
Cinco contenedores cargados con langostinos partieron desde Puerto Rosales rumbo a España y mañana habrá una nueva operatoria similar. El movimiento consolida el crecimiento logístico de la terminal bonaerense, aunque también vuelve a poner sobre la mesa una discusión que incomoda en Chubut: buena parte de la pesca, la mano de obra y el procesamiento continúan vinculados a puertos y plantas patagónicas, pero las exportaciones empiezan a salir cada vez más desde fuera de la provincia.

La actividad fue realizada por Conarpesa dentro de las instalaciones frigoríficas que la empresa montó recientemente en Puerto Rosales. Allí se concretó la consolidación de los contenedores, los controles aduaneros y toda la operatoria previa a la exportación hacia Europa. La escena refleja el crecimiento de una terminal históricamente petrolera que ahora busca posicionarse también dentro del negocio pesquero.
Sin embargo, el avance de Rosales genera ruido en el esquema portuario chubutense. La materia prima que alimenta estas exportaciones proviene en gran parte de aguas patagónicas y la empresa mantiene históricas operaciones industriales en ciudades de Chubut, donde funcionan plantas procesadoras y se concentra buena parte de la actividad laboral vinculada al langostino.


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“Los mismos langostinos que vieron como ingresaban a la cámara hace unos días, hoy están saliendo de Rosales al mundo”, afirmó el presidente del Consorcio de Gestión del puerto local, Diego Piñero. El funcionario celebró que “completamos un ciclo completo: descarga, acopio, frío, pesaje y salida al exterior”, en referencia al nuevo circuito logístico que busca consolidar la terminal bonaerense.
El movimiento aparece además en un contexto donde distintos puertos patagónicos vienen reclamando mayor competitividad y mejores condiciones operativas para evitar la pérdida de cargas. La posibilidad de que parte de las exportaciones pesqueras migren hacia otros puntos del país preocupa especialmente porque el impacto económico no se limita a la actividad portuaria: también afecta empleo, servicios logísticos y movimiento industrial asociado.
Piñero destacó además la convivencia entre distintas actividades dentro de Puerto Rosales. “De este lado tenemos un producto de manufactura local que se va a España y del otro lado tenemos el crudo que se va a Estados Unidos. Nos llena de orgullo”, sostuvo durante la operatoria, mientras en simultáneo continuaban los movimientos vinculados al sector energético.
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La Aduana participó de los controles realizados dentro de la propia planta de Conarpesa. Allí se verificó peso, especie, calidad y clasificación arancelaria de la mercadería antes de habilitar la salida de los contenedores. Desde el organismo remarcaron la importancia que puede tener este esquema para el crecimiento futuro de la terminal.
“Nuestra tarea es de control de calidad, peso, especie y de la posición arancelaria que tiene la mercadería. Esto es un hito para Rosales y estamos con muchas expectativas para que esto siga funcionando acorde a la inversión que hizo Conarpesa aquí”, señaló el administrador de la Aduana en Bahía Blanca, Cecil Valcarcel.
La empresa inauguró hace pocos días sus nuevas instalaciones frigoríficas dentro del puerto bonaerense. El complejo incluye dos cámaras de frío con capacidad total para 2.000 toneladas, además de depósitos, oficinas y obras complementarias destinadas específicamente a la actividad pesquera.
El proyecto forma parte de una estrategia iniciada en 2022 para desarrollar una nueva unidad de negocios vinculada a la exportación desde Puerto Rosales. Mientras tanto, en Chubut crece la atención sobre cómo impactará esta reorganización logística en los puertos provinciales, especialmente en una actividad donde la captura, el procesamiento y gran parte del empleo siguen profundamente ligados a la estructura pesquera patagónica.















