
El taller abordará el cuento de George Langelaan y las películas de Kurt Neumann y David Cronenberg este jueves en la Biblioteca Pedagógica.

Una criatura nacida de un experimento fallido volverá a ocupar el centro de una charla abierta en Puerto Madryn. El Taller Cultural de Cine y Literatura dedicará su próximo encuentro a “La mosca”, una obra que pasó del relato breve a dos adaptaciones cinematográficas con lecturas muy distintas. La actividad será este jueves 18 de junio, a las 17.30, en la Biblioteca Pedagógica, ubicada en Mitre 1046. La propuesta invita a mirar cómo una misma historia puede cambiar de tono, lenguaje y sentido cuando cruza de la literatura al cine, sin perder la inquietud que la volvió reconocible para varias generaciones de lectores y espectadores.
La convocatoria parte de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Puerto Madryn y mantiene el formato habitual del taller: lectura, proyección, análisis y conversación compartida. En esta oportunidad, el punto de partida será el cuento original de George Langelaan, publicado en 1957, y sus dos versiones cinematográficas más conocidas. La primera llegó al cine en 1958 bajo la dirección de Kurt Neumann, con Vincent Price entre sus protagonistas. La segunda apareció en 1986, dirigida por David Cronenberg y protagonizada por Jeff Goldblum y Geena Davis, con una relectura que convirtió al relato en una referencia del cine de transformación física y terror científico.


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El interés del encuentro está en el recorrido de una idea simple y perturbadora: un científico prueba una máquina de teletransportación y su cuerpo queda fusionado con el de un insecto. Ese accidente narrativo le permitió a “La mosca” instalar preguntas sobre identidad, cuerpo, ambición técnica y pérdida de control. La historia no depende solo del susto o del impacto visual, porque también trabaja sobre la fragilidad humana frente a un invento que promete dominar la materia. Esa tensión explica por qué el relato sobrevivió al paso del tiempo y por qué cada película encontró una manera propia de ponerlo frente al público.
La versión de 1958 consolidó una atmósfera inquietante que terminó asociada al cine fantástico de la época. La película dirigida por Kurt Neumann alcanzó un lugar de culto y dejó una escena final recordada dentro del imaginario popular. Ese desenlace, que marcó a espectadores durante décadas, sostuvo la vigencia de una producción que también dio lugar a secuelas. La adaptación llevó el cuento a un registro de misterio, laboratorio y tragedia familiar, con una construcción visual propia del cine de mediados del siglo XX. Desde allí, el taller podrá abordar cómo Hollywood tradujo la rareza literaria en una imagen destinada a perdurar.
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La relectura de David Cronenberg, estrenada en 1986, abrió otra puerta sobre el mismo material. Con Jeff Goldblum y Geena Davis, la película llevó la transformación del protagonista hacia una dimensión más física, dolorosa y progresiva. Esa versión es considerada una de las reinterpretaciones más destacadas del género porque no se limitó a repetir el cuento ni la película anterior. Cronenberg trabajó la mutación como experiencia íntima, deterioro corporal y pérdida emocional. En el cruce con el relato original, esa mirada permite analizar cómo una adaptación puede modificar el centro de una obra sin romper su núcleo narrativo.
La figura de George Langelaan también suma una historia propia detrás del texto. Antes de dedicarse a la ficción, trabajó como periodista y durante la Segunda Guerra Mundial actuó como agente al servicio de los Aliados. Más tarde, esas experiencias como espía quedaron plasmadas en un libro. Su acercamiento posterior a fenómenos paranormales y relatos especulativos abrió el camino para cuentos como “La mosca”, donde ciencia, accidente y horror aparecen mezclados en una misma premisa. Ese perfil del autor amplía el campo de lectura, porque permite pensar la obra desde una biografía atravesada por observación, secreto y riesgo.
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El taller no se plantea solo como una charla sobre películas conocidas. La propuesta permite comparar tres momentos de una misma obra: el cuento publicado en una revista estadounidense, la adaptación clásica de fines de los años cincuenta y la versión de Cronenberg en los ochenta. Cada etapa responde a sensibilidades culturales diferentes, con modos distintos de representar el miedo, la tecnología y el cuerpo. Ese contraste le da densidad al encuentro en la Biblioteca Pedagógica, donde cine y literatura funcionarán como lenguajes complementarios para discutir cómo cambia una historia cuando cambia su época.
La elección de “La mosca” también resulta atractiva porque combina cultura popular y análisis crítico. La historia circuló por revistas, salas de cine, secuelas, debates de género y memorias de espectadores. Al mismo tiempo, conserva una estructura apta para pensar adaptaciones, decisiones de puesta en escena y transformaciones del relato. En ese punto, el taller puede interesar tanto a quienes se acerquen por curiosidad como a lectores, cinéfilos, docentes o personas que quieran compartir interpretaciones. La actividad no exige una formación previa, sino disposición para mirar la obra desde más de un ángulo.
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La Biblioteca Pedagógica, en Mitre 1046, vuelve a funcionar como espacio de encuentro cultural para la ciudad. El horario previsto, este jueves a las 17.30, permite que la propuesta se integre a la agenda de actividades abiertas de Puerto Madryn. La invitación apunta a reunir a personas interesadas en escuchar, mirar fragmentos, recuperar datos del cuento y poner en común lecturas sobre sus adaptaciones. En ese marco, la participación del público forma parte de la dinámica, porque cada versión de la obra habilita preguntas sobre qué se conserva, qué se altera y qué efecto produce cada elección artística.
El cierre del encuentro quedará en la conversación que se produzca entre asistentes, textos e imágenes. La historia de George Langelaan ofrece el punto de partida, pero las películas de Neumann y Cronenberg permiten revisar cómo una misma idea puede adquirir formas muy distintas sin perder potencia. El valor de la actividad estará en esa comparación: observar el viaje de una obra que empezó como cuento breve, llegó a Hollywood, encontró una segunda vida en los ochenta y todavía permite discutir qué sucede cuando la ciencia ficción toca el miedo más básico a dejar de ser uno mismo.

















