
Cinco pescadores siguen desaparecidos: extienden los rastrillajes hasta San Clemente
Policiales22/06/2026
REDACCIÓNLa búsqueda se extendió desde Hudson hacia San Clemente del Tuyú, sin resultados positivos y con Prefectura al frente de los operativos marítimos.

La búsqueda de Carlos Kovach, Claudio Kovach, Alejandro Boscardin, Damián Giubu y Sebastián Romegialli sigue sin resultados positivos, más de una semana después de la salida al Río de la Plata desde la zona de Hudson. El operativo mantiene a Prefectura Naval al frente de los rastrillajes, con medios desplegados sobre una superficie cada vez más amplia y con intentos reiterados de comunicación que no dieron respuesta. La desaparición dejó a las familias en una espera marcada por la falta de señales concretas, pese a que los cinco pescadores contaban con experiencia en navegación y elementos de seguridad a bordo. El caso concentra ahora una pregunta operativa urgente: dónde pudo quedar la embarcación y hasta qué punto las condiciones del río retrasan cualquier hallazgo.
El grupo salió el domingo 14 de junio por la mañana en un bote semirrígido blanco y rojo para pescar pejerrey, una práctica habitual en la zona y conocida por quienes se mueven en ese corredor del Río de la Plata. La denuncia radicada por el Camping Hudson activó una búsqueda que, desde entonces, no logró ubicar ni a los tripulantes ni al bote. La falta de contacto prolongada modificó el carácter del operativo: dejó de tratarse sólo de una demora en el regreso y pasó a una intervención sostenida de emergencia. Cada jornada sin novedades refuerza el peso de la incertidumbre y vuelve más complejo reconstruir el recorrido real de la embarcación.


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Los cinco pescadores llevaban chalecos salvavidas, bengalas, sistema GPS y radio VHF, según la información aportada por fuentes vinculadas a la búsqueda. Ese dato vuelve más inquietante el silencio posterior, porque la tripulación no salió sin recursos básicos ni sin conocimiento del río. La experiencia de los ocupantes y la presencia del equipamiento reglamentario no alcanzaron, hasta ahora, para obtener una señal o establecer un punto de referencia. La combinación entre preparación previa y ausencia absoluta de respuestas sostiene una de las zonas más sensibles del caso, porque impide reducir la desaparición a una salida improvisada o descuidada.
El operativo se amplió hasta San Clemente del Tuyú, una extensión que muestra el tamaño del área bajo revisión y la dificultad de fijar un punto probable de hallazgo. Los rastrillajes se realizan con buques guardacostas, motos de agua y botes semirrígidos, en una tarea que requiere cubrir superficie, revisar condiciones del agua y sostener vigilancia durante varias jornadas. La búsqueda no se concentra sólo cerca del punto de partida, porque las corrientes, el viento y la deriva pueden desplazar cualquier elemento lejos de Hudson. Esa expansión territorial marca el esfuerzo operativo, pero también expone la ausencia de datos firmes sobre el rumbo final del bote.
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La hipótesis principal que manejan fuentes del operativo apunta a que la embarcación pudo hundirse, aunque esa línea todavía no permitió encontrar rastros. La temperatura del agua aparece dentro de las explicaciones sobre la demora en hallar a los pescadores, según lo señalado por quienes siguen el caso. Esa posibilidad no clausura otras preguntas, pero ordena parte del trabajo de búsqueda y obliga a mirar el río desde una lógica distinta a la de una nave todavía a flote. El dato más duro es que, pese a los medios desplegados, el operativo no encontró señales concluyentes que permitan confirmar qué ocurrió.
Prefectura mantiene intentos de comunicación por radiofrecuencia y telefonía celular, sin obtener respuestas positivas. Esa insistencia busca sostener abierta cualquier chance de contacto, aunque el paso de los días vuelve más difícil cada vía de comunicación. El silencio de los equipos suma presión sobre los rastrillajes, porque no existe una última señal clara que oriente con precisión a los buscadores. La falta de llamados, mensajes o respuestas por radio deja al operativo condicionado por indicios indirectos, por cálculos de desplazamiento y por la revisión sostenida de distintas áreas del río.
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La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°4 Descentralizada de Berazategui, a cargo de Silvia Noemí Borrone. La intervención judicial acompaña el trabajo de Prefectura y ordena la recepción de información vinculada a la denuncia, los testimonios y los avances de la búsqueda. En este tipo de casos, la tarea judicial no reemplaza el despliegue marítimo, pero permite formalizar cada dato y sostener una línea de investigación. La falta de hallazgos vuelve más importante cada detalle previo: horario de salida, condiciones de navegación, elementos de seguridad, experiencia de los tripulantes y comunicaciones previas.
La zona de Hudson quedó como punto de partida de una búsqueda que ya excede el área inicial. El Río de la Plata presenta una escala que puede alterar cualquier rastrillaje cuando no existe una posición exacta del último contacto. El bote semirrígido blanco y rojo es una referencia central para los equipos, pero hasta ahora tampoco apareció como indicio material. La ausencia de restos visibles, señales de emergencia o comunicaciones activas mantiene el operativo en una situación de amplitud extrema, con recursos en movimiento y sin una confirmación que permita orientar el caso hacia un desenlace.
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La desaparición también golpea por el perfil de los cinco hombres: no se trataba de personas ajenas a la navegación, sino de pescadores con experiencia y equipamiento. Ese punto atraviesa el ánimo de quienes siguen la búsqueda, porque la preparación previa vuelve más difícil aceptar la falta de contacto absoluto desde el 14 de junio. La salida para pescar pejerrey, una actividad frecuente en la zona, terminó convertida en una emergencia prolongada. La distancia entre una jornada recreativa y una búsqueda sin respuestas resume la dimensión humana del caso, más allá del despliegue técnico sobre el agua.
El próximo tramo dependerá de la capacidad del operativo para hallar alguna señal física que permita achicar el área de trabajo. Prefectura Naval continúa con los rastrillajes y con los intentos de comunicación, mientras la investigación judicial permanece activa en Berazategui. El límite operativo sigue marcado por la falta de rastros: sin embarcación, sin contacto y sin indicios confirmados, cada búsqueda debe sostenerse sobre una superficie amplia y cambiante. Hasta que aparezca una señal concreta, la desaparición de los cinco pescadores seguirá abierta en el Río de la Plata.
Fuente: NA.
















