Las bibliotecas populares de Madryn volvieron de la Feria del Libro con más de 120 títulos

Chubut20/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Andrea Romero contó en #LA17 que las bibliotecas de la ciudad compraron nuevos materiales, reforzaron lecturas prohibidas y ampliarán el préstamo gratuito.

Participantes de la Feria del Libro
Participantes de la Feria del Libro

Las bibliotecas populares de la ciudad regresaron de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con cajas, listados cumplidos parcialmente y una certeza compartida: el libro sigue siendo una demanda concreta en los barrios. La experiencia fue relatada en una entrevista realizada en #LA17 por Andrea Romero, integrante del equipo de la Biblioteca Popular San Martín, quien destacó que el viaje permitió sumar nuevos materiales para usuarios de distintas edades. La feria se desarrolló entre el 23 de abril y el 11 de mayo, con una convocatoria final de 1.340.000 visitantes en 19 días.

Romero explicó que la participación no empieza cuando llegan a Buenos Aires, sino muchos meses antes. Durante el año, las bibliotecas arman pedidos con títulos solicitados por lectores habituales, familias que buscan textos escolares y personas que se acercan por recomendaciones específicas. “Para nosotros es una fecha muy ansiada durante todo el año”, dijo en #LA17, al describir una planificación que combina necesidad comunitaria, disponibilidad editorial y presupuesto limitado.


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La compra de libros funciona como una respuesta directa a pedidos concretos, pero también como una oportunidad para ampliar colecciones que no siempre se consiguen en la ciudad. Romero señaló que muchas obras no tienen stock local o quedaron fuera del alcance de quienes cuentan con menos recursos económicos. En ese punto, remarcó el rol social de las bibliotecas populares, porque permiten que esos textos circulen sin costo entre lectores que no podrían comprarlos.

La delegación viajó con expectativas altas, aunque debió elegir con precisión qué materiales incorporar. Romero reconoció que el deseo de adquirir más libros choca con los recursos disponibles y con la enorme variedad de editoriales presentes en la feria. “Es difícil poder elegir porque queremos todos y todos no podemos”, expresó en la entrevista, al explicar que las compras buscan cubrir desde libros para bebés hasta propuestas para adultos mayores.


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Uno de los objetivos específicos de este año fue reforzar el espacio vinculado con el último golpe militar y los libros prohibidos. La biblioteca ya venía exhibiendo ese material en actividades propias y ferias locales, pero la visita a Buenos Aires permitió completar títulos faltantes. Romero mencionó que ahora contarán con más obras para mostrar en futuras actividades y para que la comunidad sepa que esos libros están disponibles de manera gratuita.

El viaje también permitió incorporar formatos pensados para primeras infancias y lectores pequeños. Romero contó que compraron ediciones desplegables, libros con formas especiales y materiales que invitan a tocar, mirar y explorar más allá de la lectura tradicional. Entre los ejemplos citó una versión de Alicia en el País de las Maravillas, además de propuestas sobre el sistema solar y el cuerpo humano.


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La experiencia en la Feria del Libro también mostró que la lectura en papel mantiene una presencia fuerte pese al avance de pantallas, tablets y celulares. Romero describió una circulación diversa, con niños, adolescentes y adultos recorriendo stands, buscando novedades y eligiendo libros físicos. “Hay también un público que se sigue manteniendo, que le gusta el papel, el libro en mano, tocarlo, palparlo, leerlo, es otra cosa”, afirmó en #LA17.

Las bibliotecas populares tuvieron jornadas específicas para realizar compras con mayor comodidad antes de la apertura general al público. En esos días, equipos de todo el país recorrieron editoriales, se cruzaron con otras instituciones y aprovecharon horarios exclusivos para seleccionar materiales. Después, con el ingreso masivo de visitantes, la feria mostró otra dimensión: la del encuentro cultural multitudinario y la convivencia entre lectores de distintos lugares.


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Ahora comienza la etapa menos visible del proceso, pero indispensable para que los libros lleguen a los estantes. Romero explicó que las bibliotecas deben realizar la rendición correspondiente e inventariar cada ejemplar antes de ponerlo a disposición. Según precisó, cada institución compró entre 120 y 150 libros, por lo que estiman que el nuevo material podría estar disponible para el público la próxima semana.

El acceso seguirá siendo gratuito para quienes quieran asociarse y retirar libros. Romero recordó que las condiciones son simples: presentar una fotocopia del DNI y una fotocopia de un servicio para acreditar domicilio. Luego, cada usuario puede llevarse libros a su casa con plazos de préstamo que pueden ampliarse si necesita más tiempo de lectura.


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La entrevista también permitió remarcar que las bibliotecas ya no funcionan solamente como espacios de préstamo. Romero indicó que ofrecen acceso a internet, acompañamiento para trámites online, descarga de documentación, búsqueda de información y lectura de diarios. Ese servicio de información ciudadana amplía el rol de las instituciones barriales y las convierte en puntos de apoyo cotidiano para vecinos que necesitan resolver gestiones básicas.

Las representantes de las bibliotecas populares volvieron de Buenos Aires con nuevas colecciones para compartir y también con algunos libros personales elegidos al final del viaje. Romero admitió que cayó en la tentación de traer textos para ella, especialmente novelas históricas, su género favorito. Pero el saldo principal quedó en los estantes comunitarios: más materiales, más variedad y un puente directo entre la Feria del Libro y los lectores de la ciudad.

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