Mbappé elogió a Messi antes de ir por el récord goleador del Mundial

Deporte22/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El capitán francés quedó a dos tantos de Messi y Klose, pero bajó el tono de la carrera individual antes del partido contra Irak.

Lionel Messi y Kylian Mbappé. Foto Olé
Lionel Messi y Kylian Mbappé. Foto Olé

Kylian Mbappé llegó a la previa del partido entre Francia e Irak con una cifra que lo empuja hacia la historia grande de los Mundiales, pero eligió hablar de Lionel Messi desde el respeto y no desde la provocación. El capitán francés suma 14 goles mundialistas después de su doblete en el debut, quedó a dos tantos de Messi y Miroslav Klose, y aun así ubicó la competencia personal por debajo del objetivo colectivo. La escena tiene peso porque Francia jugará este lunes en Filadelfia y el delantero del Real Madrid puede acercarse todavía más al récord histórico. En lugar de alimentar una rivalidad directa, Mbappé sostuvo que su prioridad sigue atada al recorrido de su selección.

La frase más fuerte apareció cuando le preguntaron por la carrera con Messi hacia la cima de la tabla de goleadores mundialistas. “Él va por delante y yo voy por detrás. Yo seguiré marcando para ayudar a mi selección a llegar lo más lejos posible”, afirmó el delantero francés. La respuesta ordenó el tono de su discurso: reconoció la posición del argentino, aceptó su propio lugar en la persecución y evitó transformar el registro individual en una pulseada personal. Esa lectura también le permite sostener su rol de líder sin correr el foco del partido que Francia tiene por delante.


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El dato estadístico le da otra dimensión a sus palabras, porque Mbappé no habla desde la distancia de un jugador que mira el récord como una posibilidad remota. Con 14 tantos en Copas del Mundo, el francés ya quedó en zona de alcance directo y puede modificar la tabla histórica durante este mismo torneo. Messi y Klose aparecen apenas dos goles arriba, una diferencia mínima para un atacante que suele marcar en escenarios de máxima exigencia. La carrera goleadora está abierta, aunque Mbappé eligió presentarla como una consecuencia de ganar partidos y no como una meta aislada.

El capitán francés insistió en esa idea cuando separó el valor del gol de la obsesión por la marca personal. “Cuando marcas goles tienes más opciones de llegar lejos y yo quiero ganar el Mundial”, sostuvo. La frase muestra una lectura simple, pero efectiva: el gol le importa porque sostiene a Francia, no sólo porque lo acerca a la historia. Esa postura también funciona como mensaje interno antes del duelo con Irak, ya que el equipo necesita asegurar su camino en el grupo y no quedar atrapado en la agenda individual de su principal figura.


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El elogio a Messi tuvo un agregado que evitó dejar afuera a Cristiano Ronaldo de la conversación histórica. “Está claro que Messi es el mejor del mundo, también Cristiano. Durante 16 años ha demostrado la calidad extraordinaria que tiene”, afirmó Mbappé. El francés colocó al argentino en la cima y sumó al portugués dentro de una misma generación de dominio, con una fórmula que reconoce a los dos nombres que marcaron el fútbol moderno. La declaración toma más fuerza por el momento: llega mientras Mbappé empieza a ocupar el lugar que durante años perteneció a esa rivalidad.

La referencia a los 16 años de excelencia también permite leer cómo Mbappé mira su propio recorrido. El delantero ya ganó un Mundial, jugó finales, cambió de club, asumió la capitanía de Francia y se convirtió en una figura central del Real Madrid. Sin embargo, al hablar de Messi y Cristiano, eligió una escala de largo plazo, basada en permanencia, rendimiento y jerarquía sostenida. Esa diferencia explica por qué no se ubicó en la misma línea discursiva, aunque sus números mundialistas ya lo pongan dentro de la discusión más alta.


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El atacante completó su respuesta con una definición sobre su tarea dentro de Francia. “Yo solo intento hacer lo que sé hacer: mostrar mi calidad en el mayor escenario posible y ayudar a mi selección”, expresó. La frase conecta su presente con el peso del Mundial como vitrina absoluta, pero también con la obligación de un capitán que debe responder en goles y liderazgo. Mbappé no necesita declarar una ambición desmedida para que el récord aparezca cerca: cada partido de Francia puede moverlo en la tabla y acercarlo a una marca que durante años pareció reservada a Klose.

La previa contra Irak, en Filadelfia, llega entonces atravesada por dos planos que conviven sin excluirse. Francia necesita un triunfo para sostener su recorrido mundialista y Mbappé tiene ante sí la posibilidad de seguir reduciendo la distancia con Messi y Klose. El rival aparece como el compromiso inmediato, pero el contexto estadístico transforma cada pelota en el área en un posible capítulo de la historia. Esa tensión no nace de una declaración grandilocuente del jugador, sino de los números que ya construyó en apenas tres Mundiales.


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Messi aparece en esta nota no sólo como referencia argentina, sino como medida deportiva para el presente de Mbappé. El capitán francés lo nombró desde la admiración justo cuando ambos siguen ligados por una carrera mundialista que todavía puede moverse durante el torneo. El argentino conserva una ventaja mínima, Klose permanece como referencia histórica y el delantero francés se ubica en persecución directa. La frase de Mbappé evita el tono confrontativo, pero no disuelve el atractivo del duelo estadístico que los números ya instalaron.

El próximo partido de Francia puede transformar la cortesía de la conferencia en un dato todavía más concreto. Si Mbappé vuelve a marcar, la distancia con Messi y Klose se reducirá a un margen casi simbólico. El récord mundialista quedó al alcance de una racha, aunque el capitán francés insiste en que la prioridad pasa por ganar el torneo. La tensión deportiva queda abierta en Filadelfia: Francia busca afirmarse en el Mundial y su capitán persigue, casi sin decirlo, una marca que puede cambiar de dueño en cualquier partido.

Fuente: NA.

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