
El Boeing 747-8 reemplazará al avión presidencial usado por más de 35 años, tendrá nuevos colores y encabezará un sobrevuelo el 4 de julio.

Un Boeing 747-8 valuado en 400 millones de dólares fue presentado por Donald Trump como el nuevo avión presidencial de Estados Unidos. La aeronave fue aceptada como obsequio del gobierno de Qatar y pasará a cumplir funciones como Air Force One. El cambio reemplazará al Boeing 747-2 que trasladó a presidentes estadounidenses durante más de 35 años.
La presentación se realizó en la Base Conjunta Andrews, ubicada en las afueras de Washington y utilizada históricamente como aeropuerto presidencial. Trump bajó las escaleras del avión dentro de un hangar preparado para alojar a la nueva aeronave. El mandatario destacó el nivel de lujo del modelo y defendió su incorporación a la flota presidencial.


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El avión tendrá una aparición pública de alto perfil durante el 4 de julio, cuando encabezará un gran sobrevuelo sobre Washington. La fecha coincidirá con el 250° aniversario de la Independencia de Estados Unidos. Ese vuelo buscará ubicar a la nueva aeronave como símbolo central de una celebración nacional de fuerte impacto político e institucional.
La llegada del nuevo Air Force One también marcó la despedida del viejo avión presidencial. Trump regresó de Europa el jueves por la mañana a bordo del Boeing 747-2 que será reemplazado. Desde la Casa Blanca, integrantes del equipo oficial publicaron mensajes de despedida para el aparato que sirvió durante décadas a distintos gobiernos.
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El director de comunicaciones de Trump, Steven Cheung, fue uno de quienes despidió públicamente a la aeronave anterior. “Buen trabajo, buen y fiel servidor. ‘El último viaje’”, escribió en una publicación en X. La frase buscó instalar una transición simbólica entre el viejo avión presidencial y el nuevo modelo presentado por el mandatario.
Trump describió al Boeing 747-8 con un tono de fuerte valoración personal. “Nunca habrá otro igual. Es único. Se considera el avión más lujoso del mundo”, dijo al referirse a la aeronave. Luego agregó: “Cuando se construyó, se hizo con un nivel de calidad que probablemente nunca se vuelva a ver”.
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El tamaño del nuevo avión también obligó a modificar la infraestructura disponible. Según afirmó Trump, el hangar desde donde habló debió construirse especialmente para recibir la aeronave. Esa dimensión refuerza la diferencia con el modelo anterior y anticipa una etapa de adaptación antes de su uso pleno como avión presidencial.
La Fuerza Aérea informó que el Boeing 747-8 comenzará pronto sus vuelos de puesta en servicio. Esas operaciones funcionarán como una prueba final para completar la modificación de la aeronave. Solo después de ese proceso podrá utilizarse de manera regular para transportar al presidente.
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La aceptación del avión qatarí provocó críticas por posibles conflictos de intereses y cuestionamientos de seguridad. Trump rechazó esas objeciones y defendió el regalo como una ventaja para los contribuyentes estadounidenses. “¿Por qué nuestros militares, y por ende nuestros contribuyentes, deberían verse obligados a pagar cientos de millones de dólares cuando pueden obtenerlo gratis de un país que quiere recompensarnos por un trabajo bien hecho?”, escribió el año pasado en Truth Social.
En esa misma defensa pública, el mandatario planteó que rechazar la aeronave sería un error. “Solo un tonto no aceptaría este regalo en nombre de nuestro país”, sostuvo. Además, indicó que el avión qatarí será utilizado hasta que la Fuerza Aérea reciba una nueva flota de Boeing prevista para 2028.
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El nuevo diseño exterior también rompe con una tradición visual de varias décadas. Según la información difundida, se eliminó la combinación de colores azul claro impulsada por Jacqueline Kennedy y utilizada desde entonces en los aviones presidenciales. En su lugar, el fuselaje exhibe una paleta de rojo, blanco, dorado y azul oscuro.
La presentación deja al nuevo Air Force One en una etapa de transición técnica antes de su incorporación definitiva al servicio presidencial. La aeronave ya fue mostrada como pieza política, símbolo de lujo y reemplazo de un modelo histórico, pero todavía debe completar sus pruebas operativas. El límite inmediato estará en superar esos vuelos de puesta en servicio y resolver las críticas abiertas por su origen qatarí antes de su uso pleno.
Fuente: N A
















