Los bancos ya prestan el doble que hace dos años y cambió el mapa del crédito

Actualidad27/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La participación del financiamiento privado dentro del sistema financiero volvió a crecer y alcanzó un nivel que no aparecía desde hace ocho años.

La relación entre préstamos al sector privado y depósitos totales llegó al 60% hacia fines de mayo de 2026.
La relación entre préstamos al sector privado y depósitos totales llegó al 60% hacia fines de mayo de 2026.

Los bancos argentinos modificaron fuerte el destino de sus carteras durante los últimos dos años y el crédito privado volvió a ocupar un lugar que había perdido casi por completo. La relación entre préstamos al sector privado y depósitos totales llegó al 60% hacia fines de mayo de 2026, una marca que el sistema financiero no mostraba desde hacía ocho años y que refleja un cambio profundo respecto de la dinámica que dominó hasta 2023.

El dato surge de estadísticas del Banco Central procesadas por la Fundación Libertad y Progreso y aparece después de un período donde gran parte de los depósitos quedaban absorbidos por mecanismos vinculados al financiamiento estatal. La recuperación modificó el funcionamiento de la intermediación bancaria y volvió a direccionar recursos hacia empresas y particulares, algo que había perdido peso durante los años de mayor inestabilidad macroeconómica.

A comienzos de 2024 la situación era completamente distinta. La ratio había caído cerca del 30%, lo que implicaba que apenas treinta de cada cien pesos depositados en el sistema llegaban al sector productivo privado. Ese deterioro fue el resultado de varios factores que convivieron durante años: inflación persistente, cepo cambiario, represión financiera y esquemas de financiamiento forzoso al Estado.

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La mejora actual prácticamente duplicó ese piso en apenas dos años. El sistema bancario empezó a reacomodar sus carteras después de la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro y de una menor presión inflacionaria. También influyó la normalización cambiaria, que redujo parte de la incertidumbre y permitió reactivar operaciones de crédito que habían quedado congeladas o directamente fuera del mercado.

El movimiento todavía aparece lejos de los niveles históricos más altos. Durante los años noventa, en plena convertibilidad, el crédito al sector privado superaba el 90% de los depósitos, mientras que antes de la crisis de 2001 se mantenía arriba del 70%. La comparación muestra que el sistema financiero recuperó parte del terreno perdido, aunque todavía conserva un margen amplio para seguir expandiendo préstamos.

Dentro de ese análisis, el economista jefe de Libertad y Progreso, Iván Cachanosky, vinculó la recuperación con cambios en la política económica de los últimos años. “Está claro lo que ocurre cuando se dan los incentivos correctos. Por muchos años, la desconfianza generada por medidas populistas, actuaron como un freno para los créditos del sector privado”, sostuvo al evaluar el comportamiento reciente del sistema financiero.

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El especialista también remarcó que la dinámica actual no apareció de manera aislada. “La recuperación que se ve hoy no es casualidad, es la consecuencia de eliminar déficit fiscal y el financiamiento monetario”, afirmó. Su lectura apunta a que la estabilidad macroeconómica volvió a modificar las decisiones de los bancos y permitió recuperar parte del crédito orientado a inversión, consumo y actividad privada.

El crecimiento del financiamiento privado impacta además sobre la capacidad de empresas y familias para acceder a capital de trabajo, ampliar consumo o sostener proyectos productivos. Durante los años de menor intermediación financiera, gran parte de esas operaciones quedaban limitadas por tasas elevadas, falta de liquidez o escasa previsibilidad económica. El nuevo escenario alteró ese equilibrio y volvió a expandir el peso del crédito dentro del sistema bancario.

La mejora de los indicadores no elimina las diferencias respecto de otros períodos históricos donde el financiamiento privado tenía una participación mucho más dominante. El propio Cachanosky marcó ese contraste al señalar que “el 60% actual es una buena noticia, pero también un recordatorio de cuánto terreno se perdió y cuánto falta recuperar”. Esa distancia todavía deja abierto un proceso donde los bancos buscan recuperar volumen de préstamos en una economía que recién empieza a estabilizar parte de sus variables más sensibles.

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