
El Ejército argentino mira a los Black Hawk para renovar helicópteros de más de 50 años
Actualidad27/05/2026
REDACCIÓNLa Aviación de Ejército evalúa incorporar unidades usadas desde Estados Unidos para reemplazar gradualmente a los UH-1H y Huey II.

El Ejército Argentino analiza una renovación clave para su capacidad de transporte y despliegue aéreo. La Aviación de Ejército evalúa incorporar helicópteros UH-60 Black Hawk usados, provenientes de Estados Unidos, en un primer lote de entre dos y cuatro unidades. La operación apunta a iniciar un reemplazo gradual de aeronaves con más de cinco décadas de servicio.
La propuesta se enmarca en conversaciones bilaterales de defensa entre la Argentina y Estados Unidos. El tema volvió a tomar impulso después de reuniones oficiales realizadas en marzo, cuando el ministro Luis Petri viajó a ese país. La agenda también incluye otros sistemas militares, como los vehículos blindados 8x8 Stryker.


El objetivo central es modernizar una flota que hoy depende en gran medida de los UH-1H y Huey II. Esos helicópteros sostienen buena parte de las operaciones de ala rotatoria del Ejército y cumplen tareas de transporte, apoyo, despliegue y asistencia en emergencias. Sin embargo, el paso del tiempo volvió cada vez más urgente una actualización.
El analista Andrei Serbin Pont explicó que los UH-1H y Huey II son “la columna vertebral de la aviación del ejército” y estimó que hay unas 40 unidades en servicio. Aunque existieron programas de modernización para extender su vida útil, advirtió que los modelos ya “bordean la obsolescencia”.
La necesidad no solo responde a criterios militares. Estos helicópteros también resultan importantes en operaciones de apoyo humanitario, evacuaciones y asistencia en zonas afectadas por emergencias. Serbin Pont remarcó que “son los primeros en llegar, son los primeros que pueden rescatar evacuados”, aunque su rendimiento depende de factores como clima, altura, carga y distancia.
La alternativa que se analiza ahora son los UH-60L Black Hawk dados de baja por Estados Unidos. Se trata de una versión analógica que entró en servicio en los años 90 y no corresponde a las variantes más modernas. Aun así, para el Ejército significaría un salto operativo importante frente a los sistemas actuales.
OTRAS NOTICIAS:
El plan histórico contemplaba adquirir unos 20 helicópteros UH-60 nuevos, pero el costo de una compra de esa escala quedó fuera del alcance inmediato. Serbin Pont señaló que una flota nueva implicaría “cientos de millones de dólares”. Por eso, el enfoque actual prioriza una incorporación inicial acotada, con unidades usadas transferidas a bajo costo o incluso de manera gratuita.
La idea sería comenzar con pocos aparatos para integrar el sistema, entrenar tripulaciones, adaptar mantenimiento y evaluar su funcionamiento dentro de la estructura local. Luego, con el paso del tiempo, se podría avanzar en una ampliación progresiva de la flota a medida que se retiren los helicópteros más antiguos.
Las conversaciones también incluyen la posibilidad de recuperar capacidades de helicópteros pesados mediante los CH-47 Chinook. Argentina operó este tipo de aeronaves en el pasado y dos unidades participaron en la Guerra de Malvinas. Una fue destruida y la otra quedó inmovilizada durante el conflicto.
OTRAS NOTICIAS:
Los Chinook cumplen un rol distinto al de los Black Hawk, porque permiten transportar más personal y cargas de mayor volumen, tanto internas como externas. Según Serbin Pont, el interés alcanza al Ejército y a la Fuerza Aérea, por lo que se analiza una eventual compra conjunta. Una hipótesis mencionada contempla cuatro unidades: dos para cada fuerza.
El acceso a Chinook nuevos presenta dificultades por los tiempos de producción y entrega. Por eso, también se estudia la alternativa de incorporar unidades que otros países den de baja y luego modernizarlas. La intención sería cubrir una capacidad pesada que la Argentina perdió desde Malvinas y que sigue siendo considerada estratégica.
La eventual llegada de Black Hawk y Chinook usados marcaría una transición para la aviación militar argentina. No resolvería de inmediato todas las necesidades, pero permitiría empezar a reemplazar una flota envejecida y recuperar margen operativo. El desafío será concretar la transferencia, asegurar mantenimiento, formar personal y sostener una modernización gradual en un escenario presupuestario limitado.














