
Gangeme estuvo detrás del relato con el que pasó a la historia el gol de Maradona
Enfoques22/06/2026
REDACCIÓNLa mítica narración que acompaña las imágenes televisivas del segundo gol a los ingleses en el Estadio Azteca dependió de una agresiva estrategia comercial ejecutada en los despachos de la radiodifusión de Buenos Aires.

El periodista y empresario Ricardo Gangeme financió y diseñó la estructura de contratación de la Copa del Mundo de 1986 para una señal que se encontraba rezagada en las mediciones de audiencia. Aquel movimiento de capitales alteró el destino del periodismo deportivo al consolidar la mudanza de los relatores más cotizados de la época.
El entonces propietario de Radio Argentina adquirió de forma exclusiva las licencias de transmisión de la cita mundialista, transformando la grilla de la LR2 AM 1110 en la cabecera obligatoria para seguir la campaña del equipo nacional. La señal padecía severas deficiencias operativas en su planta transmisora, situación por la cual los oyentes y trabajadores del medio la denominaban habitualmente como la radio fantasma. La obtención de los derechos exclusivos revirtió esa marginalidad técnica en el dial.


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El segundo paso de la estrategia comercial requirió una oferta económica sin precedentes en el mercado de pases radiales para arrebatarle la figura principal a Radio Mitre. Gangeme logró convencer a Víctor Hugo Morales mediante una propuesta financiera que rompió los parámetros de contratación de los grandes multimedios de la época. El relator uruguayo aceptó la propuesta pero impuso una cláusula contractual estricta que obligaba al empresario a absorber la totalidad de su equipo de colaboradores directos.
El desembarco en los estudios de la AM 1110 incluyó el traslado completo de la estructura de producción y de los periodistas de campo que secundaban al relator en cada jornada deportiva. Figuras de la talla de Miguel "Tití" Fernández formaron parte de ese éxodo masivo que debilitó la programación de las emisoras competidoras. La inversión del director de la radio absorbió los costos fijos de todo el plantel periodístico para asegurar la exclusividad de las transmisiones en suelo mexicano.
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La administración del aire por parte del empresario incorporó una maniobra de reventa de derechos que descomprimió la tensión corporativa en la previa del debut de la Selección Nacional. Aceptando una sugerencia directa de Morales, el director de la emisora comercializó una porción de las licencias mundialistas en favor de Radio Rivadavia. Esta flexibilización del monopolio comercial posibilitó que el relator José María Muñoz viajara a México para competir directamente desde las cabinas del Estadio Azteca.
Los registros de la historia de los medios nacionales exponen que el audio de la televisión oficial de 1986 quedó archivado en un plano secundario dentro de la memoria colectiva de las siguientes generaciones. El público argentino adoptó el relato radiofónico de la jugada del barrilete cósmico como la banda de sonido definitiva del gol de Diego Maradona. La construcción de ese hito de la cultura popular se emitió originalmente desde los micrófonos de una emisora subestimada por su baja potencia de alcance.
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Las negociaciones de pasillo previas al inicio del torneo en México demostraron el peso de la gestión privada para torcer la hegemonía de las marcas radiofónicas tradicionales. La corporación Continental y otras firmas de gran despliegue en el Gran Buenos Aires quedaron marginadas de la transmisión exclusiva por la velocidad de la jugada financiera de la AM 1110. El éxito de la transmisión de 1986 reconfiguró los valores de los espacios publicitarios en los programas deportivos de la banda de amplitud modulada.
La articulación entre el financiamiento privado y el talento periodístico dio origen a un archivo sonoro que hoy se reproduce de forma sistemática en documentales y plataformas digitales de todo el mundo. Los técnicos de la vieja emisora debieron extremar las tareas de mantenimiento de los equipos para sostener el aire durante los noventa minutos del partido ante Inglaterra. La estabilidad de la línea de transmisión internacional resistió la sobrecarga de demanda de los aparatos receptores domésticos.















