
La legisladora Berenice Iañez cuestionó a la expresidenta y defendió a Axel Kicillof. El kirchnerismo respondió con duros reproches a Larroque.

La interna del peronismo bonaerense volvió a quedar expuesta después de una frase de la legisladora porteña Berenice Iañez, alineada con el espacio que impulsa el gobernador Axel Kicillof. Sus declaraciones contra Cristina Kirchner provocaron una reacción inmediata del kirchnerismo duro y reactivaron una disputa que venía acumulando señales de tensión. El episodio volvió a mostrar que las diferencias dentro del PJ ya no se tramitan solo en reuniones reservadas, sino también en discursos públicos, redes y mensajes cruzados entre sectores.
Iañez participó de una actividad organizada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo y allí defendió el rol político de Kicillof en el armado opositor. En ese marco, cuestionó a la expresidenta con una frase que generó malestar en el cristinismo. “Por más que ahora esté bastante equivocada y jode bastante las pelotas”, dijo la legisladora al mencionar a Cristina dentro de una enumeración de figuras del movimiento nacional y popular.


La dirigente también apuntó contra la centralidad que el kirchnerismo le asigna a las apariciones de Cristina desde su domicilio. Lo hizo con una comparación que fue leída como una crítica directa al modo en que la conducción cristinista intenta ordenar al peronismo. “Cuando me quieren venir a decir que un proceso lo van a ordenar desde un balcón shakesperiano, cada vez están más Romeo y Julieta los compañeros, y eso no terminó bien”, afirmó durante su exposición.
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La respuesta del sector más cercano a Cristina no tardó en llegar y tuvo como destinatarios políticos a Kicillof y a Andrés “Cuervo” Larroque. En el kirchnerismo consideran que Iañez no habló como una dirigente aislada, sino como parte de un espacio que responde al gobernador bonaerense y al ministro de Desarrollo de la Comunidad. Por eso, el enojo no se concentró únicamente en la legisladora, sino también en quienes la ubican dentro del esquema político del kicillofismo.
Desde ese sector remarcaron que las palabras de Iañez cruzaron un límite político y personal. La crítica se apoyó especialmente en la situación judicial de Cristina y en las restricciones que atraviesa en su vida cotidiana. “Decir que Cristina jode bastante, cuando está presa y con limitaciones en las visitas, es un desastre desde lo humano, más que desde lo político”, plantearon cerca de la expresidenta.
El malestar también se vinculó con el lugar simbólico del balcón de San José 1111, convertido en un punto de contacto entre Cristina y su militancia. Para La Cámpora, relativizar ese gesto implica desconocer el contexto en el que se encuentra la exmandataria y el peso emocional que tiene para sus seguidores. “El balcón es el único lugar que tiene para estar en contacto con la gente que la quiere. Deberían ser más respetuosos”, expresaron desde el cristinismo.
La intervención de Iañez incluyó además una defensa cerrada de la estrategia de Kicillof frente a los cuestionamientos internos. La legisladora sostuvo que el gobernador decidió no responder con ruptura abierta porque, según su mirada, eligió concentrarse en otras prioridades políticas. “Axel está demostrando que sabe mucho de táctica y también de estrategia, porque sabe cuáles son las peleas verdaderas”, señaló ante los presentes.
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Otro punto sensible fue la discusión por el desdoblamiento electoral bonaerense, una decisión que había generado fuertes diferencias entre el gobernador y el kirchnerismo. Iañez recordó ese proceso como un momento de presión interna y lo describió con dureza. “Hasta en un Congreso del PJ nos amenazaron y nos amenazaba mamá, que decía que la Provincia de Buenos Aires se va a prender fuego”, afirmó, en una frase que profundizó el enojo del cristinismo.
La legisladora también cuestionó a sectores de La Cámpora, aunque sin mencionarlos de manera directa. En su discurso sostuvo que existen dirigentes que no quieren resignar posiciones de poder y que no acompañan el liderazgo territorial de Kicillof. “Para ser revolucionario hay que tener entrega y para tener entrega hay que perder privilegios”, expresó, antes de acusar a esos sectores de sostener intereses particulares por encima de un proyecto popular.
El nuevo cruce deja al peronismo frente a una discusión que no termina de cerrarse: quién ordena la conducción, cómo se construye una alternativa nacional y qué lugar ocupa Cristina en esa arquitectura política. Mientras el kicillofismo busca mostrar al gobernador como una figura con proyección propia, La Cámpora insiste en defender la centralidad de la expresidenta. En ese choque, una frase de Iañez volvió a encender una pelea que parecía en pausa, pero que sigue abierta dentro del PJ.














