
La empresa belga quedó primera en el dictamen de preadjudicación para el dragado y mantenimiento de la principal vía navegable del país.

El Gobierno nacional dio un paso decisivo en la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay y preadjudicó el contrato de dragado, mantenimiento y señalización a la empresa belga Jan de Nul, actual concesionaria de la principal ruta navegable del país. La definición fue comunicada por el Ministerio de Economía y abre la etapa final del proceso administrativo antes de la adjudicación definitiva.
La recomendación surgió del Dictamen de Preadjudicación, que evaluó el recorrido completo de la licitación y comparó las ofertas que seguían en carrera. Según informó la cartera económica, la propuesta de Jan de Nul Servimagnus quedó por encima de la presentada por su competidora belga DEME NV, mientras que la brasileña DTA Engenharia había sido declarada inadmisible por no cumplir con el requisito básico de presentar la garantía de mantenimiento de oferta.


La Hidrovía es una infraestructura estratégica para la Argentina. Por ese corredor sale una parte central del comercio exterior, especialmente la producción agroindustrial que se embarca desde los puertos del Gran Rosario y otros puntos del sistema fluvial. Por eso, la concesión del dragado y mantenimiento tiene impacto directo sobre los costos logísticos, la competitividad exportadora y la operatoria de uno de los complejos económicos más importantes del país.
Desde Economía señalaron que el dictamen fue elaborado sobre la base del sistema de puntajes previsto en los pliegos y con asistencia de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. El Gobierno defendió el procedimiento y sostuvo que se cumplió “al pie de la letra” con la documentación licitatoria, la normativa argentina y las recomendaciones internacionales aplicables a este tipo de procesos.
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En las dos primeras etapas de evaluación técnica, Jan de Nul obtuvo 66,20 puntos, mientras que DEME alcanzó 42,14 puntos. Esa diferencia fue determinante, ya que en la propuesta económica ambas compañías empataron con el menor precio posible admitido por el esquema licitatorio. Para el Gobierno, ese resultado confirma una reducción inmediata en los costos asociados a la navegación.
La preadjudicación no implica todavía la firma del contrato. A partir del dictamen se abre un plazo de siete días corridos para la presentación de impugnaciones formales. Recién después de esa instancia, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación podrá avanzar hacia la adjudicación definitiva y la finalización del proceso.
El Ministerio de Economía también destacó que, durante las distintas evaluaciones, no se registraron impugnaciones a los actos del proceso por parte de las empresas participantes. Además, remarcó que la Justicia rechazó las denuncias que, según la mirada oficial, buscaban frenar o entorpecer el avance de la licitación.
La concesión fue observada de cerca por el sector productivo, las provincias vinculadas al corredor fluvial y distintos actores políticos. La discusión no solo giró en torno al precio del peaje o la capacidad técnica de los oferentes, sino también sobre la transparencia del proceso, la estructura societaria de las empresas y el peso geopolítico de una vía clave para el comercio regional.
En ese contexto, Jan de Nul llega a la etapa final con una posición dominante. La compañía opera en la Hidrovía desde 1995 y cuenta con experiencia directa en las tareas de dragado y balizamiento del sistema. Su continuidad, sin embargo, dependerá de que no prosperen eventuales planteos durante el período de impugnaciones y de que el Gobierno complete los pasos administrativos pendientes.
Para la administración nacional, la nueva concesión permitirá “romper el estancamiento” de las obras necesarias para modernizar la vía navegable. Según estimaciones oficiales, la licitación debería generar una baja de costos cercana al 15% y una actualización tecnológica para mejorar la seguridad y la eficiencia de la navegación.
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El proceso también fue presentado como una señal de retorno a un esquema de gestión privada, con una concesión sostenida por peajes y sin administración directa del Estado en las tareas de mantenimiento. La apuesta oficial es que el nuevo contrato garantice inversiones, mayor previsibilidad y mejoras operativas sobre un corredor cuya eficiencia incide en el precio final de las exportaciones.
La definición llega después de meses de competencia entre los oferentes y de cuestionamientos cruzados entre empresas. Jan de Nul y DEME llegaron a la fase final, mientras que DTA quedó fuera del proceso en una instancia previa. Con el dictamen ya emitido, la licitación entra ahora en una etapa breve pero sensible: la de las impugnaciones y la posterior adjudicación.
De no mediar cambios, Jan de Nul quedará a cargo de una concesión clave para el comercio exterior argentino. La Hidrovía seguirá siendo el eje de salida de gran parte de la producción nacional, y su mantenimiento continuará en el centro de una discusión que combina logística, exportaciones, competitividad, control estatal y participación privada.















