
Buscan erradicar el castor en Tierra del Fuego para salvar 30 mil hectáreas de bosque nativo
Actualidad21/09/2026
REDACCIÓNOcho décadas tras su introducción, el castor canadiense es un problema ambiental. Argentina y Chile impulsan una estrategia binacional para su erradicación.



Una estrategia conjunta entre Argentina y Chile busca erradicar el castor canadiense de Tierra del Fuego con el objetivo de recuperar al menos 30.000 hectáreas de bosque nativo, según estimaciones de la documentación oficial argentina. Esta especie invasora ha colonizado el 95 por ciento de las cuencas de la región, alterando profundamente los ecosistemas locales.
El impacto del castor, que modifica los ríos y arroyos, inunda sectores de bosque y altera turberas, es tan grave que algunos bosques de lenga afectados podrían necesitar alrededor de 200 años para su recuperación natural. Esta invasión es el resultado de la introducción de 20 castores hace 80 años con un fallido proyecto peletero.


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La decisión de impulsar la erradicación surgió tras años de intentos de control con resultados limitados, ya que los sectores intervenidos eran rápidamente recolonizados. El cambio de enfoque se oficializó en 2008 cuando Argentina y Chile firmaron un acuerdo binacional para coordinar acciones frente a la creciente amenaza.
Un relevamiento realizado por científicos del CADIC-CONICET identificó más de 200.000 diques construidos por estos animales en el archipiélago fueguino. Del total, 100.951 estructuras se hallaron en territorio argentino y 105.252 en Chile, evidenciando la magnitud del problema transfronterizo.
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La construcción de estos diques no solo modifica los cursos de agua y afecta las turberas, sino que también provoca la tala de árboles y la inundación de extensas áreas, cambiando la estructura y la composición de la vegetación. El problema se extiende a todas las cuencas del Parque Nacional Tierra del Fuego, incluyendo bosques ribereños, vegetación altoandina y bordes de turberas.
La erradicación implica no solo la remoción de los animales, sino también un monitoreo posterior para estudiar la recuperación del ambiente. Un informe oficial registró 31.476 hectáreas afectadas por castores entre bosques, pastizales y turberas, y destacó una inversión de más de 1,1 millones de dólares durante el período 2016-2018 en acciones de control dentro de un proyecto internacional.
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