
Dejaron tres toneladas de hojas de coca y 43.950 atados de cigarrillos ilegales entre la vegetación costera
Policiales05/06/2026
REDACCIÓNLos contrabandistas escaparon corriendo hacia el Río Bermejo cuando los divisaron las patrullas. El cargamento abandonado incluye miles de cigarrillos.

Los peritos contaron 43.950 atados de cigarrillos de origen extranjero y pesaron exactamente 3.366 kilos de hojas de coca en estado natural dentro de las dependencias oficiales. Todo este cargamento ilegal terminó apilado sobre los mostradores de la fuerza tras una requisa minuciosa que requirió la presencia de testigos hábiles para validar los números del acta judicial. El pesaje definitivo confirmó el volumen de una maniobra económica ilegal que pretendía abastecer los mercados informales de la región sin pagar ningún tipo de tributo aduanero al Estado nacional.
Los contrabandistas aprovecharon la vegetación espesa y la cercanía del Río Bermejo para escapar a pie apenas divisaron las luces de las patrullas. La geografía del sector fronterizo conocido como El Paso se convirtió en el aliado perfecto para la huida veloz de los sospechosos, quienes conocían al detalle los senderos rurales de la zona. Los uniformados priorizaron el resguardo de las pruebas materiales antes que iniciar una persecución a ciegas entre las malezas de un terreno altamente complejo y peligroso.
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El transporte de la mercadería dependía exclusivamente del esfuerzo físico de un nutrido grupo de personas que caminaba en fila india con bultos sobre la espalda. Este método de contrabando pedestre, característico de los sectores con circulación irregular, prescinde de rodados para disminuir el ruido y pasar desapercibido en la oscuridad. La carga total, fraccionada en paquetes compactos y rústicos, revela una logística coordinada donde cada eslabón humano cumple un rol estricto para burlar los puestos camineros permanentes.
La Unidad Fiscal Federal de Orán tomó las riendas del expediente e instruyó las primeras directivas legales para judicializar el millonario cargamento abandonado. El fiscal interviniente dispuso la aplicación inmediata de la Ley 22.415 del Código Aduanero, encuadrando el episodio como una flagrante infracción aduanera contra el fisco nacional. Los secretarios judiciales iniciaron el labrado de las actuaciones correspondientes para mantener el resguardo legal de los elementos incautados durante el operativo de saturación.
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El hallazgo de las tres toneladas de hojas de coca demandó un despliegue conjunto que integró a efectivos de la Sección Agua Blanca y del Escuadrón 20 Orán. Estas unidades contaron además con el apoyo táctico del Destacamento Móvil 3, una fuerza con capacidad de despliegue rápido en sectores de frontera sensible. Las tres divisiónes coordinaron el cordón de seguridad sobre la Ruta Nacional 50, una arteria vial que actúa históricamente como vía de entrada para el comercio clandestino de frontera.
Los efectivos de seguridad resguardaron los paquetes cerrados dentro de los vehículos oficiales antes de iniciar el conteo definitivo. Las camionetas oficiales trasladaron la totalidad de los bultos hasta el asiento físico de la subunidad más cercana para realizar una inspección formal y segura. Los paquetes individuales mostraban embalajes rústicos diseñados para resistir las inclemencias del clima y la fricción constante del traslado por los senderos de tierra.
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El lote secuestrado combinaba dos de los productos más rentables y demandados en los circuitos comerciales informales del norte argentino. Los 43.950 atados de cigarrillos no contaban con las estampillas fiscales obligatorias que exige la normativa nacional para habilitar su venta legítima al público. Por su parte, los 3.366 kilos de hojas de coca viajaban en bolsas de arpillera preparadas para su distribución inmediata en los centros urbanos, donde el consumo en estado natural mantiene una demanda constante que alimenta este tipo de circuitos clandestinos.
El expediente judicial mantiene su casillero de responsables completamente vacío debido a la velocidad con la que se concretó la desbandada en el monte. Los investigadores federales analizan ahora las huellas y los indicios materiales recolectados en la ribera del río para intentar ponerle nombre y apellido a los pasadores evadidos. Las autoridades judiciales cruzan datos con los registros de otros operativos de la zona para determinar si este grupo responde a una organización mayor con base logística en la ciudad de Orán.
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El decomiso masivo altera de forma directa el circuito de distribución previsto para el norte salteño y corta los canales de financiamiento de los intermediarios locales. La fiscalía federal apunta ahora a desentrañar la trazabilidad completa del cargamento extranjero desde su cruce inicial por el límite internacional salteño. Los agentes mantienen los peritajes tecnológicos sobre el entorno del sector El Paso mientras esperan que surjan nuevos datos que ayuden a identificar a los verdaderos dueños de la mercadería.
















