
Eutanasia desde los 16: el proyecto que abrió otro debate en el Congreso
Policiales27/05/2026
Sergio BustosEl Congreso volvió a quedar atravesado por uno de los debates más sensibles de los últimos años. Un proyecto presentado por el diputado socialista Esteban Paulón busca legalizar la eutanasia y la muerte asistida en Argentina bajo un régimen denominado “Ley de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida”, que permitiría acceder al procedimiento incluso desde los 16 años.

La propuesta plantea reconocer el derecho de toda persona a “solicitar y recibir asistencia médica para morir de manera voluntaria” cuando atraviese enfermedades graves e incurables o padecimientos crónicos imposibilitantes que generen sufrimiento físico o psíquico considerado intolerable.
El texto diferencia dos modalidades. Por un lado, la eutanasia, donde un profesional de la salud administra directamente una sustancia letal. Por otro, la muerte asistida, en la que el propio paciente se autoadministra la medicación proporcionada por un médico dentro de un procedimiento regulado.


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Uno de los puntos que más impacto político y social generó es que el proyecto incorpora la práctica dentro del sistema sanitario obligatorio. De aprobarse, hospitales públicos, obras sociales y empresas de medicina prepaga deberían garantizar la cobertura integral sin copagos para quienes accedan al procedimiento.
La iniciativa también fija requisitos específicos. Entre ellos, ser argentino o residente permanente con al menos un año de residencia, tener más de 16 años y contar con certificaciones médicas que acrediten la enfermedad o el padecimiento crónico. Además, la persona deberá expresar su decisión de manera “libre, voluntaria, consciente e informada”.
El procedimiento contempla distintos controles previos. El proyecto exige dos solicitudes separadas por un mínimo de 15 días y habilita la posibilidad de revocar la decisión en cualquier momento. También prevé la intervención de un médico responsable, otro profesional consultor independiente y un equipo interdisciplinario integrado por especialistas en salud mental, cuidados paliativos y bioética.
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Antes de autorizar la práctica deberá intervenir además una Comisión de Evaluación y Garantías. Según el texto, la asistencia médica para morir será considerada una opción “excepcional” dentro del final de la vida y el sistema sanitario estará obligado a ofrecer previamente acceso efectivo a cuidados paliativos.
Otro de los puntos centrales aparece en torno a la objeción de conciencia. El proyecto reconoce el derecho individual de médicos y profesionales de la salud a negarse a participar del procedimiento, aunque prohíbe que clínicas, hospitales o instituciones completas rechacen la práctica por motivos ideológicos o religiosos.
La iniciativa también propone modificar el Código Penal para excluir de sanciones a los profesionales que realicen eutanasia o muerte asistida respetando todos los requisitos previstos por la ley. Además incorpora cambios en la Ley de Derechos del Paciente y en el Código Civil y Comercial para habilitar directivas anticipadas vinculadas al final de la vida.
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En los fundamentos, Paulón sostiene que el objetivo es garantizar la autonomía personal y evitar sufrimientos incompatibles con la dignidad humana. “La obligación estatal de proteger la vida no puede transformarse en una imposición de continuarla contra la voluntad libre y reflexiva de quien la vive”, argumenta el proyecto.
El diputado también mencionó antecedentes internacionales y citó legislaciones ya vigentes en países como España, Bélgica, Canadá, Colombia y Países Bajos. En Argentina, actualmente existe el derecho al rechazo de tratamientos médicos y al acceso a cuidados paliativos, aunque la eutanasia y el suicidio asistido continúan tipificados dentro del Código Penal.
Paulón aseguró que cree posible reunir consensos para avanzar en el Congreso y afirmó que “hay votos en todos los bloques”. De todos modos, reconoció que la Iglesia tendrá un fuerte rol opositor dentro del debate parlamentario.
En los últimos años ingresaron al menos cinco proyectos similares impulsados por legisladores de distintos espacios políticos. Sin embargo, hasta ahora ninguna de las iniciativas logró unificar criterios suficientes para llegar al recinto y abrir formalmente una discusión que vuelve a dividir posiciones éticas, religiosas, médicas y jurídicas dentro de la política argentina.















