
La falta de gas golpea a estaciones bonaerenses por la prioridad del consumo hogareño; en La Plata solo pocos puntos mantienen despacho activo de GNC.

Cargar GNC dejó de ser una operación garantizada en varias ciudades bonaerenses. Las bajas temperaturas elevaron el consumo de gas en los hogares y el sistema comenzó a restringir el abastecimiento para estaciones de servicio. El impacto más fuerte aparece en La Plata, donde casi no quedan bocas con venta normal del combustible.
El problema no surge por falta de producción, sino por las limitaciones del sistema para transportar el gas disponible. A pesar del récord de producción, la capacidad de transporte no alcanza para cubrir todos los consumos cuando el frío empuja la demanda residencial. Esa restricción obliga a priorizar hogares y recortar contratos que admiten interrupciones.


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Las estaciones de servicio con contratos interrumpibles fueron las primeras afectadas por los cortes preventivos. Ese tipo de vínculo permite que la distribuidora suspenda el suministro cuando el sistema necesita redirigir gas hacia otros consumos. En este caso, la orden de corte llegó desde Camuzzi y golpeó de lleno al expendio de GNC.
La situación en La Plata expone la magnitud del faltante. La ciudad cuenta con 46 estaciones de GNC, pero cerca del 90% funciona bajo contratos interrumpibles. Cuando la distribuidora ordena el corte, solo quedan seis puntos de carga con abastecimiento activo para sostener la demanda.
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La restricción también alcanzó a las estaciones que tenían contratos firmes. En las últimas horas, la distribuidora pidió limitar entre 30% y 50% el despacho en esos establecimientos. De esa manera, incluso los puntos que contaban con volumen garantizado comenzaron a vender hasta agotar el stock disponible.
El faltante se extendió en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires durante los últimos días. El frío intenso aumentó el uso de gas domiciliario y tensionó el sistema de abastecimiento. Esa presión derivó en cortes sobre estaciones de servicio y también en interrupciones para grandes industrias.
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El esquema de prioridad deja a los usuarios de GNC en una situación variable según la ciudad, el contrato de cada estación y el volumen disponible. En lugares con mayor presencia de contratos interrumpibles, la oferta cae con más fuerza cuando la distribuidora aplica restricciones. Por eso, La Plata aparece como uno de los puntos más afectados dentro del territorio bonaerense.
La medida también impacta sobre quienes utilizan el GNC como alternativa diaria para trabajar o trasladarse. Taxis, remises, repartidores y automovilistas particulares dependen de la disponibilidad del combustible para sostener su actividad. La falta de despacho obliga a buscar estaciones habilitadas, esperar reposición o recurrir a combustibles más caros.
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Las grandes industrias también quedaron dentro del esquema de recortes preventivos. El sistema restringe consumos de mayor escala cuando la demanda residencial aumenta por las temperaturas bajas. Esa decisión busca asegurar el suministro en los hogares, aunque traslada el costo operativo a otros sectores.
La tensión vuelve a mostrar el peso de la infraestructura en el abastecimiento energético. El país cuenta con mayor producción de gas, pero enfrenta un límite concreto para trasladarlo hacia los centros de consumo en momentos críticos. El cuello de botella aparece en la capacidad de transporte, no en la disponibilidad del recurso.
El escenario inmediato dependerá de la evolución de las temperaturas y de la capacidad del sistema para normalizar el despacho. Si el frío sostiene el consumo residencial elevado, las restricciones sobre estaciones e industrias podrían continuar. Para los usuarios de GNC, el límite operativo queda planteado en la disponibilidad real de carga durante los próximos días.
Fuente: N A

















