
El gremio de Río Negro, Neuquén y La Pampa denunció incumplimientos de compromisos asumidos en abril y no descarta nuevas medidas de fuerza.

El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa se declaró en estado de alerta y movilización ante la falta de avances en las negociaciones con las empresas del sector. El reclamo está centrado en compromisos laborales vinculados al personal de torre, uno de los sectores estratégicos de la actividad hidrocarburífera.
La decisión fue comunicada formalmente a la Subsecretaría de Trabajo de Neuquén, en el marco del expediente que tramita el conflicto colectivo entre la organización sindical y las cámaras empresariales. Desde el gremio señalaron que la medida responde a la ausencia de respuestas concretas por parte de la patronal.


El conflicto había sido informado oficialmente el pasado 15 de abril, cuando el sindicato anunció el inicio de medidas de acción directa para reclamar mejoras laborales y el cumplimiento de distintos planteos realizados por los trabajadores. Sin embargo, esas acciones fueron suspendidas días después, tras una instancia de diálogo con representantes empresariales.
El 21 de abril, la organización resolvió frenar las medidas luego de que las partes abrieran una etapa de conversaciones. En aquel momento, el gremio sostuvo que existían negociaciones en marcha y compromisos asumidos por las cámaras, lo que permitía esperar una salida acordada al conflicto.
A casi dos meses de aquella instancia, la conducción sindical afirmó que los acuerdos alcanzados “no fueron cumplidos en su totalidad”. También cuestionó las demoras registradas durante el proceso de negociación y advirtió que esas dilaciones afectan el desarrollo normal de las conversaciones entre las partes.
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En el escrito elevado a la autoridad laboral, el sindicato sostuvo que “no obtuvo respuestas satisfactorias a los planteos realizados”. Además, consideró que la situación vulnera el principio de buena fe que debe regir en toda negociación colectiva, especialmente cuando ya existieron compromisos previos entre el sector empresario y la representación gremial.
Frente a este escenario, la organización resolvió constituirse en estado de alerta y movilización. La medida implica mantener un seguimiento permanente del conflicto y dejar abierta la posibilidad de avanzar con nuevas acciones si las empresas no ofrecen respuestas en los próximos días.
El sindicato expresó especial preocupación por la situación del personal de torre, sector sobre el que se concentran los reclamos laborales que dieron origen a las actuaciones. Según la entidad, las empresas deben cumplir con lo acordado durante las reuniones de abril y garantizar condiciones laborales acordes a la actividad.
La conducción gremial remarcó que la decisión adoptada busca obtener respuestas concretas y asegurar el respeto de los acuerdos previamente asumidos. Mientras tanto, el conflicto continuará bajo la órbita de la autoridad laboral provincial, que deberá seguir el desarrollo de las negociaciones.
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El planteo sindical ocurre en una región clave para la producción energética del país. Río Negro, Neuquén y La Pampa forman parte del corazón operativo de la actividad petrolera y gasífera, con fuerte impacto en empleo, producción, servicios y desarrollo económico asociado a la industria.
La advertencia del gremio también apunta a evitar que las demoras empresarias deriven en un conflicto mayor. Por eso, la organización dejó asentado que el estado de alerta y movilización se adopta “sin perjuicio de ulteriores presentaciones”, una fórmula que anticipa eventuales medidas futuras si persiste la falta de avances.
El desenlace dependerá de las respuestas que surjan en las próximas instancias de negociación. Si las empresas cumplen los compromisos pendientes, el conflicto podría encauzarse por la vía administrativa. Si no hay avances, el sindicato petrolero podría profundizar el plan de acción y trasladar el reclamo al terreno de la movilización.















