
Nacieron los primeros pollitos en cáscaras 3D, no en huevos creados desde cero
Actualidad21/05/2026
REDACCIÓNColossal logró 26 nacimientos en estructuras impresas, aunque los embriones provinieron de huevos reales fertilizados por gallinas.

Veintiséis pollitos nacieron dentro de estructuras artificiales impresas en 3D, pero el experimento no partió de huevos creados íntegramente en laboratorio. La empresa Colossal Biosciences presentó el resultado como un avance para incubar aves fuera de una cáscara natural. El dato central es que los embriones fueron transferidos desde huevos reales fertilizados de gallina hacia cáscaras artificiales diseñadas para imitar funciones básicas del huevo.
La noticia fue difundida por la biotecnológica que trabaja con la idea de traer de regreso animales extintos. El anuncio generó entusiasmo dentro de la empresa, pero también reparos entre científicos independientes. La discusión no se concentra solo en los nacimientos, sino en qué tan completo puede considerarse el sistema presentado.


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Colossal informó que los pollitos nacieron de una estructura reticular impresa en 3D que imita la cáscara de un huevo. La compañía celebró el procedimiento en redes con una frase contundente: “Sin cáscaras. Sin gallinas. Solo huevos bioingenierizados que respiran como los auténticos”. Sin embargo, la información conocida indica que sí hubo participación de gallinas en el origen de los embriones.
El procedimiento consistió en tomar embriones de huevos reales fertilizados de gallina, puestos por gallinas, para luego transferirlos a las cáscaras artificiales. Esa precisión modifica el alcance del anuncio, porque no se trató de huevos completamente bioingenierizados sin intervención animal previa. El avance, por ahora, demuestra una forma de incubación artificial, no la creación integral de un huevo funcional desde cero.
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El sistema desarrollado combina una membrana semipermeable a base de silicona con una estructura hexagonal rígida. Esa arquitectura busca replicar el intercambio de gases que realiza una cáscara natural, permitiendo el paso del oxígeno. Al mismo tiempo, la membrana apunta a retener la humedad y bloquear contaminantes durante el desarrollo del embrión.
La empresa vincula este avance con su objetivo de traer de vuelta grandes aves extintas, como el moa gigante de la Isla Sur, cuyo nombre científico es Dinornis robustus. Esa especie de Nueva Zelanda se extinguió en el 1500, según el texto fuente. Para Colossal, la tecnología podría ayudar a resolver el problema de incubar huevos demasiado grandes para cualquier ave viva actual.
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El argumento empresarial se apoya en una diferencia de escala que resulta decisiva para ese proyecto. Los huevos del moa gigante eran 80 veces más grandes que un huevo de gallina, de acuerdo con la información difundida. En ese punto, Colossal sostuvo: “Construimos un huevo que sí lo hará”, en referencia a la posibilidad de incubar estructuras imposibles para aves vivas.
La comunidad científica marcó límites sobre esa interpretación. Algunos especialistas independientes consideraron impresionante la tecnología, pero señalaron que todavía faltan componentes para hablar de un verdadero huevo artificial. Entre las observaciones aparece la ausencia de otros elementos del huevo vinculados con nutrir, estabilizar al pollito en crecimiento y eliminar desechos.
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La diferencia entre incubar un embrión transferido y recrear todo un huevo funcional resulta central para medir el hallazgo. El experimento permitió nacimientos en un entorno artificial, pero no resolvió todos los procesos biológicos que intervienen en el desarrollo natural. Por eso, el resultado combina un logro técnico concreto con una frontera científica todavía abierta.
La posibilidad de revivir animales extintos suma otra capa de controversia. Colossal plantea que su sistema podría acercar el regreso de aves masivas como el moa gigante, mientras algunos científicos advierten que esa meta probablemente sea imposible. El contraste deja al experimento en una zona intermedia: sirve como avance de incubación, pero no alcanza para confirmar que la desextinción de grandes aves sea viable.
















