
Murió José Sanfilippo, ídolo de San Lorenzo y símbolo del gol argentino
Actualidad04/06/2026
REDACCIÓNEl histórico goleador de San Lorenzo murió a los 91 años. Su nombre quedó ligado al Viejo Gasómetro, a la Selección y a una época dorada azulgrana.

El fútbol argentino despide a una de sus grandes figuras históricas. José Francisco Sanfilippo, emblema de San Lorenzo y dueño de una de las carreras goleadoras más impactantes del país, falleció a los 91 años y dejó una marca profunda en varias generaciones de hinchas. Su nombre quedó unido para siempre a la camiseta azulgrana, al Viejo Gasómetro y a una manera de entender el área como territorio propio.
Conocido popularmente como “el Nene”, Sanfilippo fue mucho más que un delantero eficaz. Fue un símbolo de carácter, obsesión competitiva y definición. En San Lorenzo construyó su lugar más alto: sigue siendo el máximo goleador histórico del club, con 205 conquistas en partidos oficiales, una cifra que explica por qué su apellido forma parte del patrimonio emocional de Boedo.


Su dimensión también excedió la historia azulgrana. En el fútbol argentino quedó entre los grandes artilleros de todos los tiempos, con 226 goles en torneos locales, un registro que lo mantiene entre los nombres más respetados de la tabla histórica. La mayor parte de esa producción la consiguió con la camiseta del Ciclón, donde encontró pertenencia, idolatría y el escenario ideal para desplegar su instinto goleador.
El apodo que lo acompañó durante toda la vida nació en la infancia. Su padre, Horacio, solía alentarlo desde la tribuna con llamados constantes, y aquel “Nene” quedó incorporado a su identidad pública. Criado en Flores, cerca de la zona donde San Lorenzo escribiría parte de su historia, Sanfilippo creció con una relación temprana e intensa con la pelota, primero en potreros y luego en equipos barriales.
Antes de llegar al profesionalismo, también jugó para el equipo de la iglesia de la Medalla Milagrosa. A los 13 años tomó una decisión que marcaría su destino y que él mismo recordaría con una frase cargada de determinación: “Padre, no puedo jugar más, entré en San Lorenzo y me voy a dedicar con todo a eso. Necesito triunfar en el fútbol para ayudar a mi viejo”. El tiempo demostraría que no se trataba de una promesa pasajera.
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Esa búsqueda del triunfo estuvo acompañada por una preparación minuciosa. Sanfilippo fue un atacante obsesivo con la definición, capaz de entrenar remates y movimientos hasta convertirlos en reflejos naturales. En el fondo de su casa llegó a instalar una estructura especial para practicar tiros al arco, convencido de que el gol no dependía solo del talento, sino también de la repetición, la precisión y la confianza.
Con San Lorenzo fue campeón del Torneo de Primera División de 1959 y volvió a celebrar en 1972, año inolvidable para el club por la obtención del Metropolitano y el Nacional. Aquella última etapa tuvo además un valor simbólico: regresó al equipo de sus amores para cerrar un ciclo deportivo con otra vuelta olímpica y reforzar una relación que nunca se limitó a los números.
Su carrera también incluyó pasos por Boca, Nacional de Montevideo, Banfield y clubes de Brasil, además de una presencia destacada en la Selección Argentina. Con la camiseta albiceleste ganó el oro en los Juegos Panamericanos de 1955, integró el plantel campeón de la Copa América 1957 y disputó los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962, parte de un recorrido internacional que completó su perfil de goleador de época.
La relación con San Lorenzo tuvo momentos de profunda emoción. La demolición del Viejo Gasómetro fue una herida difícil de cerrar para el exdelantero, que conservó tablones de la histórica cancha y los utilizó para construir una pequeña tribuna en su quinta. Fue una forma íntima de preservar un pedazo de Boedo, como si el estadio pudiera sobrevivir también en la memoria material de quienes lo habían hecho grande.
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Después del retiro, Sanfilippo mantuvo una presencia pública marcada por su personalidad frontal. Fue comentarista televisivo, protagonista de debates futboleros y una voz sin filtros, capaz de generar adhesiones y polémicas con la misma intensidad con la que antes atacaba el área. Su figura quedó asociada al gol, pero también a una forma directa de decir y vivir el fútbol.
La muerte de José Sanfilippo enluta a San Lorenzo, pero también a todo el deporte argentino. Se fue un delantero decisivo, un ídolo popular y un personaje irrepetible. Quedan sus goles, sus títulos, sus frases, sus recuerdos del Viejo Gasómetro y una certeza que atraviesa cualquier camiseta: el Nene fue uno de los grandes nombres de la historia del fútbol nacional.














