Reforestar Patagonia lleva plantines a zonas afectadas por incendios en Chubut

Chubut28/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Javier Iturriaga contó en #LA17 cómo nació la iniciativa tras los incendios, con plantaciones de ciprés y coihue, turismo deportivo y comunidad.

Javier Iturriaga
Javier Iturriaga

Los bosques quemados de la cordillera dejaron senderos irreconocibles, economías golpeadas y comunidades obligadas a responder con organización. De esa experiencia nació Reforestar Patagonia, una iniciativa impulsada por Javier Iturriaga para ayudar a recuperar zonas afectadas por incendios. La propuesta combina plantación de árboles nativos, turismo deportivo y participación comunitaria en áreas donde el fuego cambió el paisaje.

Iturriaga contó en una entrevista realizada en #LA17 que la idea surgió después de atravesar incendios de cerca, no como observador distante sino como prestador turístico y vecino de la comarca. Su historia personal se cruza con la cordillera desde antes de vivir allí, porque durante años viajó para hacer trekking y recorrer refugios de montaña. Con el tiempo, esa relación terminó en una mudanza familiar a Lago Puelo, donde eligió instalarse después de dejar Buenos Aires.


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El primer incendio que lo marcó ocurrió en enero del año pasado, en la zona de la Confluencia, en El Bolsón, mientras descendía con un grupo de turistas después de cinco días de recorrido por refugios. Según relató, el humo y el fuego los alcanzaron cerca del mirador de Los Pilches, y el grupo debió regresar. En ese trayecto encontró fogatas en el sendero, intentó apagarlas junto a otra persona y luego debió retirarse cuando el fuego los rodeó.

La situación, según describió, pudo terminar en una tragedia mayor por la cantidad de gente que circulaba por la montaña. Iturriaga recordó que era una jornada de más de treinta grados y que muchas personas volvían del Cajón durante la tarde. En la entrevista fue contundente al señalar: “No fue una masacre humana de casualidad”.


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Esa noche, parte de los evacuados quedó en el refugio La Playita, con personas que habían subido solo por el día y no contaban con abrigo, comida ni equipamiento. Iturriaga habló de más de 360 personas, entre ellas chicos, adultos mayores y visitantes que no estaban preparados para pasar la noche en ese contexto. Al día siguiente, el descenso dejó una imagen que todavía lo acompaña: “Bajábamos con lágrimas en los ojos literal”, dijo al recordar los árboles caídos, las cenizas y los sectores aún prendidos.

El incendio de este año en la zona de Puerto Patriada volvió a exponerlo a una situación similar. En ese momento estaba con un grupo en Lago Puelo, del otro lado, y desde una hostería en Puerto Bonito observaban el resplandor rojo del fuego durante la noche. La incertidumbre, la necesidad de trasladar personas y la responsabilidad de conducir grupos en medio de información cambiante reforzaron la decisión de hacer algo más que lamentar las pérdidas.


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La iniciativa también tiene una dimensión económica para la comarca. Iturriaga remarcó que los incendios no solo afectaron al bosque, sino también al trabajo de prestadores turísticos, parqueros, herreros y otros oficios vinculados al movimiento de visitantes. Por eso, Reforestar Patagonia fue pensada como una acción de recuperación ambiental, pero también como una forma de activar la economía circular ligada al turismo de naturaleza.

El propio impulsor definió la propuesta como “un evento de triple impacto deportivo, ambiental y turístico”. La idea es que quienes participan puedan recorrer, involucrarse, plantar y entender el valor de cada acción en territorios dañados por el fuego. Iturriaga resumió esa mirada con una frase que funciona como guía del proyecto: “Cada acción importa, cada paso suma”.


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El trabajo de plantación también tiene una carga generacional. Iturriaga recordó que los especialistas advierten que un bosque puede tardar entre 30 y 40 años en recuperarse, por lo que la reforestación actual apunta a un futuro que no será inmediato. En esa línea, mencionó a su hija de 16 años y planteó que, si hoy se plantan árboles, tal vez ella pueda volver a disfrutar esos bosques cuando sea adulta.

La experiencia más reciente que relató fue una plantación en Loma del Medio, en El Bolsón, organizada por Circuito Verde y el INTA de Bariloche. Allí se colocaron cerca de 2.000 plantines, principalmente de ciprés y coihue, en una zona afectada por un incendio reciente. Iturriaga contó que plantó alrededor de 30 ejemplares y describió ese primer contacto como un momento muy emotivo.

La reforestación aparece así como una respuesta concreta frente a un daño que todavía se ve en la cordillera. No reemplaza el bosque perdido ni borra el impacto de los incendios, pero permite organizar una acción colectiva sobre el territorio. El límite de esa recuperación está en el tiempo: los plantines ya están en la tierra, pero el regreso del bosque dependerá de años de cuidado, continuidad y compromiso comunitario.

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