
ALEA advirtió que la función Fixture 2026 podría violar reglas del juego online. La empresa sostiene que no recauda ni distribuye fondos.

La función Fixture 2026 de Mercado Pago abrió una discusión que va más allá del entusiasmo por el Mundial. Lo que para la empresa aparece como una competencia gratuita de pronósticos, para los reguladores oficiales del juego puede ingresar en una zona legal sensible. La polémica se concentra en los llamados torneos de amigos, una modalidad que permite competir en grupos privados y asociar los resultados deportivos con eventuales pagos entre participantes.
La advertencia fue realizada por la Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales, conocida como ALEA, que reúne a los entes reguladores de juegos de azar del país. El organismo envió una nota formal a Mercado Libre S.R.L. para plantear que la herramienta podría encuadrarse como un sistema de captación de apuestas sin autorización. En ese marco, señaló que la operatoria presenta “características que podrían ser encuadradas como un sistema de captación de apuestas” en los términos del artículo 301 bis del Código Penal.


El punto central del planteo está en la frontera entre un juego promocional y una apuesta. Mercado Pago sostiene que su propuesta es gratuita, que los usuarios compiten por puntos y que la aplicación no recauda ni reparte dinero entre los participantes. ALEA, en cambio, considera que la posibilidad de fijar montos dentro de los torneos privados altera esa condición y aproxima la dinámica a un esquema de apuestas entre usuarios.
La herramienta permite armar grupos de hasta 50 personas bajo dos formatos. Uno es Amistoso, sin dinero de por medio, y otro es Porotos, donde se puede elegir un monto de referencia de hasta 70.000 pesos por participante. En un torneo completo, esa cifra podría reunir hasta 3.500.000 pesos como premio potencial, aunque Mercado Pago afirma que cualquier transferencia posterior queda a criterio voluntario de los usuarios.
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La empresa buscó despegarse de la administración del dinero con una aclaración en el reglamento. Allí indica que su función se limita a ofrecer una herramienta tecnológica para registrar resultados y ordenar la competencia interna. Además, sostiene que la app “no organiza ni interviene en ningún acuerdo económico entre los integrantes, ni recibe ni envía fondos con motivo del torneo”.
Para ALEA, esa aclaración no alcanza para dejar fuera a la función del marco regulatorio. Según la nota enviada a la compañía, Mercado Libre facilita herramientas financieras para transferencias vinculadas causalmente al acierto de pronósticos deportivos. El organismo afirmó que esa previsión “desnaturaliza la gratuidad de una operatoria estrictamente promocional” y puede transformarla en un sistema de pozos mutuos o apuestas.
La discusión también incluye el posible beneficio económico indirecto para la billetera digital. Los reguladores sostienen que, aun sin cobrar una comisión explícita, el flujo de fondos queda dentro del ecosistema de Mercado Pago. En esa lectura, la plataforma incrementa transacciones, retiene usuarios y genera una ventaja comercial asociada a una dinámica lúdica vinculada al Mundial.
Desde la empresa remarcan que Fixture 2026 superó las expectativas de participación y que no existe obligación de pago entre usuarios. También sostienen que los premios oficiales dependen de una trivia de conocimiento general y no únicamente del acierto de resultados deportivos. Fuentes de la compañía indicaron que “Mercado Pago no recauda ni redistribuye dinero de los usuarios en ninguna instancia”.
El conflicto aparece en un contexto de mayor preocupación pública por el juego online y el acceso de adolescentes a plataformas digitales. En el sector regulatorio recuerdan que existe un convenio de cooperación entre ALEA y Mercado Libre desde 2020, orientado al juego responsable y al bloqueo de cuentas o publicaciones vinculadas con apuestas ilegales. Por eso, el lanzamiento de una función masiva ligada a pronósticos mundialistas encendió una alarma adicional.
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Mercado Pago asegura que los menores no participan en Fixture 2026, mientras los reguladores advierten sobre la necesidad de sostener controles estrictos. La discusión no se limita a si la empresa toca o no el dinero, sino a si organiza una estructura que facilita acuerdos económicos entre jugadores. Esa diferencia será clave para definir si la función puede continuar como una experiencia social o si deberá adecuarse a las normas provinciales sobre juegos de azar.
La polémica expone cómo una práctica tradicional, como el prode entre amigos, cambia de escala cuando se integra a una billetera digital con millones de usuarios. Lo que antes podía quedar limitado a un grupo familiar o laboral ahora se organiza desde una app financiera de alcance nacional. En esa transformación tecnológica aparece el interrogante regulatorio: cuándo un entretenimiento privado pasa a ser una operatoria alcanzada por las reglas del juego online.















