
Detectan un intercambio entre originarios nómades terrestres y navegantes patagónicos
Enfoques23/06/2026
REDACCIÓNEl análisis técnico de diez puntas de flecha comprobó que los grupos cazadores de la estepa compartían saberes con navegantes del Estrecho de Magallanes.

La constante modificación física de las herramientas de caza expone el complejo sistema de supervivencia de las poblaciones patagónicas primitivas. Un lote de diez cabezales líticos clasificados bajo los patrones Fell IV y Fell V evidenció el extremo nivel de reciclaje que aplicaban los habitantes del sudoeste santacruceño. Los dueños originales afilaban y retocaban la piedra repetidas veces, alterando por completo su fisonomía inicial para prolongar su utilidad en el agreste terreno austral.
Los especialistas del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires lograron documentar esta manipulación constante mediante el uso de herramientas métricas contemporáneas. La aplicación de la morfometría geométrica facilitó la medición exacta de los contornos y proporciones de todos los objetos recuperados en superficie. Todos los resultados de este minucioso peritaje matemático integran la última edición de la Revista del Museo de Antropología.


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El análisis métrico derrumbó la categorización académica clásica que ordenaba los materiales arqueológicos guiándose solo por su formato estético definitivo. El documento publicado dictamina que "gran parte de la variabilidad morfológica y métrica de la muestra se asocia a los procesos de reducción". Esta certeza numérica demuestra que las discrepancias visuales entre las flechas no marcaban modelos armamentísticos diferentes, sino distintas etapas de desgaste por el uso sostenido.
Toda esta actividad técnica transcurrió en el área de Tapi Aike, un nodo geográfico estratégico para el tránsito territorial prehistórico. Este sector continental funciona como una bisagra natural que conecta la vasta meseta central con los escarpados campos volcánicos del extremo sur. Su ubicación resulta absolutamente fundamental para comprender el movimiento de las personas antes del trazado político de las fronteras modernas.
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El marco temporal de estos desplazamientos humanos incesantes abarca el extenso período identificado como el Holoceno tardío. Esta franja cronológica comprende aproximadamente los últimos 4.500 años previos al tiempo presente, marcando un momento de alta ocupación en la estepa. Diversos conglomerados nómades recorrieron la geografía de la provincia consolidando rutas estables para la obtención de recursos alimenticios vitales.
La revisión minuciosa de la decena de elementos arrojó una anomalía concreta que expande los límites del área de circulación conocida. Una de las flechas peritadas rompe el esquema de los diseños puramente terrestres e introduce una variable vinculada a la explotación oceánica. Los expertos la bautizaron como "Tipo Santa Ana", materializando un choque tecnológico inesperado en el centro del territorio.
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El origen estilístico de esta piedra foránea remite de manera directa a la localidad de Punta Santa Ana, situada sobre la costa norte del estrecho chileno. El equipo de universitarios asocia este formato constructivo con los "conjuntos de cazadores-recolectores marítimos". La presencia documentada de un insumo típico de navegantes a cientos de kilómetros tierra adentro avala la teoría de un intercambio comercial fluido.
Las vastas distancias geográficas no impidieron el contacto sistemático entre las sociedades enfocadas en el mar y las agrupaciones de la meseta. El reporte científico elaborado en conjunto resalta la existencia de una firme "circulación de diseños y posibles patrones de interacción macrorregional durante el Holoceno tardío". El flujo de bienes e ideas unió ecosistemas completamente distintos configurando una red social inmensa y silenciosa.
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El reducido tamaño de la colección analizada marca el inicio de una hipótesis mayor que requiere obligatoriamente nuevo sustento empírico en el campo. Las escasas unidades recabadas exponen el puente de conocimientos entre el océano y la estepa, pero condicionan las aseveraciones definitivas del grupo investigador. El hallazgo físico deja abierta la urgencia de concretar nuevas prospecciones terrestres para dimensionar el volumen real de este corredor milenario.
Fuente: Conicet
















