
Los cables de EEUU mostraron la crisis que la dictadura ya no podía ocultar en Malvinas
Actualidad16/06/2026
REDACCIÓNInformes desclasificados describieron el deterioro militar argentino, el desconcierto interno del régimen y las primeras protestas por la derrota.

La caída de Puerto Argentino ya aparecía como un desenlace casi inevitable para la diplomacia estadounidense antes de que se formalizara la rendición argentina en Malvinas. Los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de Estados Unidos muestran que la derrota no fue leída como un hecho sorpresivo, sino como el punto final de una situación militar y política que se deterioraba con rapidez.
Los informes fueron elaborados por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, encabezada por Harry Schlaudeman, y enviados al entonces secretario de Estado, Alexander Haig. Desde esa mirada diplomática, la guerra ya había ingresado en una etapa crítica, con combates intensos cerca de Puerto Argentino y con señales de incertidumbre dentro del gobierno de facto.


Uno de los cables enviados el 14 de junio de 1982 indicaba que autoridades argentinas admitían en privado que la caída de la capital de las islas resultaba prácticamente inevitable. Esa lectura convivía con un discurso interno que todavía sostenía que el avance británico tendría un costo elevado para sus tropas.
La documentación también registró la creación de una zona neutral destinada a proteger a civiles y heridos. Esa gestión, vinculada al Comité Internacional de la Cruz Roja, aparecía en los reportes como parte de un clima de final de conflicto, aun antes de que se anunciara oficialmente el cese de las hostilidades.
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El deterioro militar se mezclaba con la parálisis política dentro de la dictadura encabezada por Leopoldo Galtieri. Los cables reflejaron diferencias entre mandos militares, dudas sobre cómo enfrentar el desenlace de la guerra y discusiones internas por la crisis que se abriría una vez consumada la derrota.
La visita de Juan Pablo II a la Argentina, ocurrida pocos días antes del final del conflicto, también fue analizada por los diplomáticos estadounidenses. Los informes destacaron que el mensaje de paz del pontífice había sido claro, aunque consideraron que buena parte de la conducción militar evitó profundizar en ese contenido.
En esa misma lectura, los documentos señalaron que Galtieri intentó capitalizar políticamente la presencia del Papa en plena crisis. La imagen pública del gobierno militar quedaba así atravesada por una contradicción cada vez más difícil de sostener: un discurso de resistencia hacia afuera y una evaluación privada que ya asumía el deterioro del frente argentino.
Horas después del cese del fuego, los reportes comenzaron a describir otro foco de tensión en Buenos Aires. Frente a la Casa Rosada, cientos de personas reclamaban explicaciones por la derrota y cuestionaban el accionar del régimen militar tras semanas de información controlada sobre el curso de la guerra.
Los cables señalaron que muchos ciudadanos consideraban que la dictadura había ocultado datos dura
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nte el conflicto y que había llevado al país a una guerra sin posibilidades reales de éxito. Ese malestar social se convirtió en una señal política inmediata, porque la rendición no cerró solamente una operación militar, sino que aceleró la descomposición del poder que la había impulsado.
La rendición argentina se formalizó el 14 de junio de 1982, cuando el gobernador militar de las islas, Mario Benjamín Menéndez, acordó el cese de hostilidades con el general británico Jeremy Moore. Tres días después, la derrota precipitó la caída política de Galtieri y dejó a la última dictadura militar frente a un deterioro que ya no podía administrar con comunicados ni control informativo.
Los documentos desclasificados exponen cómo Estados Unidos observó, desde Buenos Aires, el tramo final de la guerra y el impacto inmediato que tuvo sobre el régimen militar. La lectura diplomática anticipó no sólo la derrota en las islas, sino también la crisis política que empujaría el comienzo del derrumbe definitivo de la dictadura y el camino hacia el regreso democrático.













