
Ormuz y la paz empujan al petróleo debajo de US$90 con efecto en Argentina
Actualidad12/06/2026
REDACCIÓNEl Brent cayó hasta US$87,78 tras señales de acuerdo entre EE.UU. e Irán, con alivio para combustibles y menor ingreso energético para Argentina.

El precio internacional del petróleo volvió a moverse al ritmo de la diplomacia y perforó la barrera de los US$90 por barril. El Brent retrocedió un 2,5% este viernes y se ubicó en torno a los US$87,78, según los datos relevados por Agencia Noticias Argentinas. La baja llegó después de nuevas señales de acercamiento entre Estados Unidos e Iránpara poner fin al conflicto en Medio Oriente.
El movimiento del crudo refleja una lectura inmediata de los mercados. Si el entendimiento entre Washington y Teherán se confirma, la tensión sobre el suministro energético podría disminuir y el tránsito por el Estrecho de Ormuz tendría margen para normalizarse. Ese corredor marítimo es uno de los pasos más sensibles del comercio global de petróleo, por lo que cualquier señal de cierre, reapertura o conflicto impacta de manera directa sobre los precios.


La reacción fue rápida porque el mercado venía incorporando una prima de riesgo geopolítico. Durante las semanas de tensión, el temor a mayores interrupciones en Medio Oriente empujó al crudo hacia valores más altos. Ahora, la posibilidad de una desescalada provocó el efecto contrario: los inversores redujeron posiciones defensivas y el Brent volvió a la zona de los US$87.
El factor Ormuz explica buena parte de la sensibilidad. Por ese estrecho circula una porción significativa del petróleo que abastece a distintas regiones del mundo. Cuando crece el riesgo de bloqueo o de conflicto militar, el precio sube porque el mercado anticipa faltantes, demoras, mayores costos de transporte y seguros más caros. Cuando aparece una posibilidad de acuerdo, esa presión empieza a aflojar.
El anuncio todavía no eliminó la cautela. Las idas y vueltas sobre el contenido del eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán frenan una lectura plenamente optimista entre los operadores. La baja del precio muestra alivio, pero no necesariamente una confianza total, porque todavía faltan definiciones sobre los próximos pasos, los plazos de implementación y las garantías para sostener el flujo energético.
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El nuevo escenario tiene una consecuencia directa para Argentina. Un Brent más bajo ayuda a contener el precio de los combustibles en el mercado interno, especialmente en un contexto donde las petroleras miran de cerca la evolución del crudo internacional, el tipo de cambio y los impuestos. Si la caída se sostiene, el Gobierno y las empresas tendrán más margen para evitar ajustes bruscos en surtidores.
Ese alivio, sin embargo, tiene una contracara. Para una Argentina que busca aumentar exportaciones energéticas y consolidar a Vaca Muerta como generadora de divisas, un precio internacional más bajo reduce el ingreso esperado por ventas externas de petróleo. El país queda así ante una tensión conocida: consumidores y empresas pueden beneficiarse por menores costos, pero la balanza energética recibe menos dólares por cada barril exportado.
La baja también puede modificar expectativas de inversión. Los proyectos de hidrocarburos no se deciden por un movimiento diario del precio, pero las empresas observan la tendencia de mediano plazo para calcular márgenes, recuperar capital y definir ritmos de perforación. Si el crudo se mantiene debajo de US$90, la rentabilidad sigue siendo atractiva para muchos desarrollos, aunque con menos holgura que en escenarios de precios más altos.
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El impacto sobre los combustibles tampoco es automático. En Argentina, el precio en surtidor depende del petróleo, pero también de impuestos, biocombustibles, costos logísticos, decisiones empresarias y política económica. Por eso, una baja del Brent puede ayudar a frenar aumentos, aunque no garantiza por sí sola una reducción inmediata en naftas y gasoil.
La lectura internacional seguirá atada a la evolución del acuerdo. Si Estados Unidos e Irán formalizan el entendimiento y Ormuz recupera normalidad, el mercado podría sostener precios más bajos por una menor percepción de riesgo. Si el proceso se traba o aparecen nuevas tensiones, la baja podría revertirse con rapidez y devolver presión al barril.
El petróleo volvió a mostrar que no se mueve solo por oferta y demanda, sino también por señales políticas. En pocas horas, una expectativa diplomática alcanzó para desplazar el precio por debajo de una marca psicológica como los US$90. Para Argentina, la noticia deja un efecto doble: menos presión sobre combustibles en el corto plazo y menos dólares potenciales para una balanza energética que el Gobierno mira como una fuente de estabilidad.













