
La fiscalía incorporó una declaración reservada sobre una conversación escuchada años atrás, mientras analiza nuevas medidas en la casa de Graf.

La investigación por el crimen de Diego Fernández Lima sumó una declaración bajo reserva que podría reforzar una de las hipótesis centrales del expediente. A un año del hallazgo de sus restos en una casa de Coghlan, un testigo se presentó de manera espontánea ante la fiscalía y relató una conversación que habría escuchado años atrás. Su testimonio no describe un hecho presenciado directamente, pero fue incorporado a la causa por su posible vínculo con la línea que investiga una supuesta emboscada.
La causa está a cargo del fiscal Martín López Perrando, quien analiza si el adolescente fue llevado mediante un engaño hasta la vivienda de la familia Graf y asesinado allí. Fernández Lima tenía 16 años cuando desapareció el 26 de julio de 1984. Sus restos óseos fueron encontrados de manera accidental el 20 de mayo del año pasado, durante tareas de excavación realizadas por obreros en una propiedad de la avenida Congreso al 3700.


Según consta en el acta incorporada al expediente, el testigo declaró que en 2017 participó de una reunión en la que escuchó una conversación sobre la posibilidad de matar a alguien y hacer desaparecer un cuerpo. En ese intercambio, una de las personas mencionó un asado realizado en 2011 al que habría asistido un hombre de apellido alemán. Allí, según el relato, ese hombre habría dicho: “vos podés matar a alguien y hacerlo desaparecer sin problemas”.
La declaración agregó un detalle que ahora interesa especialmente a los investigadores. De acuerdo con la reconstrucción aportada, ese hombre habría contado que su hijo tenía un compañero de colegio que lo molestaba y que solía incomodarlo físicamente. Luego, siempre según el testimonio, habría relatado que decidieron tenderle una trampa a ese alumno para llevarlo a una casa.
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La presunta maniobra habría consistido en citar al adolescente con la excusa de una reunión en la que estaría una chica que le gustaba. Cuando el joven llegó al lugar, según esa versión, lo habrían llevado por la fuerza a un baño de la vivienda. Allí, padre e hijo lo habrían reducido y asesinado de una puñalada por la espalda. El relato también sostiene que el cuerpo fue enterrado luego en el jardín de la propiedad.
La fiscalía analiza ese testimonio con cautela, porque no proviene de un testigo presencial del crimen sino de alguien que afirma haber escuchado una conversación posterior. Sin embargo, la declaración coincide con una línea que ya se venía trabajando en el expediente: la posible existencia de conflictos entre Fernández Lima y compañeros de colegio vinculados al entorno de Cristian Graf.
Uno de los puntos que ahora intenta reconstruir la investigación es la supuesta participación de una joven que habría sido utilizada como señuelo. Los investigadores buscan determinar si existió una chica con esas características dentro del círculo escolar de la época y si pudo haber tenido algún vínculo con Diego o con el grupo mencionado en la declaración reservada.
La causa también avanzó con nuevas pericias sobre la vivienda. En los últimos días se incorporó el informe de un estudio geofísico realizado por personal de Gendarmería Nacional con un georradar en la casa de Graf. La tarea estuvo a cargo de la División Prospección Geofísica de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la fuerza federal.
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Ese informe detectó una anomalía geofísica junto a la medianera derecha del terreno. Frente a ese resultado, los especialistas recomendaron realizar nuevas excavaciones controladas para verificar qué hay en ese sector. La medida podría resultar relevante porque el patio trasero de la propiedad ya fue el lugar donde se encontraron los restos del adolescente.
Las tareas periciales se realizaron el 4 de mayo y contaron con la participación de personal de Gendarmería, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense, efectivos de la Policía de la Ciudad y representantes de la fiscalía. El uso del georradar permitió revisar distintos sectores del patio sin alterar de inmediato el terreno, a la espera de definir nuevas medidas de prueba.
Mientras se procesaban los resultados, la Justicia ordenó preservar el lugar. El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°56, a cargo de Alejandro Litvack, hizo lugar a un pedido del fiscal López Perrando y dispuso que el patio trasero no pueda ser modificado durante 60 días. La decisión apunta a proteger tanto la superficie como el subsuelo ante la posibilidad de futuras excavaciones.
El expediente sigue abierto y ahora combina testimonios reservados, pericias técnicas y nuevas líneas de reconstrucción histórica. La declaración incorporada no cierra la investigación, pero aporta un relato que los investigadores buscan contrastar con otros elementos de prueba. A cuatro décadas de la desaparición de Diego Fernández Lima, la causa intenta determinar cómo murió, quiénes participaron y qué ocurrió dentro de la casa donde finalmente aparecieron sus restos.















