
Multan a una empresa por despedir a un empleado que corría maratones pero tenía certificado médico
Actualidad21/06/2026
REDACCIÓNLa justicia laboral rechazó las pruebas de un detective privado al constatar que el trail running no perjudicó la curación de una cirugía en el dedo pulgar.

El uso de agencias de investigación privada por parte de las corporaciones para vigilar la conducta de sus empleados bajo carpeta médica sufrió un duro revés financiero en los tribunales laborales de Murcia. Una firma comercial deberá afrontar el pago de 41.077 euros por haber rescindido de manera improcedente el contrato de un operario que registraba más de veinte años de antigüedad en sus talleres. La patronal basó su decisión de despido en un seguimiento técnico que constató que el trabajador participaba de competencias atléticas de montaña mientras percibía sus haberes bajo licencia por enfermedad, una fundamentación que los magistrados consideraron insuficiente para romper el vínculo laboral.
La desvinculación formal se había ejecutado el pasado 11 de enero de 2024, oportunidad en la que la dirección de la compañía notificó la cesantía acusando al operario de incurrir en abuso de confianza, falta de buena fe y prolongación fraudulenta de su incapacidad temporal. El trabajador se encontraba transitando una convalecencia oficial tras sufrir una rotura de tendón en su puesto de trabajo, lesión anatómica que requirió una intervención quirúrgica específica en el pulgar de su mano derecha. Ante la decisión corporativa de rescindirle el contrato sin indemnización previa, el damnificado impugnó formalmente la resolución administrativa y trasladó la controversia ante las autoridades judiciales de la región española.


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La resolución emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia determinó que los empleadores no lograron acreditar bajo ningún criterio científico que los hábitos recreativos del operario interfirieran negativamente en el proceso de curación de su mano. La sentencia judicial remarcó que, al tratarse de una patología localizada estrictamente en la extremidad superior derecha, las prácticas deportivas que involucran el uso de las piernas no suponen un perjuicio clínico para la evolución del tendón operado. El fallo dejó asentado que la firma no aportó peritajes médicos complementarios que demostraran que la licencia médica se estuviera extendiendo de manera maliciosa por parte del operario.
Los informes aportados por el detective privado contratado por la gerencia detallaban que el operario completó seis competencias de trail running con extensiones territoriales de entre 5 y 17 kilómetros de recorrido en terreno agreste. Los registros fotográficos y fílmicos del espionaje privado sumaron constancias de actividades complementarias tales como rutinas de gimnasio, conducción de vehículos particulares en la vía pública y colaboración activa en colectas comunitarias de alimentos. Para el tribunal laboral, ninguna de estas conductas cotidianas y de voluntariado social posee la entidad jurídica necesaria para modificar el diagnóstico médico-jurídico que avalaba la incapacidad temporal del operario para sus tareas de fábrica.
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El dictamen judicial obliga ahora a la firma comercial a optar entre la readmisión inmediata del operario con el pago de los salarios caídos correspondientes o hacer efectivo el desembolso de la compensación económica de más de 40.000 euros. Esta decisión sienta un precedente jurisprudencial estricto sobre las facultades de control de las oficinas de recursos humanos, imponiendo la obligación legal de demostrar científicamente la incompatibilidad entre la actividad física realizada y la dolencia certificada. Las patronales ya no podrán ampararse en apreciaciones subjetivas de deslealtad para deshacerse de personal antiguo sin cumplir con los costos indemnizatorios vigentes.














