
La defensa del padrastro de Ángel planteó que las lesiones pudieron originarse en el hospital
Policiales19/06/2026
REDACCIÓNEl abogado de Michel González pidió pericias para analizar si las marcas en la cabeza del niño podrían estar vinculadas a una práctica médica.

La investigación por la muerte de Ángel López sumó un nuevo planteo de la defensa de Michel González, el padrastro del niño. En una audiencia realizada ante el juez penal Martín Cosmaro, el defensor público Alejandro Varas instaló una hipótesis alternativa sobre el origen de las lesiones detectadas en la cabeza del menor. Según expuso, esas marcas podrían haberse producido durante la internación en el Hospital Regional y no necesariamente antes del ingreso al centro de salud.
El planteo fue realizado en el marco de una causa de fuerte sensibilidad pública, donde la fiscalía investiga la muerte del niño y sostiene una acusación contra su madre y su padrastro. La defensa, en cambio, busca abrir una línea de análisis vinculada con los estudios médicos realizados durante la internación. Varas sostuvo que existen aspectos periciales que deben ser profundizados antes de atribuir esas lesiones a una conducta dolosa de los adultos responsables del cuidado del niño.


Durante la audiencia, el abogado remarcó que la médica que recibió a Ángel no habría constatado lesiones externas al momento del ingreso. También señaló que, según su lectura del caso, la autopsia no habría registrado en el análisis externo del cuerpo las marcas que luego fueron vinculadas al cuero cabelludo. “La Fiscalía pudo compartir una entrevista con la médica que recibe al niño, no constató ningún tipo de lesiones, tampoco lo hizo la autopsia en el análisis externo del cuerpo”, planteó Varas ante el juez.
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El defensor apoyó su exposición en el informe histopatológico y en la línea temporal de la internación. Según detalló, Ángel ingresó al Hospital Regional el 5 de abril a las 8:30 y falleció el 6 de abril a las 23:40. A partir de esa secuencia, sostuvo que si se toma como referencia una data no menor a 12 horas, las lesiones podrían haberse producido mientras el niño ya estaba internado. Esa interpretación fue presentada como una hipótesis defensiva que deberá ser evaluada mediante nuevas pericias.
Varas aclaró que no busca atribuir una conducta dolosa a los profesionales de la salud. Su planteo apunta a determinar si alguna práctica médica pudo haber generado o explicado las infiltraciones observadas en el cuero cabelludo. “No podría haber una conducta dolosa en ninguno de los profesionales”, expresó, antes de remarcar que su objetivo es probar si existió una relación entre esas marcas y algún procedimiento realizado durante la internación.
La defensa pidió profundizar los puntos de pericia vinculados con la tomografía, la evolución clínica del niño y la posibilidad de que las lesiones estén asociadas a una práctica hospitalaria. En particular, Varas mencionó un estudio de electroencefalograma que se habría realizado unas seis horas antes del fallecimiento. Según su planteo, ese procedimiento podría ser analizado dentro del cuadro general de salud de Ángel, quien atravesaba una falla multiorgánica.
El abogado reconoció que el electroencefalograma, por sí mismo, no debería producir lesiones. Sin embargo, sostuvo que en un cuerpo con deterioro severo y alteraciones en la consistencia de la sangre podrían haberse generado marcas en la zona del cráneo. “En sí el electroencefalograma no genera ningún tipo de lesiones, pero en situaciones particulares, en un cuerpo con falla multiorgánica la sangre pierde determinada consistencia”, argumentó.
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El punto central del planteo defensivo es que la causa de esas lesiones todavía debe ser analizada con mayor precisión. Varas afirmó que la ampliación del informe de autopsia no sería compatible, según su interpretación, con una data superior a las 12 horas. Por eso pidió que se examine si las marcas pudieron aparecer en una ventana temporal más cercana al fallecimiento, cuando Ángel ya se encontraba bajo atención médica.
La hipótesis de la defensa no modifica, por ahora, la imputación ni la investigación principal. Se trata de una estrategia procesal orientada a cuestionar la atribución directa de las lesiones a los padres o cuidadores y a solicitar nuevas medidas técnicas. La fiscalía, en tanto, mantiene su investigación sobre lo ocurrido antes del ingreso del niño al hospital y sobre las condiciones en las que llegó al centro asistencial.
El caso continúa bajo análisis judicial y dependerá de los informes médicos, periciales y testimoniales que se incorporen en las próximas etapas. La discusión sobre el origen de las lesiones se volvió uno de los ejes centrales de la causa, porque puede incidir en la reconstrucción de los hechos y en la responsabilidad penal de los imputados. Mientras tanto, la defensa insiste en que hay elementos científicos que deben ser revisados antes de sostener una acusación definitiva.
La audiencia dejó expuesta la disputa entre la hipótesis acusatoria y la estrategia defensiva. Por un lado, la fiscalía busca sostener que las lesiones son compatibles con un episodio previo de violencia. Por el otro, la defensa de González pretende demostrar que al menos algunas marcas podrían explicarse dentro del período de internación. Será la Justicia la que deberá determinar, con base en las pericias, qué ocurrió con Ángel y cuándo se produjeron las lesiones investigadas.














