblado local y movilidad laboral.

Las motos económicas se convirtieron en una de las salidas más rápidas para miles de argentinos que necesitan trabajar, moverse o evitar los altos costos del transporte. Ese fenómeno empezó a reflejarse con fuerza en las ventas y hoy la industria de los motovehículos proyecta un 2026 récord, con niveles que podrían superar los mejores años de toda su historia.
El crecimiento del sector ya aparece reflejado en los patentamientos registrados durante los primeros meses del año. Según datos difundidos por la Cámara de Fabricantes de Motovehículos, en el primer cuatrimestre se patentaron más de 300 mil unidades y las empresas estiman que el volumen anual podría acercarse o incluso superar los máximos históricos alcanzados en 2011 y 2017.


El vicepresidente de la entidad y representante de Beta Motor Argentina, Lino Stefanuto, aseguró que el ritmo actual del mercado no tiene antecedentes recientes. “Estamos yendo hacia un año que va a ser récord histórico. Nunca hubo algo así”, sostuvo al analizar el comportamiento de las ventas durante 2026.
El dirigente explicó que el crecimiento está vinculado principalmente al segmento de motos más accesibles, aquellas utilizadas para trasladarse al trabajo o desempeñarse en aplicaciones de reparto y mensajería. En ese contexto, el financiamiento en cuotas y los modelos de bajo costo aparecen como motores fundamentales del mercado.
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Stefanuto recordó además que los mejores momentos históricos del sector ocurrieron hace más de una década. “En esos años se llegó prácticamente a entre 700 mil y 800 mil motos patentadas. El año pasado cerramos con 650 mil y este año ya arrancó muchísimo más fuerte”, afirmó durante una entrevista radial.
Otro de los puntos que destacó el empresario fue el peso del ensamblado nacional dentro de la actividad. Aunque gran parte de las motos llegan desarmadas desde Asia, el proceso de integración local tiene una fuerte presencia en Argentina. “El 97% de las motocicletas se ensamblan en Argentina con algún componente nacional”, explicó.
Según detalló, el nivel de participación de piezas locales depende del tipo de unidad y de los requisitos establecidos por el régimen industrial vigente. En los modelos más económicos, el valor agregado argentino supera el 35% del costo total. Esa estructura productiva permitió sostener actividad industrial y empleo dentro del sector. Las motos de baja cilindrada dominan ampliamente las ventas actuales. Son vehículos vinculados principalmente a trabajadores que necesitan una herramienta de movilidad accesible frente al aumento de costos del transporte tradicional. “Son las motos que compra el trabajador para ir al trabajo o para trabajar en aplicaciones”, señaló Stefanuto.
El empresario también reveló las enormes diferencias entre los costos de fabricación y el precio final de venta en Argentina. “Hay motos que en origen pueden costar 400 dólares y acá terminan valiendo alrededor de un millón o un millón y medio de pesos”, indicó al describir el funcionamiento del mercado y la competencia internacional.
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Dentro de ese escenario, el sector observa además un cambio importante en los hábitos de consumo. Las motos económicas se venden mayoritariamente financiadas, mientras que los modelos de alta gama suelen comercializarse al contado. El crédito aparece así como una de las herramientas decisivas para sostener el crecimiento actual.
El aumento del parque de motos también empezó a generar nuevas preocupaciones vinculadas a la seguridad vial y la infraestructura urbana. Stefanuto reconoció que el crecimiento de la circulación obliga a reforzar controles, capacitación y educación para conductores. “La moto es un producto que genera riesgo porque la carrocería somos nosotros mismos”, afirmó. En ese marco, explicó que la Cámara trabaja junto a la Agencia Nacional de Seguridad Vial para elevar las exigencias en la entrega de licencias y la formación de examinadores. Además advirtió sobre otros problemas que afectan a quienes utilizan motos diariamente, especialmente el deterioro de rutas y la inseguridad.
La historia personal de Stefanuto también quedó ligada al crecimiento del sector. Su familia comenzó vinculada a las motocicletas durante la década del 50, cuando su padre llegó desde Italia y empezó reparando unidades antes de fabricar motopartes. Décadas después, Beta Motor Argentina pasó de producir motos de competición y motocross a expandirse hacia scooters y modelos urbanos masivos.
Mientras las ventas continúan creciendo, el sector observa con expectativa la posibilidad de alcanzar cifras nunca vistas para el mercado argentino. El fenómeno ya no aparece asociado únicamente al ocio o al deporte, sino cada vez más a una necesidad económica y laboral que transformó a la moto en uno de los vehículos más demandados del país.














