
Conarpesa utiliza sus inversiones como herramienta de presión política sobre las provincias pesqueras
Actualidad16/06/2026
Sergio BustosLa decisión de Conarpesa de abandonar sus planes de expansión en Santa Cruz dejó mucho más que un anuncio empresarial. El mensaje que transmitió Fernando Álvarez Castellano después de la última reunión del Consejo Federal Pesquero fue interpretado en distintos sectores como una advertencia hacia las provincias que no acompañen las posiciones impulsadas por una de las compañías más importantes de la actividad pesquera argentina.

El empresario confirmó que no reabrirá la planta de Puerto San Julián, descartó incorporar sus barcos tangoneros a Caleta Paula y anunció que las futuras inversiones serán direccionadas a Chubut. La determinación llegó inmediatamente después de que el representante santacruceño Sergio Klimenko votara en contra del incremento al 50% del procesamiento de colas de langostino a bordo.
La secuencia no pasó inadvertida dentro del sector. La relación entre la votación y la cancelación de inversiones instaló nuevamente una discusión que aparece cada vez que se producen diferencias entre las empresas pesqueras y los gobiernos provinciales. La pregunta que surge es hasta qué punto las decisiones de inversión terminan funcionando como una herramienta de presión sobre las jurisdicciones que participan de las definiciones pesqueras.


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En Santa Cruz, la noticia cayó en un contexto económico particularmente delicado. La reapertura de la planta de Puerto San Julián era observada como una posibilidad concreta de recuperación para una localidad que viene soportando años de dificultades productivas y pérdida de empleo. La decisión empresarial cerró esa expectativa de manera abrupta.
Las declaraciones de Álvarez Castellano tampoco dejaron demasiado margen para interpretaciones alternativas. "Ya le dije a mi gente que no me hablen más de Santa Cruz. Con este tipo de actitudes se quitan las ganas de seguir pensando en habilitar la planta de San Julián", afirmó al explicar las razones detrás del cambio de estrategia.
El planteo fue más allá de una diferencia técnica vinculada al procesamiento de langostino. El titular de Conarpesa vinculó directamente la llegada de inversiones con el respaldo político e institucional que recibe la empresa en cada provincia. En contraposición con Santa Cruz, destacó que concentrará en Chubut los proyectos que tenía en carpeta para ampliar operaciones.
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Ese esquema alimenta una percepción cada vez más extendida entre distintos actores de la actividad. Cuando una provincia acompaña determinadas posiciones empresariales aparecen anuncios de crecimiento, inversiones y generación de empleo. Cuando ocurre lo contrario, los proyectos se ralentizan o desaparecen. La situación registrada en Santa Cruz volvió a colocar ese debate sobre la mesa.
El propio empresario profundizó esa mirada al señalar que "hay una política de inversión y una política de desinversión. Lo que está practicando la provincia de Santa Cruz es la política de la desinversión". La frase dejó en evidencia que el conflicto ya excede una discusión puntual y se inscribe en una disputa más amplia sobre el modelo de desarrollo pesquero en la Patagonia.
Desde la empresa aclararon que la planta que actualmente funciona en Caleta Paula seguirá operativa y que los empleos existentes no corren riesgo inmediato. Sin embargo, la continuidad de lo que ya está en marcha no alcanza para disimular el impacto de las inversiones que dejarán de llegar.
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El caso también expone la dependencia que muchas economías regionales mantienen respecto de un puñado de grandes compañías. En ciudades donde cada proyecto puede significar decenas o cientos de puestos de trabajo, las decisiones empresariales adquieren un peso que trasciende lo económico y terminan influyendo sobre la agenda política local.
Mientras Santa Cruz pierde oportunidades de expansión, Chubut aparece como la principal beneficiaria del nuevo escenario. Allí desembarcarán las futuras inversiones de Conarpesa, reforzando una estrategia que muchos observan como una señal dirigida no sólo a una provincia, sino a todo el mapa pesquero argentino.














