
La mora récord empujó a las provincias a lanzar planes de alivio para familias endeudadas
Actualidad20/06/2026
REDACCIÓNCABA, Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Misiones y Córdoba activan líneas para refinanciar tarjetas y préstamos ante atrasos crecientes en hogares.

El atraso en tarjetas y préstamos dejó de ser un problema aislado de algunos hogares y pasó a convertirse en una preocupación política para varias provincias. La mora familiar llegó a niveles récord y obligó a distintos distritos a diseñar planes de refinanciación, consolidación de deudas y créditos con condiciones especiales. La respuesta no es uniforme, porque cada administración eligió un mecanismo propio, con bancos provinciales, tasas subsidiadas, plazos extendidos o proyectos legislativos. El punto común aparece en la urgencia de evitar que las familias queden afuera del sistema financiero formal. La deuda cotidiana, nacida muchas veces del consumo básico, ahora exige una salida institucional.
La Ciudad de Buenos Aires fue la última en sumarse con la aprobación del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal. El plan permite refinanciar deudas bancarias en mora originadas en préstamos personales y tarjetas de crédito, pero deja afuera obligaciones con billeteras virtuales o entidades no reguladas por el Banco Central. Los créditos solo pueden utilizarse para cancelar compromisos existentes con el Banco Ciudad o con cualquier “entidad bancaria regulada por el BCRA”. La tasa nominal anual fija máxima quedó en 35% y el plazo mínimo de devolución será de 24 cuotas mensuales. Desde la entrada en vigencia de la ley, las personas alcanzadas tendrán 60 días para iniciar el trámite.


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El acceso en CABA combina requisitos de mora, ingresos y residencia. Para pedir el beneficio, las personas deberán registrar deudas de tarjetas o préstamos personales con entidades financieras y figurar en la Central de Deudores del Banco Central en Situación 2 o Situación 3 al 1° de junio de 2026. También deberán acreditar ingresos familiares inferiores a 10 salarios mínimos, equivalentes a 3.678.000 pesos, y demostrar que las cuotas adeudadas representan más del 30% de los ingresos mensuales del hogar. La exigencia de domicilio real en la Ciudad, con una antigüedad mínima de dos años, completa el filtro. El diseño apunta a hogares con atraso comprobado, no a una refinanciación general para cualquier tomador de crédito.
La provincia de Buenos Aires ya ofrece alternativas a través del Banco Provincia para personas con deudas de consumo en mora reciente. Las opciones permiten acceder a plazos de hasta 72 meses, un horizonte más largo que busca bajar el peso de la cuota mensual. También se sumó una línea especial con una tasa anual del 39% para deudas con atrasos de hasta 90 días y del 31% para quienes superen ese período, dirigida a situaciones de sobreendeudamiento. El esquema bonaerense se apoya en la banca pública para ordenar compromisos antes de que escalen hacia una irregularidad mayor. En los hechos, la provincia busca transformar varias deudas dispersas en una carga más administrable.
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Santa Fe eligió otro camino con el Plan de Protección de los Ingresos, orientado a trabajadores públicos y privados, autónomos y jubilados con descuentos crediticios que pesan sobre sus haberes. El gobierno provincial describió un universo amplio de afectados: “En la provincia, el 33 % de los empleados estatales registra descuentos por créditos en sus recibos de haberes; de ese total, unos 12.000 superan el umbral del 25 % de afectación salarial. A ellos se suman 7.000 jubilados y cerca de 60.000 trabajadores privados y autónomos en situación similar”. La medida no se limita a mirar la mora formal, sino el porcentaje del salario tomado por deudas. Allí aparece una señal crítica: muchas familias todavía pagan, pero lo hacen con ingresos cada vez más comprometidos.
Corrientes puso en marcha Corrientes Sostiene, un programa con más de 130.000 millones de pesos destinados a familias con deudas en tarjetas. El esquema permite refinanciar compromisos en 6 o 12 cuotas fijas y aplica una reducción de 29 puntos porcentuales frente a las condiciones habituales. El alcance estimado llega a unos 89.000 beneficiarios, un número alto para una provincia donde el endeudamiento de consumo también presiona sobre el comercio local. Misiones, por su parte, extendió un programa junto al Banco Macro con tasas bonificadas para refinanciar tarjetas y préstamos. En ese caso, el acceso contempla empleados públicos, municipales, jubilados y pensionados que registren mora.
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Córdoba incorporó una herramienta del Banco de Córdoba para consolidar deudas en una sola cuota mensual. El plan alcanza a clientes que cobran sus salarios en la entidad, tanto del sector público como del privado, con tasas anuales que varían entre 45% y 70% según el plazo elegido. La devolución puede extenderse hasta 60 meses, una variable central para reducir el peso de pagos acumulados. Mendoza analiza el “Programa Provincial de Rescate Financiero de Hogares Mendocinos”, con cuotas de 36 a 60 meses, tasas subsidiadas y alcance para familias con ingresos de hasta 10 salarios mínimos. En paralelo, La Rioja estudia alternativas propias para asistir a hogares en mora.
Chubut también aparece dentro del mapa de respuestas provinciales, aunque todavía en instancia legislativa. La diputada Norma Arbilla impulsa el proyecto PL014/2026, orientado a empleados públicos y clientes del Banco del Chubut. La iniciativa busca ofrecer créditos de refinanciación con tasas subsidiadas y respaldo de un fondo de garantía para facilitar el acceso de quienes lo necesiten. El punto resulta especialmente sensible para una provincia donde el salario público, el consumo local y el crédito bancario suelen tener un vínculo directo en ciudades medianas y pequeñas. Si el proyecto prospera, podría funcionar como una salida para familias que ya concentran varias obligaciones en una misma cuenta salarial.
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El crecimiento de estos programas revela una lectura compartida: la mora de los hogares dejó de ser solo un indicador bancario. A nivel país, el atraso se elevó al 12%, aunque fuentes del sistema financiero sostienen que podría haberse estabilizado en los últimos meses. El Congreso nacional también mantiene en agenda iniciativas de desendeudamiento familiar impulsadas por distintos bloques, entre ellos el peronismo, Provincias Unidas, Coherencia y el PRO. La variedad de propuestas muestra matices entre gobiernos locales y la posición nacional, pero también una coincidencia básica. La deuda de consumo empezó a condicionar ingresos, consumo y estabilidad de millones de hogares.
El límite de estos planes estará en su alcance real. Muchas herramientas cubren solo deudas bancarias, mientras una parte importante del endeudamiento familiar circula por billeteras virtuales, financieras no bancarias, comercios, aplicaciones o créditos informales. La refinanciación puede ordenar vencimientos y bajar cuotas, pero no reemplaza ingresos suficientes ni resuelve por sí sola la pérdida de capacidad de pago. Los distritos intentan evitar que el atraso derive en exclusión crediticia, embargos o nuevas cadenas de deuda. La consecuencia pendiente queda en saber si estas medidas llegarán antes de que la mora se convierta en una carga permanente para hogares que ya destinan buena parte de sus ingresos a pagar compromisos atrasados.
Fuente: Infobae.
















