
La CGT llevó a la Organización Internacional del Trabajo una advertencia dura sobre la IA
Política05/06/2026
REDACCIÓNLa central obrera planteó en Ginebra que la IA puede ampliar derechos o profundizar desigualdades, con críticas de Gerardo Martínez al Gobierno.

La inteligencia artificial quedó en el centro de una advertencia sindical argentina ante la Organización Internacional del Trabajo. La CGT planteó en la cumbre de Ginebra que el avance tecnológico no garantiza por sí solo mejores condiciones laborales ni sociedades más justas. Para la central obrera, el punto decisivo será quién regula esa transformación y con qué criterios se distribuyen sus beneficios.
El documento presentado por la conducción cegetista sostuvo que la IA “no es neutral”. La central advirtió que “puede utilizarse para ampliar derechos y oportunidades o para concentrar riqueza, poder y conocimiento en pocos actores económicos”. Esa definición ubicó la discusión tecnológica dentro de una disputa más amplia sobre empleo, democracia, producción y justicia social.


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La postura de la CGT se conoció durante la conferencia de la OIT que se desarrolla en Suiza, donde el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral ocupó un lugar central. La organización sindical señaló que las decisiones de gobiernos, empleadores, sindicatos y organismos internacionales marcarán el sentido de esa transformación. En esa línea, remarcó que el futuro del trabajo no puede quedar librado solo a la lógica de los algoritmos o de las grandes empresas tecnológicas.
El diagnóstico sindical partió de una diferencia de velocidades que, según la CGT, ya atraviesa al mercado laboral. El documento sostuvo que “mientras la innovación tecnológica avanza por ascensor, las condiciones de vida de las personas trabajadoras y la construcción de justicia social continúan avanzando por escalera”. Con esa frase, la central buscó graficar la distancia entre productividad, riqueza generada y mejora efectiva en la vida de los trabajadores.
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La preocupación también apunta a la automatización y a la economía de los datos. La CGT señaló que estas herramientas modifican de manera acelerada la forma de producir, trabajar, comunicarse y tomar decisiones. El riesgo, según el planteo presentado en Ginebra, es que esa capacidad de generar riqueza aumente mientras crecen la precarización, los salarios insuficientes y la incertidumbre laboral.
El documento fue más allá de la descripción tecnológica y ubicó el debate en una clave institucional. “El futuro no está escrito por los algoritmos”, sostuvo la central obrera. Luego remarcó que serán las instituciones, las regulaciones y el diálogo social los que definirán si la inteligencia artificial contribuye al bienestar común o profundiza desigualdades ya existentes.
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La CGT también recuperó una lectura histórica para marcar límites al optimismo tecnológico. La central recordó que ninguna revolución técnica produjo por sí misma una sociedad más justa. En ese punto, vinculó derechos como la reducción de la jornada laboral, la seguridad social, la negociación colectiva y los sistemas públicos de salud y educación con conquistas políticas impulsadas por la acción colectiva.
La intervención sindical dejó una idea central: la inteligencia artificial no debe discutirse solo como una herramienta de eficiencia empresarial. Para la CGT, la cuestión involucra distribución del poder, control democrático y protección de derechos laborales. El documento lo resumió al afirmar que “la discusión sobre Inteligencia Artificial es una discusión sobre democracia, distribución del poder y justicia social”.
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En la misma jornada, el referente cegetista Gerardo Martínez expuso ante la conferencia con críticas al Gobierno nacional. El dirigente de la UOCRA apuntó contra la orientación económica y social de la administración actual. Su intervención sumó el conflicto argentino por la reforma laboral al debate internacional sobre empleo, derechos y futuro del trabajo.
Martínez sostuvo que “en Argentina, el mensaje de la política sigue siendo la confrontación y el desprecio al que vive en la pobreza o al que trabaja en la informalidad”. También cuestionó que el Gobierno desatienda demandas urgentes en materia económica y social. En su exposición, afirmó que se desfinancian áreas sensibles y que no se impulsan políticas de empleo para sectores expuestos a la pobreza extrema.
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El dirigente gremial también rechazó la reforma laboral aprobada en el Congreso y luego reglamentada por el Ejecutivo. Aseguró que, “en connivencia con las administraciones provinciales, el Gobierno aprobó la ley de reforma laboral, pro patronal que elimina derechos, que aplauden y celebran los empresarios oportunistas”. Esa crítica ubicó la agenda laboral argentina dentro de la misma discusión sobre regulación y protección frente a nuevas formas de organización productiva.
La intervención de la CGT en la OIT dejó planteado un reclamo de gobernanza sobre la tecnología antes de que sus efectos se consoliden en el mercado laboral. La central defendió el diálogo social, la regulación y el rol del Estado como herramientas para evitar que la inteligencia artificial concentre beneficios en pocos actores. El tramo pendiente será traducir esa posición en reglas concretas para trabajadores que ya enfrentan precarización, informalidad y cambios acelerados en sus tareas.
Fuente: N A

















