
Kicillof no logra unificar al Justicialismo para tener chances presidenciales
Política18/05/2026
REDACCIÓNUn sector del peronismo advierte que el aislamiento político del gobernador bonaerense abre el riesgo de una fuga de votos capaz de sepultar cualquier aspiración para llegar a la Casa Rosada.

Los operadores de la mesa chica del peronismo suman una precaución ante una ecuación matemática que amenaza con repetir viejos fracasos electorales de la última década. El temor principal radica en que la falta de apertura del esquema de conducción actual empuje a los sectores disconformes a competir por fuera de la estructura oficial del PJ. Los estrategas partidarios recuerdan que un desvío mínimo de sufragios resultaría suficiente para bloquear un triunfo directo y forzar un balotaje donde el voto antiperonista terminaría imponiendo sus condiciones.
El recuerdo del escenario legislativo del año 2017 opera como un antecedente directo del daño que provocan las divisiones internas en los distritos electorales más importantes. En aquella oportunidad, las décimas que cosechó Florencio Randazzo terminaron impidiendo la victoria de Cristina Kirchner frente a la lista que encabezaba Esteban Bullrich. Para evitar un desenlace similar, la dirigencia tradicional le reclama al economista ampliar la base de sustentación de manera urgente y dejar de obturar los canales de diálogo interpartidarios.


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Los cuestionamientos hacia la estrategia del mandatario provincial provienen incluso de sectores del gremialismo tradicional que hoy observan un desfasaje entre el discurso oficial y las demandas de la sociedad. Los jefes de los sindicatos de peso le facturan al gobernador una mirada anacrónica debido a la reciente presentación de un trabajo de investigación teórica sobre la obra económica de Keynes. “Está fuera de enfoque. La gente pide que le hablen del futuro y él mira para atrás”, disparó el conductor de una de las principales organizaciones obreras.
Lejos de la sintonía que muestra el ex triunviro de la CGT y jefe del gremio de Sanidad, Héctor Daer, el panorama interno se complejiza con la aparición de competidores directos en las provincias. En la grilla de largada para la carrera nacional ya camina formalmente el sanjuanino Sergio Uñac, a quien se suman las ambiciones latentes de Juan Manzur en Tucumán y el santiagueño Gerardo Zamora. Tampoco se descarta el factor de Sergio Massa, quien opta por preservar su capital a la espera de la evolución del mapa político el año próximo.
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La contraofensiva institucional para frenar una diáspora acelerada quedó expuesta con la reciente actividad que encabezó el gobernador riojano Ricardo Quintela en el Congreso de la Nación. El mandatario provincial se fotografió junto a la totalidad de los integrantes del bloque del PJ del Senado con el fin de avanzar en la conformación de una mesa de conducción amplia. La intención es sentar en un mismo espacio a Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y referentes de peso legislativo como José Mayans y Jorge Capitanich.
Las objeciones geográficas forman otra de las barreras críticas que señalan los legisladores del Peronismo Federal que se congregaron recientemente en la cumbre de Parque Norte. Los referentes del interior advierten que la estrategia bonaerense adolece de un marcado sesgo metropolitano que obtura la recolección de voluntades en provincias determinantes para el padrón general. “Quiere ser presidente con la lógica del AMBA y así es imposible. ¿Cómo va a ganar si no suma votos en Santa Fe, Córdoba, la Ciudad y Entre Ríos?”, argumentó un diputado de ese espacio.
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Desde las oficinas gubernamentales de La Plata devuelven los golpes y aseguran que los cuestionamientos internos solo buscan condicionar la autonomía de la gestión para negociar espacios de poder. Los operadores del núcleo duro denuncian que las diferentes tribus de la coalición “se la pasan extorsionando o presentando proyectos de ley nada más que para romper las pelotas”. Asimismo, los funcionarios provinciales le achacan a La Cámpora haber quedado atrapada en una agenda única bajo la consigna exclusiva de la proclama por “Cristina Libre”.
Los allegados al gobernador aseguran que la organización juvenil arrastra conflictos de convivencia con casi todos los actores del movimiento y carece de herramientas de inserción territorial genuinas. Para el kicillofismo, la insistencia en asimilar el frente judicial doméstico con el proceso político que consagró a Lula da Silva en Brasil carece de sustento fáctico aplicable. “Ellos quieren equiparar la situación con la de Lula en Brasil, pero acá no hay ninguna posibilidad de que Cristina salga libre si no es por un indulto de un gobierno peronista”, resumió un referente alineado con el ejecutivo de Buenos Aires.














