
La formación no cubrió el mínimo de 60 pasajeros y canceló el servicio del sábado, mientras el personal sostiene mantenimiento rumbo al invierno.

Cuatro pasajes vendidos no alcanzaron para sostener la salida prevista de La Trochita desde Esquel hacia Nahuel Pan. La formación debía partir el sábado, pero la baja demanda obligó a suspender el viaje con una semana de anticipación. El mínimo definido para cubrir los costos operativos es de 60 pasajeros, una cifra muy superior a la venta registrada entre el martes y el miércoles previos.
La decisión se tomó antes de llegar al día del servicio para evitar gastos que el tren no podía compensar con la recaudación disponible. El subgerente del tren, Miguel Sepúlveda, explicó que el movimiento de la formación implica una estructura operativa pesada desde varias horas antes de la salida. Esa preparación incluye consumo de combustible, personal en distintos puntos del recorrido y tareas técnicas necesarias para garantizar el viaje.


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El dato económico más fuerte aparece en el combustible que demanda el trayecto. Solo para realizar el recorrido entre Esquel y Nahuel Pan, la locomotora consume 600 litros de gasoil durante unas tres horas de funcionamiento. Con un valor del litro ubicado entre 2.000 y 2.100 pesos, el gasto en combustible se acerca a los 2 millones de pesos por salida.
A ese costo se suma el operativo completo de trabajadores que intervienen en cada servicio. Sepúlveda precisó que participan conductores, personal de cortes de vía, informantes, guardas, mecánicos y otros empleados necesarios para la circulación. Según el cálculo informado, esa estructura demanda alrededor de 12 millones de pesos por cada salida de La Trochita.
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La venta anticipada encendió la señal de alerta porque estuvo muy por debajo del comportamiento esperado para una salida de fin de semana. “Lo habitual para esos días de la semana es tener un mínimo de 40 pasajes vendidos y proyectar entre 20 y 30 más para el viernes o el mismo sábado”, explicó Sepúlveda. En este caso, la proyección quedó demasiado lejos del piso de 60 pasajeros establecido por las autoridades.
La suspensión también evitó una complicación administrativa posterior para el servicio turístico. Si el tren esperaba hasta último momento y no alcanzaba el número mínimo, la empresa debía devolver el dinero de los pasajes ya vendidos. Por eso, la cancelación anticipada buscó reducir trámites, costos y molestias para quienes habían comprado boletos.
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La baja demanda no frenó por completo la actividad del personal ferroviario. Los días sin salidas se aprovechan para avanzar en mantenimiento de coches y trabajos sobre la vía. Entre esas tareas aparece el desmalezado del recorrido, necesario para evitar que la vegetación de primavera y verano golpee las formaciones durante el trayecto.
Sepúlveda remarcó que la locomotora de Esquel se encuentra en buenas condiciones. El equipo ya trabaja con la mirada puesta en el cronograma previsto para las vacaciones de invierno de julio. Esa etapa será importante para medir si el atractivo turístico logra recuperar volumen de pasajeros en una temporada tradicionalmente relevante para la zona.
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La situación quedó vinculada al contexto económico que atraviesan las familias. El subgerente señaló que el viaje en La Trochita compite con otros gastos dentro del presupuesto turístico y recreativo. “La realidad económica afecta el presupuesto de las familias para viajar y también para realizar este tipo de paseos”, sostuvo.
El episodio expone la fragilidad operativa de un servicio emblemático cuando la demanda cae por debajo del punto de equilibrio. La Trochita conserva valor histórico y turístico, pero cada salida exige una inversión considerable antes de que los pasajeros suban al tren. El límite inmediato estará en sostener el mantenimiento, cuidar la locomotora y llegar a las vacaciones de invierno con un cronograma que pueda cubrir sus costos.
Fuente: EQS Notas
















