Fábrica de aires acondicionados quebró con 140 obreros en la planta sin cobrar salarios

Actualidad23/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La fábrica de Electra y Fedders quedó paralizada por la quiebra, con trabajadores sin sueldos desde febrero, sin obra social ni certeza laboral.

Fábrica de aires acondicionados Electra y Fedders
Fábrica de aires acondicionados Electra y Fedders

Los trabajadores de Aires del Sur permanecen dentro de la planta de Río Grande desde febrero, sin cobrar salarios desde hace cuatro meses y con la continuidad laboral como única prioridad. La ocupación comenzó el 25 de febrero, cuando la empresa pidió su propia quiebra, antes de que la Justicia fueguina formalizara el derrumbe de la firma. La situación dejó a 140 operarios en una espera cargada de angustia, con familias sin ingresos regulares y sin respuestas sobre el futuro de la producción.

La quiebra fue decretada el 22 de abril por la Justicia de Tierra del Fuego, después de que la compañía reconociera que no podía sostener sus compromisos económicos. La resolución llevó la firma del juez Horacio Daniel Boccardo, a cargo del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial N°1 del Distrito Judicial Norte. Desde ese momento, el expediente cambió su carátula y pasó a tramitar como “Aires del Sur S.A. s/ quiebra pedida por el propio deudor”.


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La fábrica producía los aires acondicionados Electra y Fedders, dos marcas vinculadas a la actividad industrial fueguina. Su caída no se explica solo por una decisión judicial reciente, porque la empresa ya arrastraba un concurso preventivo solicitado en 2019. En aquel momento, la apertura de importaciones, la caída de ventas y las dificultades para financiarse golpearon una estructura que después no logró recomponerse.

El concurso de acreedores había permitido homologar un acuerdo con quienes reclamaban pagos, pero ese esquema quedó sin sustento cuando la propia compañía declaró irreversible la cesación de pagos. Los dueños admitieron que ya no podían cumplir el acuerdo firmado ni sostener la operación diaria de la planta. Esa situación aceleró el pase del concurso preventivo a la quiebra, con los trabajadores dentro del establecimiento y sin sueldos desde febrero.


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El secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, describió la situación como un conflicto abierto por la continuidad productiva. El dirigente explicó a BAE Negocios: “Hace tres meses que está tomada la empresa, porque la patronal pidió su propia quiebra”. También afirmó: “Tenemos la firme decisión de no salir de la planta hasta no resolver la continuidad productiva”.

La conducción gremial sostiene que la quiebra dejó a los operarios frente a un escenario de extrema vulnerabilidad. Martínez señaló que “Hay mucha angustia e incertidumbre, son 140 trabajadores los afectados”, al describir el clima interno de la planta ocupada. La falta de salario, la pérdida de obra social y la imposibilidad de encontrar empleo en el corto plazo aumentan la presión sobre los trabajadores metalúrgicos.


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El gremio también denunció una maniobra empresaria previa al pedido de quiebra, vinculada con la venta de equipos terminados durante el período de vacaciones del personal. Martínez apuntó contra los nuevos dueños y mencionó a Pablo Ceretti dentro de esa conducción. Según afirmó, “mientras los trabajadores salieron de vacaciones vendieron todos los equipos que estaban listos y después de las vacaciones pidieron la quiebra”.

La empresa había intentado presentar una salida con la incorporación del grupo chino Chigo Group, fabricante de equipos de climatización. Ese acuerdo no prosperó y la alternativa quedó descartada antes de que apareciera una solución productiva para sostener la planta. La fallida negociación profundizó la incertidumbre de los operarios, que insisten en no abandonar el edificio sin una definición sobre el futuro laboral.


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La crisis contrasta con el anuncio realizado por la firma en 2021, cuando comunicó una inversión de 200 millones de pesos para ampliar su planta de Río Grande. Ese plan buscaba aumentar la producción y sumar fabricación para terceros, pero el proyecto no alcanzó para revertir las dificultades acumuladas. En noviembre de 2025 asumió una nueva conducción, aunque las deudas pendientes ya condicionaban cualquier salida operativa.

El caso de Aires del Sur se suma a una serie de cierres y despidos registrados en empresas de la isla durante los últimos meses. Desde el gremio metalúrgico sostienen que se perdieron más de 2.000 puestos del sector desde la asunción de Javier Milei. Para los trabajadores, la quiebra no representa solo el final de una empresa, sino otro golpe sobre una estructura industrial que depende de empleo estable y producción sostenida.

La ocupación de la planta queda como el último recurso de los 140 operarios para evitar que el cierre avance sin una respuesta concreta. La prioridad gremial es sostener la presencia en el establecimiento hasta que aparezca una alternativa que permita recuperar actividad o garantizar una salida para el personal. El conflicto permanece abierto en Río Grande, con salarios impagos, una quiebra ya decretada y una fábrica paralizada.

Fuente: El Patagónico  

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