
Un único oferente compró las ruinas del Casino de Necochea por una cifra multimillonaria
Actualidad11/06/2026
REDACCIÓNLa firma A Toda Vela Mar S.A. pagó 4.878 millones de pesos por el predio que sufrió tres incendios. El municipio retendrá el control de la calle interna.

Un mostrador municipal desierto de competidores selló el destino definitivo del mayor gigante inmobiliario de la costa local. La firma A Toda Vela Mar S.A. desembolsó la suma exacta de 4.878 millones de pesos para quedarse con una estructura que arrastraba casi una década de abandono absoluto. El desinterés del mercado corporativo redujo la compulsa pública a un mero trámite administrativo sin pujas de último momento.
El intendente Arturo Rojas presenció el cierre de las planillas oficiales durante la tarde del miércoles en la sede del Ejecutivo comunal. La conducción del acto estuvo a cargo de la martillera pública Mariana Ortega, quien convalidó la documentación técnica de la corporación adquirente. La ausencia de rivales comerciales transformó el encuentro en una formalidad protocolar que apuró el traspaso legal del patrimonio público.
OTRAS NOTICIAS:
La adjudicación traspasa al sector privado la vieja sala de juegos y la emblemática estructura donde funcionaban la ex confitería y el ex bowling. La operación comercial también abarca la playa de estacionamiento posterior y la pista de patinaje que utilizaban los residentes locales en épocas de esplendor. La intendencia decidió conservar bajo estricta órbita estatal la calle interna que divide el edificio principal de los playones vehiculares traseros.
La fisonomía de la costanera sufrió una transformación violenta en febrero de 1973 cuando los obreros terminaron de remover un médano de doce metros de altura para inaugurar el complejo. Los problemas estructurales derivados de la falta crónica de mantenimiento irrumpieron apenas tres años después de aquel corte de cintas inaugural. Tres incendios intencionales y accidentales terminaron por destruir el valor inmobiliario y simbólico de una mole de cemento que alguna vez desafió la geografía marítima.
OTRAS NOTICIAS:
La época dorada del esparcimiento bonaerense sumó una segunda etapa constructiva a comienzos de 1975 con servicios que iban mucho más allá de los paños verdes. El predio incorporó el Teatro Auditorium, una sala de espectáculos diseñada con capacidad para 350 espectadores sentados. Una piscina olímpica, salas de sauna y una exclusiva boite completaban un polo de atracción social que nucleaba a los turistas de toda la provincia de Buenos Aires.
La transferencia del complejo a la administración de Necochea ocurrió originalmente en 1997 como un intento de descentralizar el manejo de las salas de juego bonaerenses. La gestión municipal demostró una incapacidad manifiesta para sostener la rentabilidad comercial del espacio frente a las recurrentes crisis económicas del país. El colapso definitivo sobrevino en 2016 cuando vencieron las últimas concesiones privadas y los locales bajaron sus persianas de manera permanente.
OTRAS NOTICIAS:
El desembolso de los 4.878 millones de pesos funciona como un frío termómetro del estado real en que se encuentran las vigas y techos del lugar. Los desarrolladores inmobiliarios leyeron la soledad de la subasta como un reflejo nítido del enorme costo financiero que demandará cualquier intento de reconstrucción edilicia. El abandono de casi diez años deprimió el valor del suelo en una de las parcelas más cotizadas de la costa atlántica.
Los sucesivos gobiernos locales intentaron sin éxito reactivar productivamente este sector costero mediante licitaciones frustradas que nunca atrajeron inversores genuinos. La postal de las aberturas tapiadas y los pastizales crecidos representaba un lastre insostenible para el posicionamiento turístico de la ciudad durante las temporadas veraniegas. Los funcionarios comunales confían en que la llegada del capital privado corte definitivamente la inercia de decadencia urbana que castiga al barrio.
OTRAS NOTICIAS:
Los nuevos directivos de A Toda Vela Mar S.A. guardan bajo estricto hermetismo el plan de obras definitivo y los rubros comerciales que pretenden instalar en el predio frente al mar. La transferencia de la titularidad resolvió un antiguo dolor de cabeza fiscal para el municipio, pero sembró dudas profundas entre los urbanistas de la región. La comunidad local aguarda con desconfianza el inicio de los movimientos de suelo para saber si el viejo ícono recreativo recuperará su brillo o se convertirá en un megaemprendimiento inmobiliario cerrado.
Fuente: NA.








Daza lanzó una advertencia al empresariado: “No apuesten a una devaluación”









