
La ceremonia de apertura recuerda al capitán argentino en el estadio donde lidera la conquista de México 1986 y marca una era del fútbol mundial.

El Estadio Azteca ocupa un lugar único en la historia de los mundiales. En ese escenario, el fútbol encuentra algunas de sus imágenes más poderosas: Brasil campeón en 1970 con Pelé como símbolo y Argentina consagrada en 1986 con Diego Armando Maradona como figura central.
La ceremonia inaugural del Mundial 2026 pone nuevamente al Azteca en el centro de la escena y reserva un homenaje especial para Maradona. El tributo recuerda al capitán argentino en el mismo estadio donde alcanza la inmortalidad deportiva y conduce a la Selección hacia su segundo título mundial.


El vínculo entre Diego y el Azteca permanece intacto en la memoria del fútbol. Allí levanta la Copa del Mundo el 29 de junio de 1986, luego de la victoria argentina por 3 a 2 ante Alemania Federal en una final que queda grabada como una de las grandes gestas de la Selección.
También en ese estadio protagoniza dos de los momentos más recordados de la historia mundialista. Frente a Inglaterra, Maradona convierte la “Mano de Dios” y, minutos después, el “Gol del Siglo”, una jugada que atraviesa rivales, épocas y generaciones.
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El homenaje de la FIFA recupera ese legado y lo vincula con una nueva apertura mundialista. México vuelve a recibir una Copa del Mundo y el Azteca aparece como puente entre el pasado y el presente, entre las leyendas que marcaron el torneo y las selecciones que inician una nueva búsqueda.
La ceremonia también incluye un reconocimiento a Pelé y a la Selección de Brasil campeona en 1970. Aquel equipo vence a Italia por 4 a 1 en la final y conquista su tercer título mundial en el mismo estadio, consolidando una de las páginas más admiradas de la historia del fútbol.
De esta manera, el acto inaugural reúne dos nombres imposibles de separar del Azteca: Pelé y Maradona. Ambos representan momentos distintos, pero igualmente decisivos, de la Copa del Mundo. Brasil 1970 y Argentina 1986 forman parte de la identidad del estadio y explican su peso simbólico.
El homenaje a Diego tiene una carga emocional especial para los hinchas argentinos. El Mundial 2026 encuentra a la Selección como defensora del título conseguido en Qatar 2022 y vuelve a mirar hacia México, el lugar donde Maradona construye una de las actuaciones individuales más importantes de todos los tiempos.
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La apertura del torneo también marca el inicio de una edición histórica, con 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. En ese contexto ampliado, el Azteca conserva su aura como templo mundialista y como escenario de grandes consagraciones.
El tributo a Maradona no solo recuerda una carrera extraordinaria. También reivindica una forma de entender el fútbol: liderazgo, talento, rebeldía, emoción popular y una conexión profunda con la camiseta argentina. Su figura vuelve a ocupar el centro de una ceremonia global porque su historia sigue viva en cada Mundial.
Cuarenta años después de México 1986, el Azteca vuelve a abrir una Copa del Mundo con Diego como parte esencial de su memoria. El estadio que lo consagra ante el mundo lo recibe otra vez desde el homenaje, en una ceremonia que une historia, emoción y fútbol.













